El ex titular de la empresa Nucleoeléctrica Argentina, Demian Reidel, afirmó que junto al presidente Javier Milei intentarán “ganar el Nobel de Economía”, manifestó que “le causa mucha gracia” aquellos que tildan de “un fracaso” no haber obtenido el galardón y remarcó que ya es “extraordinario” que se “atreva a intentarlo”.
Las declaraciones de Reidel
“Primero, ni siquiera terminamos el paper. Como dijo Javier, todavía no lo merecemos. Todavía. Segundo, a ningún Presidente se le exige ganar un Nobel de Economía para no ser considerado un fracaso. ¿Por qué a Milei sí? Ahhh, ya sé. Porque se atreve a intentarlo. Y eso es lo extraordinario. No sé si algún día vamos a ganar el Nobel. Pero vamos a intentarlo”, planteó el ex funcionario en sus redes sociales.
En la misma línea, planteó que la idea del paper que estarían trabajando con Milei y que en sus planes merecería el otorgamiento del premio Nobel, pertenece al propio Presidente y que fue él mismo quien se lo propuso con el fin de “empujar la frontera del conocimiento”.
Sin embargo, el pasado 9 de julio, Milei y Reidel habían anunciado la publicación del paper académico titulado “Minimum Viable Scale: Extinction and Escape under Increasing Returns”, un trabajo que busca convertirse en el marco teórico del programa económico que impulsa la actual administración nacional.
Según lo informado entonces, el estudio estaba ya finalizado y proponía una nueva interpretación del crecimiento económico basada en la existencia de una “escala mínima viable” para las economías, contra la teoría económica tradicional que sostiene que “la escala no importa” y que todos los países convergen hacia niveles similares de desarrollo.
No obstante, este lunes, Reidel informó que aún no finalizaron la investigación que había anunciado en julio de este año y que, por lo tanto, “no se merecían” dicho premio. “El verdadero fracaso no es intentar lo imposible y no conseguirlo. Es no haberse atrevido jamás”, concluyó Reidel.
La polémica salida de Nucleoeléctrica
Hay que recordar, en este contexto, la polémica salida de Reidel de la empresa de Nucleoeléctrica Argentina, en febrero de este año, envuelto en escándalos de supuesta corrupción: el aspirante al Nobel de Economía se fue denunciado de administración fraudulenta por aprobar servicios con abultados sobreprecios del 140% en un servicio de limpieza de las centrales y hasta del 1067% en una migración de software.
También hubo acusaciones del uso de tarjetas corporativas para fines personales y hasta del pago de deudas privadas de Reidel por un total de 825 millones de pesos (incluyendo compromisos en bancos como el Banco Macro y el Banco Galicia) en un lapso muy breve de 18 días, lo que despertó fuertes sospechas políticas que aún no fueron investigadas.
Nucleoeléctrica Argentina opera como una sociedad anónima, pero su capital accionario está íntegramente en manos del Estado: el 79% corresponde al Ministerio de Economía, el 20% a la Comisión Nacional de Energía Atómica y el 1% a Energía Argentina S.A. (ENARSA), lo que deja bajo control de la administración las decisiones sobre la conducción y la estructura directiva de la compañía.
