Una periodista estadounidense fue secuestrada este martes en Bagdad, en un hecho que desencadenó un amplio operativo de seguridad en la capital de Irak y en rutas hacia el sur del país.
Según confirmaron las autoridades, la víctima fue raptada por un grupo de hombres no identificados mientras se encontraba en la calle Saadoun, una de las principales arterias de la ciudad.
“Las operaciones siguen en curso para dar con los secuestradores y garantizar la liberación de la periodista”, señalaron fuentes oficiales.
De acuerdo con información de seguridad, los captores utilizaron dos vehículos para cometer el secuestro. Tras activarse la alerta en los puestos de control, se inició una persecución que se extendió hacia el suroeste de Bagdad, en dirección a la provincia de Babil.
Durante la fuga, uno de los automóviles sufrió un accidente cerca de Al-Haswa, lo que permitió a las fuerzas iraquíes interceptarlo. En ese procedimiento, detuvieron a uno de los sospechosos y recuperaron parte de la evidencia. Sin embargo, “la periodista fue trasladada a otro vehículo que logró escapar”, indicaron las autoridades, y su paradero continúa siendo desconocido.
Posteriormente, el medio Al Monitor confirmó que la víctima es Shelly Kittleson, periodista estadounidense y colaboradora habitual de la publicación.
En un comunicado, la organización expresó: “Nos preocupa profundamente el secuestro de Shelly Kittleson. Exigimos su liberación inmediata y segura”.
Mientras tanto, las fuerzas de seguridad desplegaron retenes y patrullas en puntos estratégicos, apoyadas por tareas de inteligencia. El operativo continúa activo en distintas zonas de la región.
Hasta el momento, no se ha confirmado si el secuestro está directamente vinculado con la actual guerra regional. No obstante, la embajada de Estados Unidos en Bagdad había advertido en las últimas semanas sobre un aumento del riesgo de secuestros y ataques contra ciudadanos estadounidenses en Irak.
El contexto es especialmente delicado. Milicias alineadas con Irán han intensificado sus acciones en el país, y periodistas y extranjeros enfrentan un entorno cada vez más hostil, marcado por amenazas, intimidaciones y hechos de violencia.
Organizaciones de defensa de la libertad de prensa han advertido que los secuestros suelen utilizarse como mecanismo de presión o intimidación contra los medios. “Los reporteros en Irak trabajan bajo condiciones de alto riesgo”, señalan habitualmente estos organismos.
El caso también trae a la memoria el secuestro de Elizabeth Tsurkov en 2023, una investigadora con doble nacionalidad israelí y rusa, lo que vuelve a poner en evidencia la vulnerabilidad de ciudadanos extranjeros en el país.
Por ahora, el operativo de búsqueda continúa, con el objetivo de localizar el vehículo en el que fue trasladada la periodista y capturar a los responsables. Las autoridades insisten en que “no se descarta ninguna hipótesis” sobre los motivos del secuestro.
