Informar, formar y entretener

El mapa de medios de difusión disponibles se ha ampliado y sigue haciéndolo casi sin descanso. Contra lo que parecía, los medios tradicionales –los impresos, las radios y la TV abierta o de cable- si bien han perdido audiencia, su influencia en la opinión pública sigue siendo significativa. Es que su ampliación a páginas web, aplicaciones, streaming o en plataformas como Facebook, Instagram, Tik-Tok, X, etc. sigue ampliando su alcance mediato.

informar

El título de la nota plantea las características de los contenidos de todos ellos, sus proporciones y particularidades que seguramente son los dilemas de todos los editores y columnistas, aunque los algoritmos de las plataformas deciden numéricamente, según su viralización inmediata y con la IA según el perfil de cada usuario.

Desde que existen, los medios gráficos procuraron informar, aunque nunca hicieron “solo eso”. También formaban opinión, en forma explícita al tomar partido, o implícita al elegir los temas que incluían o no, las fuentes que citaban y las palabras –verbos, adjetivos y sustantivos- con las que se referían a propios y extraños.

Así, deconstruir –o sea desmenuzarlo analíticamente- un mensaje en ellos, era bastante fácil, aunque reconocer aquellos temas que no trataban, requería más lectura y sagacidad que la que era y es habitual.

Las empresas periodísticas durante décadas generalmente eran solo periodísticas, y aunque respondían a su público y luego a sus anunciantes, mantenían cierto cuidado al informar, verificar fuentes y cuidar el lenguaje utilizado.

Durante un período los medios gráficos comenzaron a intentar entretener con tiras de historieta, personajes, humor, crucigramas, etc. que ocuparon la contratapa y desplazaron al interior los hechos policiales, domésticos o de famosos, que luego trasladaron a las tapas desplazando en parte los titulares políticos, económicos, etc.

Con su ampliación a páginas web intentaron hacerse de los recursos que podían generar, pero perdieron esa batalla en la mayoría de los casos con las plataformas –Google, Facebook, Instagram, etc.-, a quienes les siguen reclamando con poco éxito, los derechos de autor por el uso y la utilización de sus notas.

Luego, algunos medios periodísticos dejaron de ser “solo eso” y comenzaron a ampliarse especialmente en nuestro país, a otros negocios –telecomunicaciones, etc.- y/o finalmente fueron adquiridos por Administradores de Fondos internacionales que tienen intereses en la más amplia gama de sectores de la economía e influyen en los gobiernos, vetan candidatos y procuran imponer a sus representantes, normalmente por detrás de las figuras distópicas que surgen aquí y allá.

Las plataformas recaudan entre el 60 y 80% de los recursos publicitarios, además de ofrecer “gratuitamente” contenidos que confirman los sesgos que habitualmente tenemos e impiden un análisis crítico basado en otras fuentes que puedan contradecir o cuestionar nuestras percepciones.

Como dijo Marshall McLuhan hace décadas, “el medio es el mensaje” y “cuando las cosas son gratis, el producto eres tú” que revelan la raíz de los sistemas de plataforma. Así comenzamos a aceptar que nuestra vida privada no sea privada, se difunda, la de los famosos nos interese y finalmente que muchos, especialmente los más jóvenes, encuentren gratificante difundir voluntariamente su vida privada en plataformas.

Mientras tanto, informar es cada vez menos importante, formar es una función que las plataformas amplifican ratificando nuestros sesgos y entretener aumenta significativamente su oferta en ellas.

Hasta aquí, tenemos una descripción de lo que ocurre, como se llegó a la situación actual, que nos guste o no, está allí. Por lo que queda a los medios gráficos independientes como Hoy Día Córdoba y nosotros sus columnistas, aún con nuestras restricciones, resistir ofreciendo información y opiniones variadas formando en diversidad, sumar información en línea de fuentes que profundicen el análisis y entretener tratando cuestiones domésticas, locales y barriales, etc. que reporten hechos desde los cuales se despierte interés individual de las personas de aquello que los afecta directamente.

Desde allí, es muy simple proponer ideas, iniciativas, soluciones que valoricen lo colectivo en ámbitos en donde la relación humana tiene mucha más importancia que las virtuales. Mientras medios masivos y plataformas siguen perfeccionando sus sistemas con más información que sus usuarios les facilitamos e inteligencia artificial que nos propone cosas verosímiles –aunque no necesariamente verdaderas- que confirmen nuestras preferencias sin contradecirnos.

Como públicos, podemos o no aceptar la información –inclusive fake-news- que nos ofrecen las plataformas, la formación que filtran eligiendo temas, visiones, palabras y relatos que no nos incomoden y nos mantengan aislados o en grupos virtuales que no nos contradigan. O resistirnos a ello, a ser manipulados y buscar al menos, medios que nos presenten temáticas diversas, desde el interés individual, pero apuntando a soluciones colectivas.

Allí estaremos nosotros, ofreciendo información diversa, verificada o verificable, con visiones variadas en búsqueda de una objetividad que nunca obtendremos individualmente, pero que nos servirá para obtener visiones propias, no manipuladas, que nos sirvan para decidir en un mundo que no sabemos cómo será, pero si sabemos que será muy distinto a lo que hemos vivido y vivimos hoy.

Gracias por estar allí, compartir lo que les parezca interesante y permitirnos seguir en la búsqueda, en este camino de servicio que hemos elegido.

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