Bullrich y el uso de anteojos inteligentes en el Senado: qué funciones tienen y cuánto cuestan

Se trata del modelo Ray-Ban Meta Skyler, un dispositivo que integra cámara de video, fotos y parlantes de oído abierto.

Patricia Bullrich

Patricia Bullrich.

La senadora de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, captó la atención pública durante la sesión donde se dio media sanción a la reforma laboral al utilizar unos anteojos de marco blanco que incorporan tecnología avanzada. Se trata del modelo Ray-Ban Meta, un dispositivo que permite filmar, sacar fotos, atender llamadas y escuchar audios, entre otras funciones vinculadas a la inteligencia artificial.

A pesar de las especulaciones en redes sociales sobre si la legisladora recibía instrucciones externas, los registros muestran que Bullrich utilizó los lentes únicamente durante una intervención de dos minutos al inicio de la jornada para ceder la palabra a otros senadores de su bloque. Por el contrario, la senadora no portaba el dispositivo durante su discurso de cierre, que duró más de 45 minutos, ni en otros momentos destacados de la sesión.

Ante las consultas sobre el uso de este accesorio, Bullrich desmintió las versiones de que estuviera recibiendo indicaciones, calificándolas como una «mentira total». Según explicó la legisladora, los lentes funcionan como un reemplazo de los AirPods, permitiéndole escuchar la sesión con mayor claridad sin tapar sus oídos, a diferencia de los auriculares convencionales.

Características técnicas y mercado local

Los anteojos Ray-Ban Meta cuentan con las siguientes especificaciones:

En el mercado local, a través de plataformas de venta online, el precio del modelo base de segunda generación oscila entre $720.000 y $1.500.000, dependiendo del tipo de cristal, del color del armazón y del vendedor. También existen otras alternativas que traen opciones importadas de Estados Unidos que rondan entre los $580.000 y los $720.000.

Críticas y contexto de «distopía» tecnológica

El uso de esta tecnología en el ámbito legislativo no ha estado exento de cuestionamientos. Algunos analistas consideran «distópico» el uso de estos lentes en el tratamiento de leyes, señalando que va en contra de las reglas establecidas, comparándolo incluso con casos de fraude en exámenes universitarios donde se utilizaron dispositivos similares para recibir asistencia externa.

Este episodio se suma a un fenómeno más amplio descrito por especialistas como el «negocio del miedo» en torno a la inteligencia artificial. Mientras algunos líderes tecnológicos impulsan discursos alarmistas para monetizar en redes, en la práctica, el uso de herramientas de IA en el trabajo suele intensificar las tareas de forma sistemática en lugar de reducirlas, provocando a menudo una «fatiga cognitiva» en los usuarios.

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