Tras una semana de dudas, comienza la transición en Brasil

El líder del PT confirmó la noticia, luego de que Bolsonaro recibiera a Alckmin

Tras una semana de dudas, comienza la transición en Brasil

Alckmin en la conferencia de prensa luego de reunirse con Bolsonaro.

Los fantasmas de la tan temida deriva autoritaria de Brasil por la resistencia de Jair “Messias” Bolsonaro a reconocer su derrota en manos del líder izquierdista Luis Inacio “Lula” Da Silva se terminaron de esfumar el fin de semana cuando el actual presidente ultraderechista autorizó el inicio de la transición al nuevo Gobierno, que comenzará hoy mismo según anticipó ayer la presidenta del Partido de los Trabajadores (PT), Gleisi Hoffmann.

“Vinimos a ver las instalaciones” del Centro Cultural Banco do Brasil, en Brasilia, explicó Hoffmann, donde se instalarán las 50 personas designadas para la transición – lideradas por el vicepresidente electo, Geraldo Alckmin-, para dialogar con los miembros del Gobierno saliente. “Desde el lunes empezaremos a ocupar el espacio, no con todo el equipo formado, pero con el de administración y de apoyo para cuando lleguen los equipos propiamente de la transición”, anticipó la líder del PT.

Las dudas sobre la voluntad de Bolsonaro en colaborar con el recambio de Gobierno se esfumaron el sábado cuando recibió al propio Alckmin en su residencia, mientras sus seguidores seguían bloqueando algunas rutas del país pidiendo no reconocer los resultados. La justicia Electoral llegó a amenazarlos con prisión, al sostener que los manifestantes “están cometiendo actos antidemocráticos”, por lo que serán considerados delincuentes.

Lo cierto es que, al recibir al Vicepresidente electo, el propio Bolsonaro acabó con toda especulación y ratificó que colaborará con la transición del futuro gobierno, aunque sin llegar a reconocer oficialmente su derrota. “Fue positivo (el encuentro). El Presidente me invitó para que fuera a su Gabinete (…) y reiteró la disposición del Gobierno a pasar todas las informaciones para que haya una transición guiada por el interés público”, dijo Alckmin a la salida de la cumbre.

Al mismo tiempo, el pastor Edir Macedo, fundador de la Iglesia Universal –quien respaldó a Bolsonaro en la campaña-, llamó a respetar el resultado del ballottage porque “es la voluntad de Dios”. “No podemos quedarnos resentidos, porque eso es lo que quiere el diablo”, señaló Macedo, dueño de la cadena de televisión Record, quien pidió que “se haga la voluntad del Señor, porque él manda”. Ayer, las rutas del país lucían libres de bloqueos, aunque aún se registraban manifestaciones de los seguidores de Bolsonaro en algunas ciudades, pero sin incidentes mayores.

Negocian una reforma constitucional

La presidenta del Partido de los Trabajadores (PT), Gleisi Hoffmann, se refirió además a las negociaciones que están llevando a cabo con miembros del Congreso Nacional para introducir una Propuesta de Reforma Constitucional (PEC) para aumentar el techo de gasto público -establecido por ley en 2016- a fin de contar con recursos para programas que formaron parte de las promesas de campaña del electo mandatario Luis Inacio Lula da Silva.

“Creo que tenemos que ver todas las posibilidades que tenemos para viabilizar lo que fue demandado en las urnas. No podemos empezar 2023 sin Auxilio de Emergencia (subsidio transitorio que otorgó Bolsonaro durante la pandemia), sin el aumento real del salario mínimo. Son cosas que fueron contratadas con el pueblo brasileño”, afirmó Hoffmann, quien aseguró que “tengo la certeza de que el Congreso tiene esa sensibilidad y el Tribunal de Cuentas de la Unión (TCU) también, por eso estamos analizando todas las posibilidades para entregarle al pueblo brasileño lo que fue demandado en el proceso electoral”.

Salir de la versión móvil