Momentos de tensión se vivieron este miércoles en un colegio de barrio General Bustos, en la zona norte de Córdoba capital, luego de que estudiantes alertaran a las autoridades sobre la presencia de lo que parecía ser un arma dentro del establecimiento.
El episodio ocurrió alrededor de las 10, cuando la directora del colegio tomó conocimiento de que alumnos de sexto año estarían manipulando elementos potencialmente peligrosos y dio aviso al 911. Ante la situación, efectivos policiales acudieron al establecimiento y comenzaron a identificar a los estudiantes señalados.
Durante el procedimiento, los agentes revisaron algunas mochilas y, acompañados por docentes, se dirigieron a un aula. Allí secuestraron un revólver de aire comprimido, con su garrafa y cartuchos disuasivos, además de dos manoplas metálicas y un cuchillo. Las autoridades aclararon que el revólver no era un arma de fuego.
Según fuentes vinculadas al caso, el arma de aire comprimido se encontraba sobre un banco, mientras que el cuchillo y uno de los cartuchos estaban dentro de la mochila de un alumno de 18 años. Las dos manoplas fueron halladas entre las pertenencias de otros estudiantes.
Como consecuencia del operativo, el joven de 18 años fue aprehendido por una presunta infracción al artículo 102 del Código de Convivencia Ciudadana y trasladado a la Alcaidía Norte. Los elementos secuestrados quedaron a disposición de la unidad judicial correspondiente.
En paralelo, tres estudiantes de 17 años, dos varones y una mujer, fueron puestos a disposición de sus padres, por disposición de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf). El Ministerio de Educación de la Provincia también fue informado sobre lo ocurrido.
Activaron un protocolo de seguridad
Tras advertir la situación, las autoridades del establecimiento activaron un protocolo de seguridad. Según familiares de alumnos, el nivel primario fue informado antes del ingreso y se dispuso que los estudiantes entraran por una puerta diferente a la habitual.
“Al nivel primario les avisaron de una situación que activó un protocolo de seguridad media hora antes de entrar al colegio, por lo que el ingreso fue por otra puerta distinta a la del secundario”, relató la madre de una alumna.
En la comunidad educativa también circuló la versión de que los estudiantes involucrados habrían llevado los elementos con la intención de enfrentarse con alumnos de otra institución de la zona. Sin embargo, esa hipótesis no fue confirmada oficialmente por las autoridades.
La investigación busca ahora determinar por qué los elementos fueron llevados al colegio y establecer si existió alguna amenaza concreta o si se trató de un episodio aislado.
