La Justicia investiga al tesorero de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), Pablo Toviggino, por la realización de 72 viajes al exterior entre 2017 y 2025, la mayoría de ellos en vuelos privados de lujo con un costo estimado superior a los US$ 7 millones.
La investigación, que se centra en el origen de los fondos para costear traslados que promedian los US$ 150.000 por vuelo, reveló que de los 150 tramos registrados, el 71 por ciento se realizaron en aviones ejecutivos.
La pesquisa también pone el foco en los vínculos del dirigente con el agente recaudador de la AFA Javier Faroni, cuya empresa TourProdEnter, creada por su pareja Érica Gillette, se encuentra bajo la lupa por presunto lavado de dinero y el desvío de US$ 42 millones hacia sociedades fantasma vinculadas al entorno del tesorero.
Los registros migratorios señalan como destinos principales a Brasil, Ecuador, España, Estados Unidos, Paraguay y Perú.
Entre las aeronaves utilizadas destacan modelos de alta gama como el Gulfstream G450, empleado para el Mundial de Qatar 2022, y un Bombardier Learjet 60XR propiedad de Listra 200 SA, firma perteneciente a Faroni.
Asimismo, la firma Flyzar registró 18 traslados del dirigente, mientras que se detectaron 60 vuelos en helicóptero hacia una mansión en Pilar.
Dicha propiedad en el conurbano bonaerense, valuada en US$ 17 millones, es otro de los ejes centrales de la causa que lleva adelante el juez en lo Penal Económico Marcelo Aguinsky.
La Justicia cuestiona la contradicción entre los haberes de Toviggino como directivo de una asociación civil y su nivel de gasto patrimonial.
Además, se analizan los nexos con la firma Soma SRL, de la cual el tesorero fue accionista, y el uso de aviones pertenecientes a Baires Fly SA, empresa investigada por la emisión de facturas adulteradas.
Todos los nombres del tesorero de la AFA
Una investigación judicial sobre el patrimonio de la conducción de la AFA reveló que vuelos privados, gastos personales, peajes y seguros de una flota de autos de lujo se abonan con tarjetas corporativas de la entidad.
El juez Aguinsky detectó que estos consumos están vinculados a una mansión en Pilar.
La pesquisa identificó a un presunto testaferro de nombre Luciano Pantano, cuya identidad y roles previos en el ascenso del fútbol generaron sospechas de autoincriminación en el expediente.
El magistrado ordenó dar de baja una tarjeta American Express corporativa a nombre de Pantano que registraba gastos por 50 millones de pesos mensuales, medida que derivó en el corte del servicio de DirecTV en la residencia del presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, en Cardales.
En el entramado aparecen mencionados los santiagueños Fabián Saracco y Alejandro Molina, junto a Juan Pablo Beacon, Francisco Capurro y Mauro Paz.
Los investigadores señalan que estos hombres no poseen conexión aparente entre sí, más allá de sus vínculos con los negocios del fútbol y su relación directa con el tesorero Pablo Toviggino.
La estructura de recaudación operaría a través del ex diputado Javier Faroni, señalado como el gestor de la “marca Messi”.
Mediante la firma offshore TourProdEnter, Faroni habría canalizado fondos por montos de entre 300 y 400 millones de dólares que no figuran en los balances de la institución.
El esquema contaría con el apoyo de la financiera Sur Finanzas, de Ariel Vallejo, utilizada para el descuento de cheques y préstamos a dirigentes, como el otorgado a Eduardo Spinosa, de Banfield.
En tanto, ante el avance de las causas impulsadas por la fiscal Cecilia Incardona, la AFA intenta trasladar su domicilio legal a Pilar para eludir el control de la Inspección General de Justicia (IGJ) y obtener protección bajo la jurisdicción de la Provincia de Buenos Aires.
