La Justicia confirmó la prisión preventiva de Mateo David Riveros Meza, de 26 años, acusado de asesinar y descuartizar a Camila Micaela “La China” Merlo, cuyos restos fueron hallados en noviembre de 2025 en distintos microbasurales de barrio General Urquiza, en la ciudad de Córdoba.
La decisión fue adoptada por el juez de Control y Faltas N° 10, Juan Manuel Fernández López, quien rechazó la oposición presentada por la defensa contra la medida de coerción dispuesta previamente por la fiscal de Instrucción Eugenia Pérez Moreno. De esta manera, Riveros Meza continuará detenido en la cárcel de Bouwer mientras la investigación avanza hacia el juicio oral.
El joven está imputado como presunto autor de homicidio calificado por mediar violencia de género (femicidio), delito que contempla como única pena la prisión perpetua.
Entre sus argumentos, la defensa cuestionó que no existan testigos presenciales del crimen, que no se haya encontrado el arma utilizada y que tampoco haya evidencia biológica concluyente que ubique a Riveros Meza como autor material. También objetó los resultados obtenidos mediante luminol en el departamento del acusado.
Sin embargo, el juez consideró que existe un conjunto de indicios que, analizados de manera integral, permiten sostener en esta etapa procesal la probabilidad de que el acusado haya cometido el crimen. La resolución aclara que todavía no se requiere el grado de certeza necesario para una condena, cuestión que deberá definirse durante el juicio.
Uno de los elementos considerados centrales es la reconstrucción de las últimas horas de Camila. Según la investigación, el 11 de noviembre de 2025 la joven llegó al departamento de Riveros Meza, ubicado en calle Granada al 2800, en barrio Colón. Luego se retiró durante algunas horas y regresó cerca de las 13.30.
Los registros de viajes realizados mediante Didi, los testimonios de los conductores y la actividad del teléfono de Camila permitieron reconstruir parte de ese recorrido. El celular realizó conexiones a través de la dirección IP correspondiente al domicilio del acusado y registró actividad en WhatsApp, Mercado Pago y otras aplicaciones.
La última conexión conocida se produjo a las 20.06, nuevamente desde la vivienda de Riveros Meza. Después de ese momento no hubo nuevos movimientos digitales ni registros que permitieran ubicar a Camila con vida.
La pesquisa también detectó que ese mismo día el acusado realizó búsquedas relacionadas con desmembramientos, cómo desnucar personas y canibalismo. Además, horas después de la última conexión del teléfono, habría buscado en Facebook Marketplace un tacho metálico de 200 litros. Días más tarde compró una picadora de carne industrial, que conservó durante dos días.
La investigación también incorporó otros elementos, como búsquedas de cuchillos y pintura, rastros detectados mediante luminol en una pared del departamento y el análisis de un congelador que había pertenecido al acusado.
Riveros Meza negó desde el comienzo haber cometido el crimen y sostuvo que Camila salió con vida de su vivienda. La Justicia, sin embargo, consideró que algunas de sus explicaciones fueron contradichas por elementos digitales y testimoniales.
Con la prisión preventiva confirmada, el acusado continuará detenido mientras la causa se encamina hacia el juicio oral, instancia en la que deberán determinarse definitivamente las responsabilidades por el crimen de Camila Merlo.
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