Trump ordenó bloquear el Estrecho de Ormuz tras fracasar las negociaciones con Irán

El presidente estadounidense anunció una ofensiva naval en una de las rutas marítimas más sensibles del mundo luego de que no prosperaran las conversaciones con Teherán en Pakistán.

Trump ordenó bloquear el Estrecho de Ormuz tras fracasar las negociaciones con Irán

Tras el fracaso de las negociaciones con Irán en Pakistán, Donald Trump ordenó el bloqueo naval del estrecho de Ormuz y elevó la tensión en uno de los pasos marítimos más estratégicos del mundo.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó este domingo el bloqueo naval del Estrecho de Ormuz luego del fracaso de una nueva ronda de negociaciones con Irán, una decisión que eleva la tensión internacional en uno de los corredores energéticos más estratégicos del planeta.

El anuncio fue realizado por el mandatario a través de su cuenta en Truth Social, donde informó que la Marina estadounidense interceptará a los buques que hayan abonado peajes a Irán para transitar por esa vía marítima. Además, advirtió que cualquier embarcación iraní que ataque a barcos norteamericanos o civiles “será enviada al infierno”.

“La Marina de los Estados Unidos, la mejor del mundo, comenzará de inmediato el proceso de bloquear cualquier barco que intente entrar o salir del Estrecho de Ormuz”, afirmó Trump en su mensaje, en el que también calificó al control iraní sobre el paso marítimo como un mecanismo de “extorsión mundial”.

La decisión llegó horas después de que se confirmara el fracaso de las conversaciones mantenidas entre delegaciones de Washington y Teherán en Islamabad, Pakistán, donde durante el fin de semana ambas partes intentaron sin éxito avanzar en un acuerdo para reducir las tensiones en Medio Oriente.

Desde Irán, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores, Esmaeil Baghaei, reconoció que las negociaciones no alcanzaron resultados concretos, aunque remarcó que se trató de la ronda de diálogo más extensa del último año, con una duración de entre 24 y 25 horas.

El funcionario iraní explicó que los temas abordados fueron “complejos” y que a la agenda se incorporaron nuevos asuntos sensibles, entre ellos la situación en el Estrecho de Ormuz, la cuestión nuclear iraní, el levantamiento de sanciones económicas, reparaciones de guerra y el futuro del conflicto regional.

En paralelo, la Guardia Revolucionaria de Irán elevó el tono del conflicto al asegurar que mantiene un “control total” sobre el estrecho. A través de un comunicado de su mando naval, advirtió que cualquier intervención militar estadounidense podría derivar en un escenario de alta letalidad.

“El enemigo quedará atrapado en un torbellino mortal en el estrecho si da un paso en falso”, señalaron, en respuesta directa a la orden de bloqueo emitida por Washington.

Además, afirmaron que todo el tráfico marítimo en la zona está bajo supervisión de las fuerzas armadas iraníes, desestimando la capacidad de Estados Unidos para imponer un bloqueo sin enfrentar represalias de gran escala.

El cruce de amenazas se produce en un contexto de extrema fragilidad internacional, tras el colapso de las vías diplomáticas. Mientras Estados Unidos busca presionar económicamente a Irán mediante la interceptación de buques, Teherán apuesta a su ventaja geográfica y a la posibilidad de una guerra de desgaste en una de las rutas clave para el suministro mundial de petróleo.

Putin ofrece el rol de mediador ante Irán

En medio de esta escalada, el presidente ruso, Vladimir Putin, se posicionó como un actor clave al ofrecer formalmente su mediación para frenar el conflicto. En una llamada telefónica con su par iraní, Masoud Pezeshkian, el líder del Kremlin manifestó que su gobierno está dispuesto a intervenir para impulsar una salida negociada.

Trump ordenó bloquear el Estrecho de Ormuz tras fracasar las negociaciones con Irán
Vladimir Putin comunicó a su par iraní la voluntad de Rusia para facilitar una “solución política y diplomática” al conflicto.

Según el comunicado oficial difundido por Moscú, Putin “destacó su disposición a seguir facilitando la búsqueda de una solución política y diplomática al conflicto”, en un intento por llenar el vacío dejado por las gestiones fallidas entre Estados Unidos e Irán.

La iniciativa rusa surge en un contexto de máxima tensión, con el comercio global en vilo por la situación en el estrecho y las disputas en torno al programa nuclear iraní. Desde el Kremlin remarcaron su intención de mediar en favor de una “paz justa y duradera”, subrayando la necesidad de retomar el camino diplomático antes de una escalada mayor.

De este modo, Rusia busca consolidarse como un actor determinante en la región, en un escenario donde los intereses energéticos y de seguridad se entrelazan con la rivalidad entre potencias.

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