Cada 24 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Tuberculosis, una fecha destinada a sensibilizar a la comunidad sobre una afección que, lejos de ser un problema del pasado, persiste especialmente en poblaciones con mayor vulnerabilidad. En la ciudad de Córdoba, el esquema sanitario municipal sostiene un trabajo diario para asegurar el acceso sin costo a la atención médica y bloquear la cadena de transmisión del bacilo.
La tuberculosis es una patología infecciosa que ataca principalmente a los pulmones, aunque tiene la capacidad de afectar otros órganos. Al respecto, la doctora Cecilia Stefanich, médica generalista del Programa de Tuberculosis de Medicina Preventiva, advirtió:
«Con el solo hecho de toser, estornudar, gritar, hablar o reír, puede causarse la transmisión. Esto hace que sea fundamental detectarla a tiempo y seguir el tratamiento adecuado».
Síntomas de alerta y centros de consulta
Para identificar la enfermedad, es crucial prestar atención a señales corporales específicas. Los síntomas más frecuentes incluyen:
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Tos con flema persistente por más de 14 días.
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Cuadros febriles y sudoración durante la noche.
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Fatiga constante y pérdida de peso injustificada.
Ante la presencia de estas manifestaciones o por haber mantenido contacto con una persona infectada, los vecinos pueden acudir a cualquiera de los 100 Centros de Salud Municipales. También se encuentra disponible la Dirección de Medicina Preventiva y, para la población pediátrica, el Hospital Infantil Municipal.
El circuito de diagnóstico y seguimiento
El Programa de Tuberculosis, dependiente de la Municipalidad de Córdoba, brinda una asistencia integral que abarca desde la detección inicial hasta el monitoreo del paciente. Este servicio atiende de lunes a viernes, entre las 07:30 y las 12:30 horas, en la sede ubicada en Santa Rosa 360, en el centro de la capital.
El proceso clínico para confirmar la patología comprende radiografías de tórax, análisis de esputo y la prueba de Mantoux. Asimismo, se ejecuta un «control de foco» para evaluar el entorno del paciente y prevenir nuevos brotes.
“Es clave detectar y tratar a tiempo la enfermedad para evitar complicaciones graves, como daño pulmonar irreversible, discapacidad o incluso la muerte”, enfatizó Stefanich.
Tratamiento y cuidado de la niñez
El abordaje terapéutico es totalmente gratuito y tiene una duración mínima de seis meses. Los especialistas remarcan la necesidad de no interrumpir el proceso para evitar que la bacteria desarrolle resistencia a los fármacos, lo que complicaría la cura.
En cuanto a los más pequeños, la doctora Eugenia Tirao, pediatra e infectóloga del Hospital Infantil, explicó que los niños suelen contagiarse por contacto estrecho con adultos enfermos.
“Los niños tienen mayor riesgo de desarrollar formas graves de la enfermedad, como meningitis tuberculosa, y muchas veces presentan síntomas sutiles, lo que dificulta su diagnóstico”, señaló la especialista.
En dicho hospital funciona el servicio de Infectología y Neumología para realizar evaluaciones clínicas y preventivas, asegurando la protección de los menores expuestos.
