En un intento por reunir los votos necesarios para avanzar en el Senado, el oficialismo introdujo cambios de fondo en el proyecto de reforma de la ley de tierras. La Libertad Avanza abandonó la propuesta original de eliminar por completo las restricciones a la compra de tierras rurales por parte de capitales extranjeros y optó por una alternativa intermedia: elevar el límite vigente del 15% al 25% del territorio nacional.
La nueva redacción comenzó a circular entre los bloques aliados luego de una extensa negociación política y de cinco intentos fallidos por llevar la iniciativa al recinto. Según trascendió, el objetivo es alcanzar los 36 votos necesarios para obtener la media sanción del proyecto.
La presentación formal de la propuesta estará a cargo de la senadora Patricia Bullrich, quien encabezará este martes una conferencia de prensa para explicar los principales cambios incorporados al texto. La legisladora estará acompañada por Nadia Márquez, referente del bloque libertario cercana a Karina Milei, y por Agustín Coto.
La modificación representa un giro respecto de la iniciativa impulsada originalmente por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, quien proponía eliminar cualquier límite a la adquisición de tierras por parte de personas físicas o jurídicas extranjeras.
Con la nueva versión, el proyecto establece que la adquisición de tierras rurales por capitales extranjeros no podrá superar el 25% del territorio de cada provincia, ampliando en diez puntos porcentuales el tope fijado por la legislación vigente.
Desde el oficialismo reconocen que la decisión respondió a la necesidad de construir consensos y destrabar una negociación que llevaba meses sin resultados. Tras la elaboración de 17 borradores, consideran que encontraron una fórmula con mayores posibilidades de obtener respaldo parlamentario.
No obstante, la iniciativa continúa generando cuestionamientos. Algunos senadores opositores aseguran que los continuos cambios dificultaron el análisis del proyecto y sostienen que aún existe incertidumbre sobre cuál será el texto definitivo que llegará al recinto.
En paralelo, dentro del propio oficialismo admiten que las iniciativas vinculadas al proceso de desregulación impulsado por Sturzenegger han generado resistencias que complican otras negociaciones legislativas consideradas prioritarias por el Gobierno, como la reforma política.
Otro elemento que el Ejecutivo tuvo en cuenta en la estrategia parlamentaria es la situación institucional prevista para la sesión. El presidente Javier Milei tiene programado un viaje a Ecuador el miércoles por la noche, por lo que la vicepresidenta Victoria Villarruel quedará a cargo del Poder Ejecutivo y no podrá presidir el Senado durante el debate. En ese escenario, la conducción de la sesión recaerá sobre el presidente provisional de la Cámara alta, Bartolomé Abdala, evitando la posibilidad de que Villarruel deba desempatar una votación, ya que la vicepresidenta ya expresó públicamente sus reparos al proyecto original.
Con este nuevo planteo, el Gobierno buscará dejar atrás los sucesivos fracasos legislativos y conseguir el respaldo suficiente para avanzar con una de las iniciativas que considera centrales dentro de su agenda de reformas.
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