El Gobierno nacional dispuso mantener bajo secreto militar una nueva operación de compra de equipamiento para las Fuerzas Armadas. La decisión quedó formalizada mediante el Decreto 1205/2026, publicado este lunes en el Boletín Oficial y firmado por el presidente Javier Milei y el ministro de Defensa, Carlos Presti.
La normativa establece que los detalles de la adquisición permanecerán reservados, por lo que no se conocerán públicamente el tipo de material que se incorporará, el monto de la operación, la empresa proveedora ni la fuerza que recibirá el equipamiento.
La medida se conoce en un contexto de creciente tensión diplomática entre Argentina y el Reino Unido por la soberanía de las Islas Malvinas. En las últimas semanas, el Gobierno argentino impulsó acciones contra empresas petroleras que operan en el archipiélago sin autorización nacional, promovió un procedimiento ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar para frenar el proyecto de explotación petrolera Sea Lion y anunció la construcción de una base naval en Tierra del Fuego.
En respuesta, Londres convocó a la embajadora argentina para entregarle una nota de protesta y ratificó su posición sobre la soberanía de las islas.
Los fundamentos de la decisión
El decreto se apoya en la Ley de Defensa Nacional, la Ley de Reestructuración de las Fuerzas Armadas y el Decreto 9390/63, que contempla la clasificación de secreto militar para adquisiciones, construcciones o desarrollos considerados fundamentales para la preparación y el empleo de las fuerzas.
Al aplicar esta categoría, el Gobierno exceptúa a los organismos involucrados de los mecanismos habituales de publicidad y difusión de las contrataciones estatales. La Subsecretaría de Gestión Administrativa del Ministerio de Defensa será la encargada de instrumentar los procedimientos necesarios para concretar la operación.
Se trata de una medida que se suma a otras decisiones similares adoptadas durante la gestión de Milei. Los decretos anteriores estuvieron vinculados principalmente con la compra de aviones de combate F-16 a Dinamarca, la infraestructura necesaria para operarlos y los contratos complementarios. Sin embargo, la nueva disposición corresponde a un expediente diferente y no menciona a esos aviones ni a la Fuerza Aérea, por lo que no se puede establecer públicamente qué equipamiento se busca adquirir.
Un plan de modernización de las Fuerzas Armadas
La nueva compra se inscribe en el proceso de reequipamiento militar impulsado por el Ejecutivo desde diciembre de 2023. Según un relevamiento de Infobae basado en registros de contrataciones y acuerdos bilaterales, el Estado destinó cerca de 445 millones de dólares a armamento, equipamiento militar y de seguridad hasta agosto de 2026. De ese total, unos 381,4 millones correspondieron a las Fuerzas Armadas.
Entre las principales adquisiciones se encuentran los 24 aviones de combate F-16 comprados a Dinamarca por 301,2 millones de dólares, de los cuales ya llegaron al país 12 unidades. El resto se incorporaría de manera progresiva, según las previsiones de la Fuerza Aérea.
El plan también incluye la compra de vehículos blindados Stryker 8×8 para el Ejército, la incorporación prevista de helicópteros UH-60L Black Hawk y la adquisición de cuatro aviones de patrulla marítima P-3 Orion para la Armada, destinados al control del Atlántico Sur y de la zona económica exclusiva argentina.
A estas operaciones se suman helicópteros Bell 407GXi y camiones Unimog para tareas de apoyo y logística.
Submarinos y fragatas, entre los próximos proyectos
El proceso de modernización contempla, además, posibles inversiones de mayor escala. El proyecto de Presupuesto 2027 enviado al Congreso incluyó autorizaciones para tomar deuda por 2.300 millones de dólares destinados a tres submarinos convencionales y otros 1.200 millones para la adquisición de dos fragatas multimisión.
La Armada evaluó propuestas de fabricantes europeos para la eventual compra de submarinos, aunque la operación todavía no está cerrada. Su concreción dependerá de la aprobación legislativa y de las condiciones de financiamiento que se acuerden con los proveedores.
La incorporación de nuevas unidades permitiría avanzar en la recuperación de capacidades navales, entre ellas la submarina, que Argentina perdió tras el hundimiento del ARA San Juan en noviembre de 2017, en el que murieron sus 44 tripulantes.
Por el momento, el decreto publicado este lunes no permite determinar si la nueva adquisición reservada está vinculada con estos proyectos o con otra necesidad de las Fuerzas Armadas.
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