Venezuela y la espera de un cambio verdadero

Desde Córdoba, una ciudadana venezolana analiza el reacomodo del poder en su país tras la caída de Maduro, en un escenario de reconfiguración política y acercamiento a Estados Unidos que, por ahora, no garantiza una transición democrática clara.

Venezuela y la espera de un cambio verdadero

La promesa de cambios en Venezuela sigue sin concretarse en transformaciones verdaderas para la población.

Hace cuatro meses, algo impensado ocurrió en Venezuela: las fuerzas estadounidenses invadieron el país y realizaron un operativo de captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, quien estuvo en el poder por casi 13 años.

De forma abrupta, Venezuela se vio frente a un cambio de poder dentro del chavismo, dando paso a una etapa de reacomodo político que muestra señales de apertura, aunque mantiene una fuerte continuidad institucional.

Tras la captura del ex mandatario por parte de Estados Unidos, el poder quedó en manos de la entonces vicepresidenta de Maduro, Delcy Rodríguez, hoy presidenta interina, respaldada por las Fuerzas Armadas venezolanas y reconocida por Washington.

Sin embargo, la esperanza de una transición democrática sigue siendo incierta para los venezolanos, que notan un fuerte acercamiento entre Rodríguez y el presidente estadounidense, Donald Trump. Además, se percibe que la presión e influencia de Estados Unidos sobre el país refleja principalmente intereses económicos y no el verdadero bienestar y demandas sociales del pueblo venezolano.

Tras la captura de Maduro, Rodríguez y Trump mantienen una relación cordial y de aproximación.

Frente a este escenario, Hoy Día Córdoba dialogó con una ciudadana venezolana que reside en la ciudad de Córdoba, Michelle Martínez. Al respecto, la joven consideró que está pasando en el país lo que muchos temían: Estados Unidos consiguió lo que le interesaba y la situación de los venezolanos quedó en otro plano. “Ya no se habla de elecciones, de transición ni de presión para liberar a los presos políticos. Todo eso que se decía al principio, cuando capturaron a Maduro, desapareció”, afirmó.

Michelle Martínez, ciudadana venezolana.

Además, la entrevistada opinó que Rodríguez se habría convertido en una dirigente funcional para los intereses estadounidenses, en un contexto marcado por el restablecimiento de relaciones diplomáticas y comerciales entre ambos países, así como por nuevas concesiones económicas a empresas estadounidenses para explotar recursos naturales en Venezuela. “Ya no se tienen en cuenta los crímenes, las desapariciones, la represión o la crisis. Incluso Trump ha hablado bien de Delcy Rodríguez. Como ella está colaborando, ya no hay presión”, señaló Martínez.

En este sentido, la entrevistada sostuvo que la preocupación actual ya no se limita a los actores internos del poder, sino también a la influencia externa. Según afirmó, los venezolanos no solo deben lidiar con “los mismos asesinos, torturadores y represores que han estado todos estos años en el poder”, sino también con la presencia de Estados Unidos en territorio venezolano “explotando nuestros recursos”.

Si bien la administración de Rodríguez busca hacer un ‘lavado de cara’, asumiendo ciertos errores y enfocándose en la estabilidad, la recuperación de los ingresos petroleros y la apertura a los mercados internacionales, la realidad es que para muchos venezolanos todo sigue igual, ya que la salida de Maduro no significó una ruptura con el chavismo ni una democratización plena.

La situación en Venezuela está peor. En los últimos meses todo se ha encarecido y la gente sigue emigrando. Cuando pasó lo de Maduro, algunos venezolanos decidieron quedarse para ver qué iba a pasar, pero después de estos meses, y al ver los acuerdos entre Rodríguez y Trump, la esperanza de que algo cambie está mermando. Siguen los apagones, la escasez de servicios, la falta de gas y, en definitiva, todo sigue igual para el venezolano común”, destacó Martínez.

En esa línea, la entrevistada sostiene que la gestión de Delcy sigue siendo “la misma gente” y no un cambio sustancial respecto al periodo anterior. “Antes de ser la sucesora de Maduro, ella fue la autora de muchas persecuciones a manifestantes y políticos de oposición”, resaltó.

Acerca de la “Ley de Amnistía”, uno de los cambios más llamativos de la nueva gestión, Martínez consideró esta decisión como una herramienta política orientada a mostrar “buena voluntad” hacia Estados Unidos, más que una verdadera reforma. Según la entrevistada, la medida tuvo un alcance limitado y fue negada a muchas personas. De acuerdo con la ONG Foro Penal, actualmente existen cerca de 457 presos políticos en Venezuela y cerca de 293 personas continúan privadas de libertad sin sentencia firme.

Asimismo, Martínez subraya que uno de los cambios más notorios ha sido la transformación de la imagen política del oficialismo. “Cambiaron los colores de sus campañas, los slogans y la narrativa para distanciarse del chavismo y del madurismo, como si ellos fueran una versión distinta de todo eso”, comentó. A su entender, esta estrategia tendría un doble objetivo: mantener el poder mediante acuerdos con Estados Unidos y, ante una eventual convocatoria electoral, presentarse como una alternativa distinta al chavismo.

El simbolismo de un caso que conmocionó al país

En relación con la situación de los presos políticos y el alcance de la Ley de Amnistía, la entrevistada destacó un caso que adquirió gran trascendencia en el país por representar, a su juicio, la realidad que enfrentan tanto las personas detenidas por motivos políticos como sus familiares. Se trata de la historia de Víctor Hugo Quero Navas, detenido durante las protestas en enero de 2025, tras las últimas elecciones presidenciales y las denuncias de fraude. Su madre, Carmen Navas, inició una búsqueda prolongada en distintas instituciones sin obtener respuestas claras sobre su paradero.

Lo indignante fue que el gobierno confirmó su muerte recién ahora, pero dijo que había fallecido en julio de 2025 y que nadie lo había reclamado. Sin embargo, su mamá tiene documentos de instituciones del propio Estado que, meses después de esa supuesta fecha de muerte, confirmaban que él seguía detenido. Incluso le negaron la ley de amnistía en 2026, cuando supuestamente ya estaba muerto. Entonces todo eso hace pensar que intentaron tapar lo que pasó”, afirmó.

En este contexto, la entrevistada hizo hincapié en la situación de los familiares de presos políticos, que enfrentan lo que la madre de Víctor Hugo pasó. Según relató, muchos permanecen acampados frente a centros penitenciarios a la espera de información sobre sus allegados. En muchos casos, la única forma de contacto ocurre mediante gritos desde las celdas o a través de mensajes transmitidos por personas recientemente liberadas.

“También hay persecución a familiares. Si no encuentran al opositor que buscan, van por los hijos, las esposas, las madres. Hay casos de menores detenidos, mujeres embarazadas presas y familias enteras perseguidas. Entonces no es solo el preso político, es todo el entorno familiar el que termina afectado”, expresó.

Carmen Navas, madre de Víctor Hugo Quero en Caracas, Venezuela.

Una esperanza limitada con Corina Machado

En un contexto marcado por la desilusión y por intentos de cambio y apertura que no logran convencer al pueblo venezolano, la figura de la dirigente opositora, María Corina Machado gana centralidad dentro de un sector de la oposición que busca una alternativa política.

María Corina Machado es la única persona en la que muchos venezolanos sentimos que podemos depositar alguna esperanza de cambio, porque es la única oposición real que existe. Si bien sus discursos muchas veces son muy generales, sin que diga algo puntual, es la única figura que ha demostrado que no está con el gobierno actual”, consideró Martínez.

Asimismo, destacó el trabajo realizado por Machado y su equipo durante las elecciones de 2024, especialmente en la preparación de fiscales de mesa, el resguardo de actas y la recopilación de pruebas de presuntas irregularidades electorales. Según explicó, ese despliegue organizativo fortaleció su percepción de Machado como una figura estratégica, que “quizás no necesita hacer tanto ruido para actuar”.

Sin embargo, Martínez volvió a expresar sus dudas y miedos acerca de la posibilidad de un cambio real en su país. “Una parte de mí quiere creer que sí se puede llegar a realizar nuevas elecciones, que se van a cumplir las fases de las que tanto Estados Unidos habló al principio, de cómo todo se encaminaría para un cambio de gobierno. Sin embargo, todo se fue apagando cuando Trump consiguió lo que le interesaba», afirmó.

Asimismo, la entrevistada expresa su incertidumbre sobre cómo serían esas elecciones: “¿Quién las controlaría? El poder sigue estando en manos de la misma gente. Además, María Corina está inhabilitada y perseguida políticamente, entonces uno también se pregunta cómo sería realmente una elección donde la única figura opositora en la que muchos confían ni siquiera puede participar libremente”, planteó.

Pese a este escenario, Martínez mantiene cierta esperanza en el trabajo organizativo que se está haciendo desde el partido de Machado, incluyendo censos de venezolanos en el exterior y preparación de votantes y fiscales de mesa. “Aunque a veces uno pierde la esperanza, todavía hay algo de preparación y estrategia detrás. Y por eso le doy mi voto de confianza, además de que es la única opción”, concluyó.

María Corina Machado, líder de la oposición venezolana y premio Nobel de la Paz.

En un contexto político de más continuidades que rupturas, el pueblo venezolano sigue a la espera —como un sueño que aún se mantiene lejano— del regreso de la democracia, de elecciones sin fraude y de la libertad de los presos políticos, sin que eso implique, una vez más, el costo de sus riquezas y de sus vidas.

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