En una clara señal de continuidad a su política de alineamiento internacional y búsqueda de capitales privados, el presidente Javier Milei confirmó que regresará a los Estados Unidos en marzo de este año. El mandatario será la figura central de la “Argentina Week”, un evento exclusivo que se desarrollará en Manhattan con el respaldo de la banca global.
La gira tendrá lugar entre el 9 y el 11 de marzo y apunta a consolidar lo que el embajador argentino en Washington, Alec Oxenford, definió como “el mayor road show de inversiones de la Argentina del que se tenga registro reciente”.
“Argentina ya es un país invertible”
La confirmación llegó a través del propio Presidente, quien replicó en sus redes sociales el anuncio de Oxenford. El diplomático y empresario tecnológico destacó que la iniciativa llega en un momento de “corrección de distorsiones estructurales” y bajo un marco pro-mercado que cuenta con el beneplácito de la administración de Donald Trump.
“El Presidente Javier Milei participará en la apertura del evento. Argentina ya es un país invertible y continuará profundizando ese proceso”, sostuvo el embajador, invitando a los capitales extranjeros a capturar oportunidades en sectores con “alto potencial de crecimiento y escala”.
El respaldo de Wall Street y los sectores clave
La “Argentina Week” cuenta con una lista de organizadores de peso en el sistema financiero internacional: la Embajada Argentina, J.P. Morgan Chase, Bank of America y el fondo de inversión Kaszek (fundado por los creadores de Mercado Libre). Además, participan el Citibank, la AmCham y el influyente Council on Foreign Relations.
La agenda prevé la asistencia de más de 50 chairmen y CEOs de compañías globales, quienes mantendrán reuniones privadas y paneles en las sedes de los bancos organizadores. El Gobierno busca atraer dólares frescos específicamente hacia los sectores de:
- Tecnología y economía del conocimiento.
- Energía (con foco en Vaca Muerta) y Minería.
- Agroindustria.
- Ciencia, innovación y sector farmacéutico.
Este nuevo viaje se enmarca en la estrategia de “aliado sistémico” que la Casa Rosada teje con la Casa Blanca, vínculo que fue ratificado recientemente durante el Foro Económico Mundial de Davos.
