Creo no equivocarme al pensar que uno de los momentos más impresionantes que vivimos los futuros padres, es cuando en la primera ecografía ya podemos escuchar los latidos de los corazoncitos de nuestros hijos. Es un galope rápido que con algunos nervios, disfrutamos como si fuera la más bella sinfonía, y mientras miramos la cara de quien está haciendo la ecografía y le preguntamos: ¿Está todo bien? Ese corazoncito fetal crecerá, y latirá aproximadamente 3.500 millones de veces en una persona que tenga la suerte de vivir más de 80 años.
Me decía un médico amigo muy futbolero: “Imaginate que nuestro cuerpo fuera de selección de futbol, la Scalonetta. Todos los órganos serían importantes, ni hablar del cerebro. Pero el Messi de este equipo, sería el corazón”. También escuché otra comparación vernácula muy útil para comprender nuestro Sistema Cardiovascular. Siempre jugando con la imaginación, hagamos de cuenta que nuestro organismo es una gran ciudad con calles, bulevares y avenidas que serían las arterias y venas por donde circula nuestra sangre. El mayor problema en esas calles es cuando se producen embotellamientos, o lo que es peor, cortes de tránsito. Es lo que sucede cuando se obstruyen nuestras arterias y se produce el tan temido infarto, que por ejemplo, si ocurre en el corazón será de miocardio, renal si sucede en los riñones o en nuestro cerebro que es lo que conocemos como acv, o accidente cerebro vascular. De hecho, en nuestro país, las muertes por enfermedades cardiovasculares son la primera causa de fallecimientos, por encima de los tumores, de las afecciones pulmonares y de los siniestros viales. Las sucesivas campañas de concientización sobre los factores de riesgo y los recaudos que podemos asumir, van instalando de a poco, la importancia de la Prevención. ¿Hace falta decir que es muy diferente llegar a una guardia con un evento cardíaco, a desde jóvenes cuidarnos de la hipertensión arterial, del consumo de nicotina, alcohol y otras drogas, del azúcar, del sedentarismo, la obesidad y el estrés?
Como bien dice la tribunera canción de Fito Páez: “…Y dale alegría, alegría a mi corazón, afuera se irán la pena y el dolor…”.
Vale entonces consultar al médico cardiólogo Marcos Baroni, integrante del equipo del Instituto Modelo de Cardiología y especialista en Prevención Cardiovascular.
Jorge Vasalo: ¿Es posible prevenir las enfermedades cardiovasculares para evitarlas o al menos retrasarlas?
Marcos Baroni: Totalmente. Por suerte la ciencia avanzó mucho sobre este tema, y obviamente mientras antes lleguemos al diagnóstico, mejores posibilidades tendremos. Es muy importante saber que las arterias al igual que el cuerpo también envejecen, y lo hacen desarrollando ateroesclerosis (se van obstruyendo de a poco con el paso de los años). De ahí surge entonces, la importancia de conocer la edad vascular, que por factores genéticos y malos hábitos puede que sea mayor a la edad biológica. Simplemente y como ejemplo: no sorprende que una persona mayor de 85 años tenga un evento cardio o cerebrovascular, pero sí que a ese mismo evento lo sufra alguien de 38 años… pero si yo les contara que este adulto joven fuma mucho desde su adolescencia, tiene obesidad, diabetes, hipertensión arterial y nunca toma de manera regular la medicación, entonces es más fácil comprender la situación. Simplemente cualquiera de nosotros y por nuestros malos hábitos podemos hacer que nuestras arterias envejezcan mucho antes que nosotros. Y desde la Medicina, la muy buena noticia es que ya podemos conocer aproximadamente y con diferentes controles, si la edad vascular está o no acelerada.
J.V: ¿Cuán importante es la “predisposición genética” en estas patologías?
M.B: La predisposición genética familiar está considerada un factor de riesgo, y desde hace algunos años existe el concepto de epigenética, que significa que el ambiente, la experiencia y la biografía particular de cada persona podrían alterar la predisposición y la estructura genética. Por ejemplo, si mis padres son hipertensos se sobreentiende que lo seré en un futuro. Sin embargo, una alimentación sana, actividad física regular, un buen manejo del estrés pueden modificar esa tendencia y mi futuro.
J.V: De lo que usted lleva registrado en los diferentes casos clínicos… ¿Cuáles son los factores de riesgo más peligrosos y cómo destruyen al corazón, arterias y venas?
M.B: Los ampliamente conocidos, que son la diabetes, la hipertensión arterial, el colesterol, el sedentarismo, tabaquismo, etc. Sin embargo, quiero remarcar que uno de los mayores responsables, incluso por sobre todo lo anterior, son los años de sobrepeso y obesidad, hoy considerado un factor de riesgo independiente al que hay que darle mucha importancia (se lo conoce como riesgo cardio reno cerebro metabólico).
J.V: ¿Es verdad que el azúcar, y eventualmente la diabetes, también son muy dañinas para nuestro sistema cardiovascular?
M.B: Estás en lo cierto y va agarrado de la mano con el sobrepeso y la obesidad. Cuando un paciente nos dice que tiene trastornos en su glucemia o es diabético, para el médico ya representa un paciente de moderado a alto riesgo cardiovascular a la hora de iniciar un tratamiento que será conjunto, y en el que tenemos que lograr objetivos médicos establecidos científicamente más rigurosos (valores de presión arterial, de glucemia, de colesterol malo, etc), y que se podrán modificar de acuerdo al riesgo del paciente en tratamiento. Por ejemplo: un mismo valor de glucemia algo elevada nos puede hacer tomar conductas médicas diferentes de acuerdo al riesgo del paciente. No es lo mismo ese valor en una persona de 38 años con sobrepeso y sedentarismo y sin otro factor de riesgo (le indicaré cambios en estilo de vida), que el mismo valor en otra persona de 38 años que además sea fumador e hipertenso (además de cambiar el estilo de vida requerirá de medicación que disminuyan su riesgo cardiovascular).
J.V: ¿Qué es importante que sepamos sobre la hipertensión arterial?
M.B: Que es hereditaria y muy frecuente, mayormente asintomática y responsable con el tiempo de enfermar al corazón, a los riñones y a nuestro cerebro con el tan temido ACV. Simplemente hay que controlarla y consultar al médico.
Y permitime hacer la siguiente pregunta: ¿Quién se toma la presión cuando se siente bien? Es muy importante aclarar que la presión arterial siempre se va a modificar ante necesidades y situaciones de la vida, y que es normal que así sea. Por ejemplo, si nos pasa algo que nos estresa mucho, si levantamos pesas en el gimnasio, si tenemos una hermosa emoción…. siempre se va a elevar, y ante estas situaciones es normal que así lo sea. Por lo tanto, si una persona se toma la presión arterial ante una reacción de alerta (por ejemplo sentirse mal por diferentes motivos) es muy probable que en ese momento la presión esté más elevada que lo normal y nos asustemos. Lo realmente importante es que la mayor parte del tiempo es ASINTOMATICA y por eso es importante controlarla pero de una manera correcta (sentados, con los pies en el piso, sin consumir café media hora antes, estar tranquilos y cumplir con 5 minutos de reposo). Una persona verdaderamente hipertensa seguirá con valores elevados, incluso en esas circunstancias, y por lo tanto deberá consultar a un médico.
J.V: ¿Qué son las arritmias y por qué ocurren?
M.B: Los diferentes factores de riesgo cardiovasculares, también son responsables de poder generar ciertas arritmias que ponen en riesgo la salud. No todas las arritmias son complejas, pero por ejemplo la fibrilación auricular es frecuente (en especial en el paciente con hipertensión arterial), y tiene el riesgo de poder formar coágulos dentro del corazón y producir embolias.
J.V: ¿Es verdad que están atendiendo a mucha gente joven incluso con la colocación de stents?
M.B: Si es verdad. De todos modos, también hay que reconocer que existen nuevos estudios preventivos que nos permiten “llegar antes”, e identificar a pacientes de alto riesgo que requieren la colocación de stents coronarios o cerebrales. Lo que habitualmente vemos en muchos de estos pacientes jóvenes, es que no cumplen con hábitos saludables y por lo tanto, incrementan de manera significativa los riesgos cardiovasculares.
J.V: ¿Cuáles son los estudios que sí o sí debiéramos hacernos en los controles y para qué sirven?
M.B: Existen desde hace años los controles preventivos, los principales factores de riesgo lamentablemente no producen síntomas, pero sí daños. Por lo tanto, tenemos que consultar al médico para un control preventivo, y les aseguro que es una excelente decisión para saber cómo está nuestro cuerpo y así evitar complicaciones serias en la salud. Todos deberíamos realizar controles preventivos, en especial aquellos que tienen antecedentes familiares o saben que no tienen buenos hábitos de salud y que pueden acelerar la edad arterial.
J.V: ¿Son importantes las estatinas para “limpiar” las arterias?
M.B: Las estatinas, en caso de necesidad, previenen el riesgo futuro de eventos cardio cerebrovasculares, son drogas que junto con otras son importantes para lograr una mayor expectativa de vida. Vale aclarar que no son mágicas, y siempre remarcamos que el tratamiento número uno es la modificación hacia hábitos saludables que siempre deben estar presentes.
J.V: ¿Cuál es el consejo de amigo que nos puede compartir?
M.B: Por suerte en estos tiempos, hay mucha y muy buena información disponible. ¿Quién no sabe que fumar, la obesidad, el sedentarismo generan serios problemas? La buena noticia también, es que en Salud existen nuevas herramientas que nos permiten estratificar el riesgo cardiovascular con diferentes estudios, y así ser más certeros y efectivos para mejorar nuestra salud e incluso nuestra genética. Es muy importante conocer que los diferentes factores de riesgo cardiovasculares pueden prevenirse o controlarse de manera adecuada, principalmente con modificaciones del estilo de vida y medicación apropiada si hiciera falta. Mi principal recomendación es que no esperemos a tener y sufrir verdaderos problemas para incentivar un control cardiovascular. Quienes trabajamos mayormente en la PREVENCIÓN, podemos conocer la edad real de tus arterias, y mejorarlas si es necesario.
Según un viejo dicho, “hombre prevenido, vale por dos”. Por eso y en relación a la PREVENCIÓN de las enfermedades cardiovasculares (y de todas las demás), más allá de los miedos o la pereza que podamos tener para visitar al médico, es muy importante que asumamos la responsabilidad de hacernos los controles y análisis necesarios. La detección temprana de lo que sea, puede ser una “mala noticia” que se transforma en “muy buena”, simplemente porque nos permitirá una pronta atención y recuperación. En el caso de nuestro Sistema Cardiovascular, lo muy recomendable es que nos ocupemos sin pánico ni obsesiones; simplemente con consciencia y mucho amor. Dicho de otro modo: “No te hagas el tonto…Y dale alegría, alegría…a tu Corazón”.
