El 18 de diciembre de 2025, Maite Biga Pereyra, de 4 años, fue llevada al Club Atlético Vélez Sarsfield de Oliva, donde hacía una semana había comenzado la escuela de verano. Ese día, la niña fue hallada en la pileta del predio y debió ser asistida de urgencia. Fue trasladada e internada en terapia intensiva en el Hospital Pasteur de Villa María, donde permaneció nueve días. Finalmente, falleció el 27 de diciembre como consecuencia de un paro cardiorrespiratorio.
A partir de lo ocurrido, su familia inició un reclamo público de justicia y denunció una serie de irregularidades y presuntas negligencias por parte de la institución.
En diálogo con Hoy Día Córdoba, Valentina Regis, madre de la menor, desmintió las versiones que atribuían el hecho a un problema de salud previo.«Maite no se desvaneció, Maite no se descompuso, Maite era una niña sana… estaba completamente sana», enfatizó. Aclaró que la información difundida por el club y la policía sobre una supuesta descompensación no corresponde a la realidad de su hija.
Según el testimonio de la familia, la tragedia fue producto de una falta de supervisión: «Estaba bajo el cuidado de tres profesores que durante algunos minutos o algunos momentos no la han cuidado como correspondía», señaló la madre.
Uno de los puntos más graves del reclamo radica en cómo se manejó la emergencia el pasado 18 de diciembre. La familia sostiene que el club intentó «ocultar lo que ocurrió» al llamar al servicio de emergencias informando solo una descompensación y no un cuadro de ahogamiento. «Quizás nuestra hija se podría haber salvado si se hubiera dicho la verdad… si se hubiera dicho ‘la nena está ahogada, la nena está en paro'», lamentó Regis, sugiriendo que este falseamiento de información provocó una demora fatal en la llegada de la ambulancia.
Además, el padre de Maite, Hernán, se enteró del hecho por casualidad al llegar a retirar a la niña al mediodía y cruzarse con la ambulancia saliendo del club. «No había nadie del club esperándolo para avisarle. Nadie nos había llamado para avisarnos», denunció la madre.
Según su versión, incluso la policía llegó al lugar antes que la asistencia médica privada. Valentina sostuvo que, si se hubiera comunicado correctamente la situación, se podrían haber activado otros servicios de emergencia, como bomberos o ambulancias municipales, para asistir a Maite más rápido.
“Hernán sale del club y se va al hospital de Oliva. Nadie estaba esperándolo tampoco para decirle qué fue lo que sucedió”, contó. Allí, la familia recibió la primera información médica: “Nos dicen que Maite había tenido un paro, que la estaban tratando de reanimar y que la iban a derivar al Hospital Pasteur de Villa María”.
Al llegar al Pasteur, el personal médico les informó sobre el estado de Maite: “El primer parte médico que nos dan es que su estado era muy crítico y nos preguntan qué le había pasado, a lo que nosotros no sabíamos porque nadie nos había dicho”.
La madre también cuestionó la falta de medidas preventivas durante la actividad: “No sé tampoco por qué no tenía puesto un flotador, no sabemos. Porque nadie del club se comunicó con nosotros para contarnos lo que ocurrió, ni durante ni después”.
Mientras el Club Atlético Vélez Sarsfield limitó su respuesta a publicar condolencias en redes sociales, enviar un mensaje de WhatsApp y decretar 48 horas de duelo, la familia critica la falta de contacto humano y explicaciones directas sobre lo sucedido en el predio.
Actualmente, la Fiscalía de Instrucción de Oliva lleva adelante una investigación para esclarecer las responsabilidades penales de los encargados. «Hay una serie de irregularidades que nosotros necesitamos que se esclarezcan para hacer justicia por la vida de Maite», concluyó la madre en su desesperado pedido para que la muerte de su hija no quede impune.
La familia de Maite creó la cuenta de Instagram Justicia por Maite, desde donde difunden el caso y reclaman el esclarecimiento de lo ocurrido. El perfil, administrado por sus padres, reúne publicaciones sobre la causa y mensajes en pedido de justicia.
