La investigación, publicada en la revista médica The Lancet, determinó que entre los 195 países estudiados la proporción de muertes relacionadas a la dieta más alta fue en Uzbekistán, mientras que la más baja en Israel.
El estudio Carga Global de Enfermedad estudió tendencias desde 1990 hasta 2017 sobre el consumo de 15 factores dietarios. Chris Murray, director del Instituto de Evaluación y Métricas de Salud (IHME) de la Universidad de Washington, que dirigió el estudio, señaló que los hallazgos demuestran lo que muchos habían supuesto por años. “La mala alimentación es responsable de más muertes que cualquier otro factor de riesgo en el mundo”. “Nuestra evaluación sugiere que los factores de riesgo dietario principales son un alto consumo de sodio, o una baja ingesta de alimentos saludables como granos enteros, frutos secos y semillas y vegetales”, afirmó Murray.
El estudio descubrió que las personas comen apenas un 12 por ciento de la cantidad recomendada de frutos secos y semillas –un consumo promedio de 3 gramos al día en comparación con los 21 gramos recomendados– y que bebían 10 veces más la cantidad recomendada de bebidas azucaradas.
Las dietas altas en azúcar, sal y grasas malas son reconocidos factores de riesgo para las enfermedades cardiacas, los derrames, la diabetes y muchos tipos de cáncer.
En un desglose de las muertes vinculadas a la dieta, el estudio demuestra que de los 11 millones de 2017, casi 10 millones fueron por enfermedades cardiovasculares, unas 913.000 por cáncer, y casi 339.000 por diabetes tipo 2.
Una de cada cinco muertes está vinculada a la mala alimentación
