Cuando la realidad desmiente nuestras creencias o narrativas (personales o mediáticas), se produce un contraste que genera desilusión, crisis de fe, o idealmente pensamiento crítico. Las reacciones espontáneas de gobernantes a crisis pasan por “la negación”, “la minimización”, “echar la culpa a otros”, admitir algunos “errores” mínimos, etc.
Ambas cosas están ocurriendo a escala mundial, por ejemplo, en EE.UU. con la guerra con Irán y sus consecuencias, en Europa con las estrategias establecidas por la UE –su Comisión y Consejo- respecto de sus relaciones con EE.UU., las normas ambientales, etc.
También en nuestro país, con el Caso Libra, los desmanejos de Adorni, sus viajes y gastos, etc. Mientras tanto la ciudadanía aumenta su desilusión y disminuye la esperanza o fe en un cambio hacia un futuro mejor.
Existen muchos casos más, pero para ejemplificar lo que ocurre, veremos solo estos que reúnen las características esenciales del problema planteado por el título.
Donald Trump atacó Irán siguiendo a Netanyahu por fuera de las normas internacionales y sin autorización previa del Congreso, como lo establece su Constitución. Sus objetivos fueron cambiando desde eliminar la amenaza nuclear, aun cuando los mediadores de Omán afirmaron que Irán había cedido en las pretensiones de EE.UU., previo al ataque que eliminó la cúpula teocrática de Irán.
Luego su objetivo viró a “un cambio de régimen” que no parece tener perspectivas favorables, además de contradecir sus propias promesas de campaña de “no involucrar a su país en guerras ajenas y lejanas”, lo que ha generado fuertes contradicciones hacia dentro de su partido y del grupo MAGA (Make América Great Again – Hagamos América Grande Otra Vez) que fue su apoyo más incondicional.
Aún conserva cierto apoyo legislativo, en la medida que los republicanos temen perder las próximas elecciones legislativas, que lo pondrían en minoría en ambas cámaras.
Su único argumento hoy sería que “nuevamente” ganó como en Venezuela, lo que parece cada vez más lejano por la imposibilidad de abrir el Estrecho de Ormuz al tránsito de petróleo, gas, fertilizantes, etc. que amenaza con configurar una crisis global, aumentos exorbitantes de precios por disminución de la oferta y aumento de la inflación.
Los cambios en los objetivos y la justificación del ataque son formas de negación y minimización. Previo a “exigir” la ayuda de otros como los países de la Otan, del G7, del sudeste asiático –Japón, Corea del Sur, India, etc.- incluida China, su gran adversario, y una muestra de su desesperación ante la evidencia de la gravedad del problema y un primer paso para “echar la culpa a otros”.
En Europa, la presidenta de la Comisión Europea –Úrsula Von der Leyen-, luego de negar y minimizar problemas por su sometimiento a Washington y las iniciativas ambientales, que incluyen la eliminación de emisiones de carbono sin un plan para no depender de China en energía fotovoltaica, eólica y automoción eléctrica, ha comenzado a admitir algunos problemas.
Por ello impulsa un plan armamentístico, que exigido por Trump ahora se encamina a independizarse del paraguas defensivo que EE.UU. proporcionó durante décadas desde la Otan. Mientras que en lo ambiental postergó los objetivos de la electromovilidad y admitió el error por la imprevisión respecto de la oferta de medios de generación sostenibles que hoy la somete a la tecnología china que lidera las tecnologías de generación renovables –incluida la nuclear a la que Alemania renunció-.
En nuestro país, el Caso Libra fue negado bajo el eufemismo de “difundir” negando una promoción, que bajo la protección judicial del fiscal Taiano se mantuvo así hasta que, en estos días, del análisis del teléfono de Mauricio Novelli –el lobista intermediario con Hayden Davis- surgieron audios e información que confirman la existencia de un acuerdo de éste último con Javier y Karina Milei. Por lo que ahora debiera seguir la “minimización”, “echar la culpa a otros”, etc.
En el caso Adorni, el proceso ha sido mucho más rápido ante las evidencias sobre los hechos –el viaje de su esposa en el Tango 01 y la contratación de un vuelo privado a Punta del Este- que no puede justificar. Por ello la admisión de culpa en el uso del término “deslomarse” y luego del “error” de invitarla a viajar –que atribuyó a Karina Milei, aún sin nombrarla-.
Sin embargo, los gastos con tarjeta de él y su esposa –obtenidos de la Central de Deudores del BCRA-, superan ampliamente en 2025 los ingresos y su patrimonio declarado que lo ha expuesto a denuncias de particulares e investigaciones –fiscales y de la Procuraduría de Investigaciones Administrativas (PIA)- que no parecen ser de fácil resolución, salvo en instancias políticas, legislativas y judiciales que aún le favorecen, sobre todo tras la designación de Juan Bautista Mahiques en el ministerio de Justicia, que podría influir en los jueces que tomen las demandas.
Por todo ello, en EE.UU., en Europa y en nuestro país, los ciudadanos estamos viviendo desilusión, crisis de fe y mínimamente análisis crítico, ante las evidencias de haber sido engañados. En donde el principio democrático nos otorga el derecho exclusivo a equivocarnos –derecho que no tienen los dirigentes-, so pena de caminar hacia el voto calificado y renunciar así a la democracia como modo de gobierno en el que cada voto vale igual que el de los demás.
