Construcciones pacientes en tiempos inestables

La política cordobesa está atravesada por avisos de juego propio de Natalia de la Sota y un gobierno nacional que promete acuerdos, pero mantiene blindada la caja.

Construcciones pacientes en tiempos inestables

Foto de archivo de Natalia de la Sota.

En el cordobesismo prefieren no hablar porque sabían que tarde o temprano esto iba a suceder. Y, lo peor, nadie se tomó el trabajo de tender puentes para conversar en mejores condiciones con Natalia de la Sota. La hija del líder peronista dejó echada sobre la mesa la posibilidad de presentarse como candidata a la gobernación y hubo llamados febriles el viernes por la mañana avisando que querían el recorte de la entrevista que la diputada le concedió a Petete Martínez.

«Natalia se cansó. Creyeron que la foto en la capilla de barrio Altamira alcanzaba para contenerla. Seguramente pensó: ‘¿Se reúne con Schiaretti, con el Colo Santilli, hasta con Juez y conmigo no?’ y como carece de interlocutores confiables, mandó el mensaje por los medios”, interpreta un fino conocedor de los conductos del poder cordobés.

La fundadora de Defendamos Córdoba además envió un dardo envenenado al asegurar que quiere trabajar por un espacio opositor al gobierno de Milei, algo que condiciona a Martín Llaryora que está negociando una especie de pacto de no agresión electoral: que LLA no ponga candidatos competitivos acá y no interferir desde la Provincia en la reelección del presidente.

Al mismo tiempo, Natalia enfrenta dilemas. Por un lado, necesita representar a la base que le confió el voto en la elección de medio término y hacerla crecer en número. Pero también se arriesga a hacer la jugada más antiperonista que se conozca: dividir el voto y favorecer a los opositores, aunque no desee ser quien ponga fin a una hegemonía que edificó desde cero su padre.

Las construcciones políticas exigen mucha charla y confianza. Pero demandan mucho más esfuerzo si se trata de recomponer una relación dañada. Un funcionario provincial dijo, hiriente: «¿Se parece a Máximo jugando a dividir?». Otro, con más realismo matizó: «Ella no le tiene miedo a contar votos: ya fue una vez y renovó la banca y ahora propone ir por un cargo ejecutivo».

¿Será tiempo para entablar contactos que, tal vez, tengan al jefe de Gabinete Manuel Calvo como interlocutor? Se sabe de su tacto para conversar con todos y para conocer cada cuadrante del tablero del poder y es el único con lazos reconocibles entre delasotistas, schiarettistas y llaryoristas.

Ahora Brasil, Estados Unidos después

La elección en el país vecino sorprendió a algunos, pero para los estudiosos de las tendencias estaba dentro del margen de error. Ahora Lula debe remontar una desventaja leve (2%) pero enorme ante los pequeños partidos que son apoyos claros a Bolsonaro en la segunda vuelta. También debe convencer el presidente actual a algunos de los 30 millones que no concurrieron a votar.

En la Casa Rosada leyeron el resultado como un apoyo a la derecha regional. En la otra vereda ven una tendencia a la derrota de los oficialismos. Como sea, el resultado del 25 de octubre puede definir cosas que medirán en el 2027. Con Brasil volcado a la derecha, EE.UU. depositará grandes expectativas en uno de los países más poderosos del hemisferio.

Con Lula ratificado, no le quedaría más opción que reforzar la reelección de Milei. En Córdoba también leen con atención esa deriva, porque luego, en la elección de medio término de noviembre, Trump pondría en juego su liderazgo. Una derrota podría condicionar la mayoría de las cámaras y dejar a Milei desalineado ante el mundo y en sus apoyos financieros. Un fuerte apoyo económico -como en 2025- podría no materializarse el año que viene y acercar a la Argentina a un descalce, con vencimientos por 25.000 millones de dólares.

La suba del riesgo país aleja la ventana por donde podían entrar los dólares que reducirían la incertidumbre. Además, la inflación volvió a ubicarse por arriba del 2% por ciento según los certeros almaceneros. Todo configura un escenario que preocupa a los gobernadores que tienen que afrontar los siempre difíciles veranos, donde baja la recaudación y hay que pagar aguinaldos.

Más allá de las fotos de París con los gobernadores y Myrian Prunotto como enviada por Córdoba, todos volvieron a escuchar las promesas del Colo Santilli, pero no las creerán hasta que Toto Caputo exprese en el presupuesto los gestos económicos que demandan los dialoguistas.

«Es todo tan dinámico y cambiante que habría que esperar hasta febrero para saber si se impone el plan de Santilli de acordar con los gobernadores, o siguen a Karina y los Menem que proponen pintar de violeta el país» dice un consultor que pasa seguido por las oficinas del Panal.

Al cuadro le falta una mano más de pintura: la que puede darle Patricia Bullrich que no se cansa de enviar señales de que puede ir como candidata a presidenta. Sería la referente del Círculo Rojo que empieza a imaginar un mileísmo sin Milei, pero que se arriesga a convertir al primer mandatario en un «pato rengo», como se denomina en política al jefe que no puede ni quiere repetir.

El riesgo de que eso ocurra le propiciaría una enorme herida a un gobierno que necesita mucha fortaleza para afrontar 13 meses intensos hasta las elecciones del año próximo. Todos los equilibrios serán inestables y ningún caído quedará por siempre en el suelo. Tiempos de aceleracionismo y escenarios imprevisibles.

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