Este miércoles comenzó en Córdoba el juicio contra José Luis Nieto, de 58 años, acusado por la muerte de Trinidad Ballesteros, la adolescente de 15 años que fue atacada por dos perros dogos en barrio Estación Flores el 9 de julio de 2023. El proceso se desarrolla en la Cámara Primera del Crimen de la Capital y el acusado enfrenta una imputación por homicidio simple con dolo eventual, una figura que contempla penas de entre 8 y 25 años de prisión.
La acusación busca determinar si se trató de una tragedia imprevisible o si Nieto conocía el riesgo que representaban sus animales y, pese a ello, no tomó las medidas necesarias para evitarlo. El caso es considerado histórico porque no existen antecedentes en Córdoba de una condena por dolo eventual en un hecho de estas características.
La Fiscalía y la familia de Trinidad sostienen que existían antecedentes que advertían sobre la peligrosidad de los perros. Entre ellos figuran ataques previos a otros animales, denuncias de vecinos, una sanción y medidas de seguridad que el propietario debía cumplir, además de un nuevo episodio registrado pocos meses antes de la muerte de la adolescente.
El tribunal está integrado por José Pueyrredón, Mario Capdevila y Gustavo Ispani, mientras que la fiscal de Cámara es Milagros Gorgas. La familia Ballesteros está representada por los abogados Carlos Nayi y José Nayi, mientras que la defensa de Nieto está a cargo de Diego Agüero y Sergio Sánchez.
La estrategia de la defensa
Durante la primera audiencia, Nieto declaró ante el tribunal y respondió algunas preguntas, aunque decidió dejar de contestar cuando comenzaron los interrogantes de la Fiscalía y la querella.
El acusado sostuvo que el día del ataque había viajado junto con su esposa hacia Catamarca y que, antes de salir, revisó los accesos de la vivienda y colocó los candados. Según su versión, los perros estaban dentro del domicilio y contaban con las medidas de seguridad correspondientes.
La defensa sostiene que los animales escaparon debido a la intervención de un tercero que habría ingresado a la propiedad con intenciones de robo. El abogado Agüero identificó a ese supuesto intruso como Maximiliano Tafuro, un vecino al que describió como una persona con antecedentes.
Según esa hipótesis, cuando Nieto regresó encontró el portón abierto y el candado colocado en un costado, lo que demostraría que alguien había ingresado a la vivienda y dejado el acceso sin cerrar. Para la defensa, esa intervención externa habría interrumpido el vínculo entre la conducta del acusado y la muerte de Trinidad.
El abogado planteó así la denominada “interrupción del nexo causal por la intervención de un tercero” y aseguró que Nieto había cumplido con las medidas de resguardo exigidas.
La Fiscalía, sin embargo, mantiene otra interpretación. Durante la audiencia también se incorporaron testimonios sobre el estado del portón y los accesos de la vivienda. Un vecino, Isabel Guillermo Díaz, declaró que vio a los perros fuera del domicilio y que el portón estaba abierto y el candado no estaba colocado.
Además, se señaló que la denuncia presentada posteriormente por Nieto por un supuesto robo no mencionaba que Tafuro fuera sospechoso de haber ingresado a la propiedad.
Los antecedentes que complican al acusado
Uno de los principales ejes de la acusación está puesto en lo ocurrido antes del ataque fatal. Para el querellante Carlos Nayi, se trató de una “crónica de una muerte anunciada”, debido a los antecedentes que, según la familia, demostraban que Nieto conocía la peligrosidad de sus perros.
Entre los episodios mencionados figura una denuncia presentada por Vilma Esther Peralta el 25 de junio de 2022, luego de que los animales atacaran y mataran a tres animales de su propiedad. A partir de ese episodio, Nieto recibió medidas destinadas a reforzar la seguridad de la vivienda, entre ellas modificaciones en los cerramientos y el uso de bozal.
Otro antecedente ocurrió meses antes de la muerte de Trinidad, cuando Luciano Martín Flores denunció que los perros habían ingresado a su jardín y matado a un caniche.
La querella sostiene que estos episodios son fundamentales para establecer el dolo eventual: Nieto habría conocido el peligro concreto que representaban los animales y, aun así, habría asumido el riesgo de que provocaran una tragedia.
Los perros eran un macho y una hembra, madre e hijo, y habían sido entrenados en Catamarca para caza mayor, particularmente de jabalíes y pumas. Durante el debate, el propio hijo de Nieto confirmó que su padre cazaba con los animales.
Para Nayi, la discusión no pasa por la raza de los perros sino por la conducta de su propietario. “Los perros no conocen el Código Penal”, sostuvo el abogado, al remarcar que el juicio busca determinar la responsabilidad de quien estaba a cargo de los animales.
El ataque que terminó con la vida de Trinidad
El 9 de julio de 2023, Trinidad salió de su casa de barrio Estación Flores para pasear a su mascota. Cuando caminaba por las inmediaciones del domicilio de Nieto, los dos dogos escaparon y se abalanzaron sobre ella.
Varios vecinos intentaron intervenir para detener el ataque y algunos de ellos también resultaron heridos. La adolescente fue asistida por el servicio de emergencias 107 y trasladada al Hospital de Urgencias, pero murió durante la madrugada siguiente debido a la gravedad de las lesiones.
El caso provocó una fuerte conmoción en Córdoba y reabrió el debate sobre la tenencia responsable de animales potencialmente peligrosos. Tras la muerte de la adolescente, el Concejo Deliberante sancionó la ordenanza 13.321, conocida como “Ordenanza Trinidad”, que creó el Registro Municipal de Perros Potencialmente Peligrosos y estableció nuevas obligaciones para sus propietarios.
