La llegada del Papa León XIV pone bajo la lupa las diferencias entre el Gobierno y la Iglesia

A pocas semanas de la visita del papa León XIV a la Argentina, se acumulan los desacuerdos entre el Episcopado y la administración de Javier Milei en temas como pobreza, discapacidad, ludopatía, inteligencia artificial y la edad de imputabilidad. La Casa Rosada prepara una estrategia basada en garantizar la visita y mantener su rumbo político y económico.

La llegada del Papa León XIV pone bajo la lupa las diferencias entre el Gobierno y la Iglesia

A pocas semanas de la visita de León XIV, el Gobierno y la Iglesia mantienen diferencias sobre discapacidad, pobreza, ludopatía, inteligencia artificial y la edad de imputabilidad penal.

La relación entre el Gobierno de Javier Milei y la Iglesia vuelve a atravesar un momento de tensión a medida que se acerca la visita del papa León XIV a la Argentina, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre. Mientras avanzan los preparativos para recibir al Pontífice, distintos referentes del Episcopado han expresado reparos sobre varias políticas impulsadas por la administración libertaria.

Los cuestionamientos abarcan temas económicos y sociales, pero también iniciativas vinculadas con la inteligencia artificial, las apuestas online y la política criminal. En la Casa Rosada, sin embargo, la estrategia que se analiza consiste en garantizar la logística de la visita, mantener abiertos los canales de diálogo y evitar modificaciones sustanciales en las políticas cuestionadas.

Desde el inicio de la gestión de Milei, la Iglesia manifestó críticas relacionadas con la pobreza, la falta de diálogo político, el individualismo y determinadas decisiones económicas. Con el paso del tiempo, a esos planteos se sumaron cuestionamientos específicos.

Inteligencia artificial y dos miradas diferentes

Uno de los puntos de divergencia aparece en torno a la inteligencia artificial. Milei se ha definido públicamente como un “tecnoptimista” y manifestó su rechazo a regulaciones que, desde su perspectiva, puedan limitar el desarrollo tecnológico.

La posición expresada por el papa León XIV presenta otro enfoque. En su primera encíclica, Magnifica humanitas, el Pontífice puso el foco en los riesgos y desafíos que plantea la expansión de la inteligencia artificial, especialmente en relación con las personas y las transformaciones sociales.

La diferencia de perspectivas podría convertirse en uno de los temas presentes durante la visita papal.

Ludopatía y apuestas online

Otro eje de preocupación para la Iglesia es el crecimiento de la ludopatía, especialmente entre los jóvenes. La jerarquía eclesiástica viene alertando sobre las consecuencias sociales de la expansión de las apuestas y reclama medidas para limitar su promoción.

En el Congreso permanece pendiente el tratamiento de iniciativas destinadas a restringir la publicidad de las empresas de apuestas. Uno de los proyectos había obtenido la aprobación de la Cámara de Diputados, pero posteriormente quedó frenado en el Senado.

La falta de acompañamiento del oficialismo para destrabar esa iniciativa constituye otro punto de fricción con sectores de la Iglesia.

La edad de imputabilidad, otro foco de diferencias

La reducción de la edad de imputabilidad penal representa otro tema en el que las posiciones se encuentran alejadas.

Mientras sectores de la Iglesia cuestionan la posibilidad de reducir la edad a partir de la cual un menor puede ser responsabilizado penalmente, el oficialismo considera esta reforma como uno de los ejes centrales de su agenda en materia de seguridad y justicia.

En este caso, dentro del espacio libertario no se prevé avanzar en modificaciones sustanciales a la iniciativa.

Discapacidad y barrios populares

Los recortes presupuestarios vinculados con Discapacidad constituyen uno de los conflictos más recientes. Para la Iglesia, la reducción de fondos destinados a este sector resulta incompatible con sus reclamos de protección social.

En ese contexto, la elección del Pequeño Cottolengo Don Orione de Claypole, institución dedicada a la atención e inclusión de personas con discapacidad, como uno de los lugares previstos para la visita papal fue interpretada dentro del oficialismo como una señal respecto de la importancia que el Vaticano le asigna al tema.

También existen antecedentes de críticas eclesiásticas por la reducción de recursos para la Subsecretaría de Integración Socio Urbana, que afectó obras de urbanización en barrios populares de distintas partes del país.

Una relación marcada por tensiones

El vínculo entre Milei y la Iglesia arrastra antecedentes complejos. Durante la campaña presidencial, el actual mandatario había utilizado fuertes expresiones contra el entonces papa Francisco, a quien llegó a calificar como “representante del Maligno en la tierra”.

Tras asumir la Presidencia, Milei buscó recomponer la relación con el Vaticano. Sin embargo, las diferencias nunca desaparecieron completamente.

El Presidente mantuvo la decisión de participar de los Tedeum en la Catedral Metropolitana durante fechas patrias, aun cuando las homilías del arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, incluyeron cuestionamientos a determinadas políticas gubernamentales.

En las últimas semanas, además, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, recibió en la Casa Rosada al presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, en un encuentro que se produjo el mismo día en que la Iglesia había expresado nuevas críticas sobre la situación social.

La estrategia de la Casa Rosada

Frente a las diferencias, el Gobierno no prevé modificar su programa para responder a los reclamos eclesiásticos. La estrategia consiste en escuchar las posiciones de la Iglesia y garantizar que la visita papal se desarrolle sin inconvenientes, pero sin comprometer cambios en las políticas centrales de la administración.

En ese marco, el oficialismo buscará responder a las críticas sociales apelando, entre otros argumentos, a la reducción de los índices de pobreza que atribuye a su programa económico.

Al mismo tiempo, la organización de la visita quedó bajo una coordinación más directa de Karina Milei, quien designó a Mara Gorini para trabajar en los preparativos y centralizar distintos aspectos vinculados con la llegada del Pontífice.

La prioridad del Gobierno será evitar errores protocolares o de organización y garantizar una recepción acorde con la relevancia de la visita. Las diferencias sobre las políticas públicas, en cambio, permanecerán abiertas.

Así, la llegada de León XIV encontrará a la Iglesia y al Gobierno compartiendo la necesidad de preservar el vínculo institucional, pero con posiciones diferentes en varios de los principales debates sociales y políticos que atraviesan actualmente a la Argentina.

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