El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este miércoles que Irán habría solicitado un alto el fuego en medio del conflicto en Medio Oriente, aunque la versión fue rápidamente desmentida por las autoridades del país persa, lo que profundiza la tensión internacional.
A través de sus redes sociales, Trump aseguró que el mandatario iraní, Masoud Pezeshkian, “acaba de pedir a Estados Unidos un alto al fuego”. Sin embargo, condicionó cualquier posible negociación a la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía clave para el comercio energético mundial. “Hasta entonces, seguiremos bombardeando a Irán”, advirtió en un mensaje con tono confrontativo.
Desde Teherán, el Ministerio de Relaciones Exteriores rechazó de inmediato esas declaraciones, calificándolas como “falsas e infundadas”, y negó que exista un pedido formal de cese de hostilidades.
En paralelo, el conflicto mostró un nuevo capítulo de violencia: al menos diez misiles fueron lanzados desde Irán hacia territorio de Israel en un lapso de 45 minutos, lo que activó las sirenas antiaéreas y obligó a millones de personas a buscar refugio, en coincidencia con celebraciones religiosas como el Pésaj.
Pese a la escalada, Pezeshkian había manifestado previamente su disposición a poner fin a la guerra, siempre que se otorguen garantías contra nuevas agresiones. En ese marco, sostuvo que el cese de los ataques es la única vía para restablecer la estabilidad en la región.
Durante una comunicación con António Costa, el mandatario iraní responsabilizó a Estados Unidos e Israel por la crisis y cuestionó la postura de la Unión Europea, a la que acusó de mantener posiciones “sesgadas” frente al conflicto.
Por su parte, Costa expresó preocupación por las consecuencias políticas y económicas de la guerra y reiteró la necesidad de avanzar hacia una solución negociada, en línea con la postura de los países europeos, que no respaldan la escalada militar.
En este escenario, Trump sostuvo que el conflicto, iniciado el 28 de febrero, podría extenderse aún por algunas semanas, aunque anticipó una eventual retirada de tropas estadounidenses con la posibilidad de realizar ataques puntuales en el futuro.
Mientras continúan los enfrentamientos y el despliegue militar en la región, las versiones cruzadas entre Washington y Teherán reflejan la fragilidad de cualquier intento de desescalada.
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