ADEPA y FOPEA advierten que las agresiones de Milei socavan el debate democrático

Las entidades periodísticas alertaron sobre la asimetría del poder estatal y el deterioro del debate público ante los nuevos agravios presidenciales.

ADEPA y FOPEA advierten que las agresiones de Milei socavan el debate democrático

Javier Milei intensificó sus ataques a la prensa en los últimos días.

Las entidades periodísticas ADEPA y FOPEA rechazaron públicamente este martes los repetidos insultos y agresiones dirigidos por el presidente Javier Milei hacia periodistas y editores de diversos medios de comunicación, que se volvieron a intensificar en las últimas horas. El pronunciamiento institucional denuncia que los ataques desde el Poder Ejecutivo dañan la convivencia democrática e intimidan el trabajo de la prensa libre. La reacción responde a la escalada de descalificaciones en redes sociales que afectó a profesionales de diarios como La Nación y Clarín.

Creciente tensión entre Milei y el periodismo

La Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) y el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA) emitieron duros comunicados de repudio frente a la reiteración de agresiones verbales por parte de la máxima autoridad de la Nación contra reconocidos periodistas. Ambas agrupaciones coincidieron en que la violencia en el discurso oficial busca desgarrar la legitimidad de la labor informativa.

Entre los profesionales agredidos por el jefe de Estado figuran Fernán Saguier, director de La Nación, junto a los columnistas Carlos Pagni, Joaquín Morales Solá y Jorge Liotti. La lista de comunicadores atacados abarca también a Eduardo van der Kooy, Luis Novaresio, Jesica Bossi, María Eugenia Duffard y Gustavo Sylvestre.

La entidad que representa a los editores periodísticos enfatizó el rol de la crítica legítima y la diferencia sustancial entre el disenso y la agresión sistemática.

«Quien gobierna y es objeto de crítica, o considera errónea o sesgada una información, tiene el mismo derecho que cualquier ciudadano a criticar, aclarar o desmentir, pero lo que erosiona el debate democrático es el insulto y el agravio», afirmó ADEPA en su comunicado.

Relevamiento de agravios

Por su parte, FOPEA difundió una cronología detallada de las publicaciones presidenciales de los últimos días, donde Javier Milei utilizó adjetivos calificativos de extrema gravedad. El informe detalla descalificaciones dirigidas hacia cronistas y analistas políticos mediante términos denigrantes vertidos en la red social X.

El organismo gremial alertó además sobre la participación activa de altos funcionarios del Gabinete en estas campañas de desprestigio público. Según la entidad, el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, el canciller Pablo Quirno y el asesor Santiago Caputo respaldaron e impulsaron cuestionamientos hacia la prensa.

«La reiteración en un período tan breve y la virulencia de las expresiones muestran una dinámica que excede una controversia puntual con un periodista o un medio determinado», advirtió FOPEA.

Según el detalle de la entidad, el 5 de octubre Milei llamó “otra mierda humana” a Van der Kooy, y “Mierdanecio”, “Mandrilesio”, “estúpido” e “imbécil” a Novaresio.

A Sylvestre lo trató de “mierdas humanas, mentirosos” y a Jesica Bossi de “defensora de ladrones, asesinos y violadores”. A Pagni lo describió como “la versión de mierda de Lucas Adams” y como “una de las plumas esclavas de la mierda humana de Fernán Saguier”.

Riesgos para la libertad de expresión y la ciudadanía

Las organizaciones remarcaron que el ejercicio periodístico es plenamente susceptible de recibir críticas basadas en datos comprobables. Sin embargo, la desproporción de la figura presidencial frente a los trabajadores de prensa «altera las garantías constitucionales básicas».

«Cuando el agravio proviene del poder del Estado, la asimetría y su efecto intimidatorio se multiplicaron, incluso por el hostigamiento de terceros en las redes sociales. La libertad de prensa no es un privilegio del sector, sino una garantía para toda la ciudadanía», concluyó FOPEA.

Ante este escenario de hostilidad sostenida, los organismos instaron al mandatario y a su equipo de gobierno a abandonar los insultos en la comunicación oficial para resguardar la libertad de expresión y la pluralidad democrática.

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