El asesor presidencial Santiago Caputo sumó este miércoles un capítulo insólito a la disputa por la soberanía de Malvinas al afirmar que la Argentina debe acelerar la recuperación de las islas para evitar la injerencia de un «Estado islámico» en el Atlántico Sur, al sostener que el Reino Unido atraviesa un proceso de colonización por parte del Islam.
La publicación realizada en la red social X fue replicada de inmediato por el presidente Javier Milei, lo que suma un fuerte componente ideológico al histórico litigio diplomático. El pronunciamiento se produjo en medio de la presentación argentina ante el Tribunal del Mar de Hamburgo para frenar la exploración petrolera británica en la zona.
Un argumento con polémica
Lo cierto es que la posición oficial sobre la soberanía del archipiélago sumó una escalada discursiva sin antecedentes recientes, que promete generar polémicas de destino incierto.
A través de un extenso texto publicado en redes sociales, Santiago Caputo argumentó que el control británico sobre las Islas Malvinas representa un peligro geopolítico mayor para los países occidentales debido a los cambios demográficos y religiosos que supuestamente estaría atravesando Europa, algo que no encuentra respaldo en ninguna estadística.
“Ver al Reino Unido siendo colonizado por el Islam no sólo es un riesgo inminente para la causa de Occidente todo sino que es una tragedia en términos históricos para quienes defendemos las ideas de la libertad. Esta es otra de las razones por las que la Argentina debe proyectarse con firmeza hacia el Atlántico Sur y recuperar las Islas Malvinas”, expresó Caputo en X.
La declaración fue acompañada por la difusión de un fragmento audiovisual en el que la diputada laborista británica Sagal Abdi-Wali prestaba juramento sobre el Corán en la Cámara de los Comunes.
El mensaje del asesor presidencial coincidió con la confirmación de las acciones judiciales libradas por la gestión libertaria en el plano internacional. La Argentina solicitó una medida cautelar ante el Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Hamburgo, para lograr la suspensión inmediata de la explotación petrolera británica en la denominada Cuenca Norte del archipiélago.
Como respuesta a la ofensiva diplomática argentina, la administración del primer ministro británico Andy Burnham anunció la activación de un escudo legal mediante la ley de Protección de los Intereses Comerciales (PTI). La normativa busca blindar a las empresas petroleras multinacionales e impedir que acaten eventuales sanciones o restricciones normativas dispuestas por el Ejecutivo argentino.
No está claro en qué medida el pronunciamiento de Caputo, que no sólo intensificará la tensión diplomática con el Reino Unido, sino que también generará polémica en el plano internacional, puede ayudar -o perjudicar- al reclamo argentino en el tribunal de la ONU.
Crece el malestar en la comunidad islámica argentina
El pronunciamiento de Caputo se enmarca en una serie de expresiones críticas -que rozan la xenofobia- contra la fe musulmana por parte de sectores del espacio oficialista. Recientemente, la dirigencia del Centro Islámico Argentino formalizó denuncias contra el comunicador Daniel Parisini, conocido en redes sociales como «Gordo Dan«, luego de que realizara publicaciones de tintes racistas que vinculaban la práctica del Islam con la comisión de diversos delitos graves, como “violaciones”, “decapitaciones”, “pedofilia” y “esclavitud”, entre otros.
“Ante la aparición de acusaciones y tergiversaciones a través de una campaña sistemática de desinformación, nos vemos en la obligación de aclarar algunos temas relacionados con nuestra fe. Como ciudadanos de esta Nación, donde habitan musulmanes de varias generaciones, somos respetuosos de nuestra Constitución”, señaló la entidad en un comunicado, donde aclaró que la libertad de expresión es “un derecho indiscutible y central para la democracia” y que la intención “no es censurar” a aquellos que opinan sobre el islam.
“Nos pone en alerta cuando la información que circula resulta falsa y su difusión contribuye a crear estigmatización o discriminación hacia las personas que simplemente profesan su fe. Si bien reconocemos que en el mundo existen personas o grupos que en nombre de la religión cometen delitos, la generalización que se presenta acerca del islam, su doctrina y sus valores resulta perversa, oscura, descontextualizada y también alejada de la realidad nacional”, agregó el Centro Islámico en su denuncia, donde consideró que “es fantasioso, absurdo y grotesco sostener que haya algún tipo de plan de inmigración o intento de proyectar una cultura distinta a nuestra cultura argentina. En nuestra historia centenaria jamás tuvimos la necesidad de enfrentar una situación de estas características”.
“Los delitos los cometen las personas, no las creencias religiosas. La inmensa mayoría de los musulmanes del mundo vive su día a día con los mismos anhelos que todos, vivir con fe, paz, bienestar, familia, trabajo y respeto. Y por supuesto los musulmanes que viven en este país también”, completó el Centro Islámico.
La intervención del presidente Javier Milei en apoyo a los mensajes del influenciador libertario generó un fuerte repudio de entidades religiosas locales. Por ejemplo, el presidente de la Asociación Árabe Argentina Islámica, Adalberto Assad, cuestionó la postura del jefe de Estado y advirtió sobre la ofensa institucional que representan este tipo de descalificaciones para los fieles musulmanes en el país.
