Dora Barrancos, integrante del directorio del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), concurrió ayer por última vez a la reunión quincenal del organismo científico porque, desde este jueves se hará efectiva su renuncia al cargo (ad honorem) por el área de Ciencias Sociales y Humanidades. «Hay que hacer un gesto para que se entienda que el rey está desnudo, dar señales de que algo está mal», dijo en la víspera en declaraciones a la prensa.
“Había tomado la decisión de irme en enero. Ya pasó un año desde que se eligieron autoridades y mi sucesor no fue designado en su cargo. Es una manera de dejar en evidencia la negligencia del gobierno actual, al que no le interesan las reglas democráticas ni el republicanismo que pregona”, plantea. El padrón de científicos y científicas votó en mayo de 2018 a sus representantes y todavía los investigadores electos no pueden ejercer sus funciones.
La decisión de hacerse a un costado es en protesta porque todavía no se incorporaron los nuevos miembros, Mario Pecheny y Alberto Kornblihtt, votados hace casi un año. «Es inaceptable», sentenció.
Además, esta es una forma de expresar su descontento por la reducción presupuestaria que sufrió el organismo. «Estamos en el ajuste del ajuste -subrayó Barrancos para manifestar su disconformidad con el estado del organismo-. Hay 500 millones de pesos en danza que le pertenecen al Conicet y no se ejecutan».
“Esta situación evidencia el desaguisado institucional, ¿cómo va a tardar un año en salir un decreto? Es algo que no se puede creer. Me están diciendo que el trámite está en la Secretaría de Legal y Técnica desde hace mucho tiempo ya, yo me voy. Era una cuestión casi extorsiva, desde el Conicet me pedían que me quede porque la situación ya se iba a resolver, pero la verdad es que no estoy dispuesta a tanto”, confesó Barrancos, especialista excluyente y una de las principales referentes locales y latinoamericanas en historia del feminismo.
El mandato de Barrancos finalizó el 30 de julio de 2018 y las demoras en la incorporación de los miembros electos nunca habían sufrido retrasos de más de seis o siete meses, con excepción de Roberto Salvarezza, que nunca llegó a integrar el directorio tras su elección como Diputado Nacional. También el doctor Carlos Van Gelderen tiene su mandato vencido y está con una prórroga desde hace más de dos años.
