El fenómeno climático El Niño podría marcar el comportamiento de las lluvias en Córdoba durante los próximos meses, con mayores probabilidades de precipitaciones intensas y por encima de los valores habituales, principalmente entre noviembre y marzo.
Así lo explicó Edgardo Pierobón, docente de la Licenciatura en Hidrometeorología de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), quien señaló que el actual calentamiento del océano Pacífico ecuatorial continúa fortaleciéndose.
Según el especialista, el evento se perfila como uno de los más intensos de las últimas ocho o nueve décadas en términos de temperatura oceánica.
La situación genera expectativas sobre el comportamiento del clima en la región, especialmente después de los tres años consecutivos de La Niña registrados entre 2020 y 2022, que estuvieron asociados a una marcada disminución de las precipitaciones y a fuertes sequías que perjudicaron la producción agropecuaria.
Pierobón advirtió que el impacto de El Niño no implica necesariamente lluvias constantes, sino una mayor probabilidad de que se desarrollen sistemas de inestabilidad. Para explicar este escenario, utilizó una comparación sencilla: durante el verano, Córdoba jugará con un «dado cargado», en referencia al incremento de las posibilidades de que ocurran episodios de lluvias intensas.
Qué es El Niño y cómo influye en el clima
El Niño es la fase cálida del fenómeno climático conocido como ENSO (El Niño-Oscilación del Sur), un sistema natural que combina cambios en la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial con variaciones en la presión atmosférica.
Su nombre surgió a partir de las observaciones de pescadores de las costas de Perú y Ecuador, quienes detectaron un calentamiento periódico del agua que afectaba la disponibilidad de nutrientes y modificaba las condiciones de pesca. Debido a que el fenómeno solía alcanzar su máxima intensidad cerca de diciembre, fue asociado con el Niño Dios.
El ENSO presenta tres fases: El Niño, (por sus siglas en inglés, El Niño-Southern Oscillation, o ENOS en español) cuando las temperaturas oceánicas permanecen por encima de determinados valores durante varios meses; La Niña, caracterizada por un enfriamiento sostenido; y la fase neutra, cuando las temperaturas se mantienen dentro de los parámetros habituales.
Aunque estos eventos suelen repetirse en intervalos de entre dos y siete años, no existe una periodicidad fija. Entre los episodios más intensos registrados históricamente se encuentran los de 1972-1973, 1982-1983, 1997-1998 y 2015-2016.
El calentamiento del Pacífico libera energía y humedad hacia la atmósfera, que luego redistribuye esos componentes de manera desigual en distintas regiones del planeta. En Argentina, este proceso suele favorecer precipitaciones superiores a las normales en el Litoral y sectores de la región pampeana.
Qué se espera para Córdoba durante el verano
De acuerdo con Pierobón, los antecedentes estadísticos muestran que los episodios de El Niño de gran intensidad aumentan la probabilidad de lluvias por encima de los valores habituales en Córdoba durante el período comprendido entre noviembre y marzo.
La señal climática suele ser más marcada en el centro y este de la provincia, mientras que en el noroeste y el valle de Traslasierra la relación entre el fenómeno y las precipitaciones es menos evidente.
Sin embargo, el especialista aclaró que la respuesta del clima no es lineal y que El Niño no determina por sí solo las condiciones meteorológicas. Otros patrones atmosféricos y factores geográficos también intervienen en el desarrollo de las lluvias.
En ese sentido, remarcó que las tormentas severas pueden producirse durante años de El Niño, La Niña o condiciones neutras. En Córdoba, la presencia de las sierras y el ingreso de aire cálido y húmedo entre octubre y abril favorecen la formación de fenómenos intensos, independientemente de la fase del ENSO.
Por eso, un pronóstico estacional que anticipa precipitaciones superiores a la media no significa que vaya a llover todos los días, sino que existe una mayor posibilidad de que se registren episodios de inestabilidad y lluvias abundantes.
Más tecnología para anticipar tormentas
Uno de los principales avances respecto del último evento fuerte de El Niño, registrado en 2015-2016, es la mejora de los sistemas de observación y pronóstico meteorológico disponibles en Córdoba.
Según Pierobón, la provincia cuenta actualmente con más de 400 estaciones meteorológicas automáticas que permiten obtener información en tiempo real sobre precipitaciones, temperatura, humedad y presión atmosférica.
A esta infraestructura se suman dos radares meteorológicos, ubicados en Córdoba capital y Alejandro Roca, que realizan escaneos de la atmósfera con actualizaciones cada ocho a diez minutos. Estos dispositivos permiten observar el desarrollo y la intensidad de las tormentas y aportan información fundamental para la elaboración de alertas a corto plazo.
También se utilizan imágenes de satélites geoestacionarios, con registros cada diez minutos, para seguir la evolución de los sistemas meteorológicos y detectar actividad eléctrica.
Otro recurso importante es el modelo de pronóstico de alta resolución WRF, utilizado a través del Observatorio Hidrometeorológico de la Provincia de Córdoba (OHMC). Esta herramienta permite proyectar las condiciones de las próximas 72 horas, con actualizaciones horarias y un nivel de detalle espacial de cuatro kilómetros por cuatro kilómetros.
La resolución resulta relevante para identificar tormentas localizadas que pueden pasar inadvertidas en modelos globales de menor detalle. Además, permite elaborar pronósticos específicos para distintas cuencas hidrográficas.
Coordinación para reducir los riesgos
Frente a la posibilidad de lluvias intensas durante los próximos meses, el Gobierno provincial articula tareas entre ministerios e instituciones para reunir información meteorológica y evaluar la evolución del fenómeno.
El objetivo es anticipar posibles escenarios y adoptar medidas que permitan reducir los impactos sobre la población y el territorio.
De esta manera, aunque El Niño aumenta las probabilidades de precipitaciones superiores a lo normal en determinadas regiones, su impacto concreto dependerá de la evolución del sistema climático y de las condiciones meteorológicas que se presenten en cada momento. En ese contexto, el monitoreo permanente y la capacidad de emitir alertas tempranas serán herramientas centrales para afrontar los posibles episodios de tormentas intensas en Córdoba.
Descubren 57 nuevas especies en los cañones submarinos de Argentina
