Familiares, amigos, vecinos y miembros de la comunidad educativa se reunieron este martes en la Asociación Mutual de San Cristóbal para darle un emotivo y desgarrador último adiós a Ian Cabrera, el alumno de 13 años que fue asesinado por un compañero dentro de la Escuela Normal Mariano Moreno N°40. La tragedia ocurrió apenas unos días después de que Ian comenzara su primer año de secundaria, generando conmoción y una fuerte movilización local.
Durante el velatorio, los presentes recordaron al joven como un chico muy querido por todos, hijo único, cuya pérdida causó un profundo dolor entre familiares, amigos y vecinos. Desde la tarde del lunes, horas después del tiroteo, los vecinos habían comenzado a colocar velas y carteles en la puerta de la escuela pidiendo justicia para Ian, un gesto que se mantuvo durante todo el día y que reflejó la indignación y tristeza de la comunidad.
Pasadas las 10.20 de la mañana, el cortejo fúnebre partió hacia la iglesia local para celebrar una misa de cuerpo presente antes del traslado al cementerio municipal, ubicado sobre la calle Piedras, entre La Paz y Oroño. Durante el trayecto, el coche fúnebre pasó frente al Club Atlético Independiente, institución en la que Ian practicaba fútbol, donde alumnos de distintas escuelas salieron a la vereda a acompañar el paso del féretro, mostrando su respeto y afecto por el joven fallecido.
En paralelo, la investigación judicial sigue su curso bajo la coordinación de la fiscal de menores Carina Gerbaldo y el fiscal Mauricio Espinoza. Las autoridades confirmaron que el arma utilizada en el ataque fue una escopeta calibre 12/70 de doble caño, que pertenecía al abuelo del adolescente agresor. Según relató el abuelo, el arma había sido robada de su casa, y aseguró que nunca enseñó a su nieto a cazar ni a utilizar armas, y que él mismo ni siquiera tenía cartuchos. “Me duele más la muerte de Ian, aprecio mucho a sus padres, lloré muchísimo”, dijo Héctor, conmocionado por el hecho y el dolor de la familia de la víctima.
El adolescente agresor, de 15 años, fue reducido en el lugar por un asistente escolar, quien logró desarmarlo tras sujetarlo por el cuello, antes de entregarlo a las fuerzas de seguridad. Actualmente permanece detenido mientras continúan las pericias y la investigación para esclarecer las circunstancias que llevaron al ataque.
La comunidad de San Cristóbal sigue consternada por el hecho, que marcó un antes y un después en la vida del pueblo. Ian, además de ser un alumno destacado, participaba activamente en actividades deportivas y sociales, y era muy querido por sus vecinos. La movilización en su memoria incluyó carteles, velas y mensajes de justicia, y reflejó la solidaridad de los habitantes ante la pérdida de un joven que apenas comenzaba a recorrer su vida escolar y personal.
Este hecho también abrió interrogantes sobre la tenencia de armas y el acceso de menores a ellas, y ha generado un llamado a reforzar la seguridad en las escuelas y a brindar acompañamiento psicológico a los alumnos, docentes y familiares afectados. Mientras tanto, la investigación judicial continúa y la comunidad espera respuestas claras sobre lo ocurrido, en un clima de dolor y conmoción que se mantiene vigente en San Cristóbal.
