Cesar Schmitz, vecino del municipio de Eneas Marques, en el estado brasileño de Paraná, intentó deshacerse de las cucarachas que plagaban su patio el pasado viernes.
Para eso, llenó la madriguera en la que se escondían con nafta y un veneno basado en metano. Luego, no tuvo mejor idea que tirar un fósforo encendido.
No se sabe si acabó con los bichos, pero sí que hizo volar su patio por los aires.
«En ese momento no pensás y acaba ocurriendo. Le puede pasar a cualquiera. Si hubiese creído que era peligroso, nunca lo habría hecho», dijo Schmitz.
