La escalada del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán comienza a tener fuertes repercusiones económicas globales, con especial impacto en Unión Europea y en el propio frente estadounidense. Según advirtió la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, la guerra ya le cuesta al bloque casi 500 millones de euros diarios (US$600 millones), lo que se traduce en subas en los precios de los combustibles, presión inflacionaria y riesgo de escasez de queroseno para aviación en pocas semanas.
En ese marco, instó a los países europeos a evitar subsidios indiscriminados y focalizar la ayuda en hogares e industrias vulnerables, para no repetir el impacto fiscal de la crisis energética de 2022.
La funcionaria también alertó que el conflicto podría extenderse durante meses o incluso años, por lo que consideró clave reducir la dependencia de combustibles fósiles importados y acelerar la transición hacia energías propias, limpias y asequibles, incluyendo renovables y nuclear.
El planteo se da en un contexto donde el encarecimiento energético ya afecta a sectores críticos como el transporte aéreo y obliga a los Estados a destinar mayores recursos para contener el impacto social.
En paralelo, el costo de la guerra también escala rápidamente para Estados Unidos. El Pentágono informó que la operación militar —denominada “Furia Épica”— demandó US$25.000 millones en apenas dos meses, con un gasto concentrado principalmente en municiones, operaciones y reposición de equipamiento.
Según estimaciones del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS), el ritmo de erogación llegó a casi US$900 millones diarios en las primeras etapas del conflicto, lo que anticipa una presión creciente sobre el presupuesto federal.
Pese a los costos, la administración de Donald Trump mantiene una postura firme. El mandatario confirmó que rechazó una propuesta iraní para levantar el bloqueo en el Estrecho de Ormuz y condicionó cualquier negociación a que Teherán abandone definitivamente sus ambiciones nucleares.
“No pueden tener un arma nuclear”, reiteró, al tiempo que defendió la estrategia de asfixia económica al sostener que el bloqueo es “más efectivo que los bombardeos” y otorga a Washington “la máxima influencia” sobre el régimen iraní.
