En una tarea coordinada y multidisciplinaria, los servicios de Traumatología y de Diagnóstico por Imágenes del Hospital Tránsito Cáceres de Allende llevaron a cabo, por primera vez en el ámbito de la salud pública provincial, un procedimiento avanzado y mínimamente invasivo para el tratamiento de una lesión tumoral ósea mediante ablación por radiofrecuencia (RFA).
La intervención se realizó a una adolescente de 16 años que presentaba un osteoma osteoide, una lesión ósea benigna que habitualmente se caracteriza por provocar dolor local intenso, especialmente durante la noche.
Se trata del tercer tumor óseo benigno más frecuente. Afecta predominantemente a niños, adolescentes y adultos jóvenes menores de 20 años y, en la mayoría de los casos, se localiza en el esqueleto apendicular, con especial incidencia en el fémur.
Al respecto, Miguel Devallis, integrante del Servicio de Diagnóstico por Imágenes del hospital, manifestó: “Es un procedimiento mínimamente invasivo y totalmente ambulatorio, lo que favorece la recuperación de la paciente. La técnica consiste en ingresar hasta la parte central del hueso, donde se encuentra la lesión, y aplicar energía de radiofrecuencia. El calor generado permite neutralizar el tumor y evitar su crecimiento”.
“Esta técnica de radiofrecuencia está comenzando a utilizarse para el tratamiento de numerosas lesiones tumorales. También puede aplicarse en órganos como el pulmón, el hígado y el riñón”, agregó el profesional.
Por su parte, Marcelo Barbero, director del Hospital Tránsito Cáceres de Allende, destacó el compromiso de todo el equipo de salud de la institución para llevar adelante el tratamiento y agregó: “Es un orgullo para nosotros que este tipo de intervención pueda realizarse en un hospital público. También quiero agradecer al Ministerio de Salud y a la Secretaría de Salud por el apoyo brindado”.
Este hito representa un avance para el sistema público de salud, ya que permite ampliar el acceso a tecnologías de vanguardia y a tratamientos mínimamente invasivos.
¿Cómo funciona el procedimiento?
A diferencia de la cirugía tradicional, que requiere incisiones amplias y tiempos prolongados de internación, la ablación por radiofrecuencia destruye el tumor mediante la aplicación de calor controlado, a través de un procedimiento estrictamente guiado y seguro.
La intervención se realiza en una sala de tomografía computada (TC), con la paciente bajo anestesia. Esto brinda al equipo de cirujanos y radiólogos una precisión espacial milimétrica para localizar y abordar la lesión.
A través de la piel se introduce una fina aguja de biopsia directamente hasta el tumor. Por su interior se coloca un electrodo de radiofrecuencia que emite ondas y genera una temperatura aproximada de 90 °C durante un período de entre cinco y ocho minutos. De esta manera, el tejido tumoral es eliminado mediante necrosis por coagulación.
Entre los beneficios para la paciente, en comparación con la resección quirúrgica convencional, se destaca el alivio de los síntomas durante los primeros días posteriores a la intervención.
Además, al tratarse de un procedimiento de corta estancia, la paciente puede retomar sus actividades habituales en menos de una semana. Como no requiere grandes abordajes quirúrgicos, se reducen las posibles complicaciones asociadas con la herida y se preserva la estructura del hueso sano.
