En el marco del cierre de una nueva edición del Consejo de las Américas, el presidente Javier Milei brindó un encendido discurso ante el establishment empresarial en el que volvió a fundamentar su programa de desregulación económica y criticó con dureza a los sectores que se beneficiaban con esquemas de protección estatal. «Atrás de cada regulación hay un kiosco«, sentenció el mandatario, antes de rematar: «Los hijos de puta prebendarios tienen que quebrar«.
Durante su intervención —que siguió a las exposición de miembros de su gabinete como Diego Santilli, Federico Sturzenegger, José Luis Daza y Pablo Quirno—, el jefe de Estado respaldó la apertura de mercados apuntando directamente contra firmas e industrias locales. Cuestionó las antiguas restricciones para exportar chatarra que favorecían a Techint y utilizó como ejemplo al sector de neumáticos: “Si ahora entran a US$ 100 dólares, como valen en todos los países, las personas tienen US$ 300 para gastar en otro lado”.
Desempleo, empresas y el rumbo económico
Frente a las advertencias sobre el cierre de compañías, el Presidente minimizó el impacto en el mercado laboral. «Es cierto que desaparecen empresas, pero son empresas de un empleado, mientras abren otras de 10 empleados«, argumentó, al tiempo que remarcó que «si estarían desapareciendo empresas y se pierden tantos puestos de trabajo, el desempleo debiera estar volando y eso no está pasando».
En esa línea, ratificó el compromiso de su administración con las metas principales: “Mi mandato es bajar la inflación y hacer crecer la economía y lo voy a cumplir”. Celebró la desaceleración de la inflación mayorista (que se ubicó en el 0,8%) y bromó con que deberá «buscar tiempo para ensayar» el recital que prometió para cuando el índice mensual comience con cero. Además, rechazó la afirmación de que la gente no llega a fin de mes o que el avance tecnológico destruye puestos de trabajo, calificándolo como «una estupidez».
Duras críticas a economistas y a la Ley del Aborto
El mandatario cargó duramente contra los analistas económicos y el concepto de un «crecimiento a dos velocidades», calificado por él como una «imbecilidad» y un «monumento a la ignorancia» de «precariedad intelectual grosera». Explicó que el proceso de crecimiento «no es armónico» y que implica una reasignación de recursos inevitable en una economía que busca salir del estancamiento.
Por último, Milei se refirió a la caída en la natalidad y vinculó este fenómeno con la agenda del movimiento feminista. “La locura de los pañuelitos verdes y esa pasión por asesinar niños nos está costando en términos de crecimiento y del sistema previsional”, disparó.
A pesar del duro diagnóstico sobre la coyuntura actual, el Presidente cerró con un mensaje optimista hacia su gestión: «La foto es horrible, pero la película sigue siendo la mejor de la historia argentina».
