Nos gusta pensar que esa imagen nos habla de cómo queremos habitar los años: con otras personas cerca, con cuidados y con oportunidades para seguir decidiendo, creando y participando. A veces sostener es cuidar una herida; otras, hacer lugar enuna ronda, compartir un juego, bailar o escuchar un deseo. Desde El Club de la Porota creemos en las narrativas regenerativas: relatos capaces de abrir posibilidades, de ayudarnos a hackear las creencias que limitan nuestra manera de mirar las vejeces y de animarnos a salir a buscar nuevos entramados.
Otras formas de vincularnos, de acompañarnos y de reconocer lo que cada persona puede aportar. Este 1 de octubre, Día Internacional de las Personas Mayores, compartimos las miradas de Luciano Mercado, Lukas Esquivel, Carola Massei y Daniel Castillo. Desde la recreación, el arte, las políticas públicas y el movimiento, sus palabras nos invitan a construir una vida con lugar para todas las edades. Una comunidad también se reconoce en los lugares que habilita para que cada persona pueda seguir siendo protagonista.
Hablar de vejez nos lleva a pensar mucho más allá de la edad. Nos invita a preguntarnos qué posibilidades seguimos teniendo para movernos, aprender, crear, jugar, vincularnos y participar. Nuestras experiencias profesionales son distintas, pero nos encontramos en una convicción: las personas mayores no deben ser pensadas desde aquello que pierden, sino desde todo aquello que todavía pueden hacer, construir y compartir.
Queremos dejar atrás una concepción de la vejez asociada exclusivamente al cuidado, la dependencia o las limitaciones. Reconocemos a las personas mayores como sujetos de decisiones, protagonistas de su historia, portadoras de experiencias y participantes activas de la comunidad. El movimiento ocupa un lugar central en esta mirada. Daniel
Castillo lo expresa así: “Desde mi perspectiva, moverse no significa solamente realizar ejercicio. Caminar puede ser encuentro, bailar puede ser expresión y jugar puede ser
desafío, comunicación y disfrute. Por eso propongo pensar el movimiento físico-emocional como una experiencia que integra cuerpo, percepción, emoción, expresión, vínculo y significado. El cuerpo que envejece continúa siendo un cuerpo que puede sentir, crear, comunicar y transformar”.
La recreación, el juego y los encuentros entre generaciones también nos permiten construir espacios de participación. No se trata simplemente de entretener ni de ocupar el tiempo libre. Buscamos generar experiencias donde las personas mayores puedan decidir, aportar sus saberes, enseñar, aprender, crear y compartir con otros.
En este sentido, Luciano Mercado aporta el concepto de Ayni: “Ayni se basa en dar, recibir y devolver. En un encuentro genuino nadie es solamente quien enseña y nadie es solamente quien recibe. Todas las personas tienen algo para aportar”.
Desde el arte comunitario, sumamos otra dimensión: la posibilidad de crear y producir cultura durante toda la vida. Lukas Esquivel (uno de los ocho abanderados de la Argentina Solidaria 2026) comparte su mirada: “Entiendo el arte como un territorio donde las personas mayores pueden expresarse, toma de decisiones, construir identidad, producir sentidos y ocupar un lugar visible dentro de la comunidad. No solamente como una herramienta para ocupar el tiempo, estimular capacidades o acompañar procesos de bienestar”.
Su experiencia en proyectos que articulan arte, vejeces y transformación social profundiza esta idea: “Cuando una persona mayor participa de una experiencia artística, no solo
está realizando una actividad. Está poniendo en juego su historia, sus saberes, su sensibilidad y su capacidad de crear algo nuevo junto a otros”, sostiene Lukas.
Por eso, entendemos que el envejecimiento no puede pensarse únicamente como un proceso individual. Es también una experiencia social y cultural. Las prácticas artísticas
comunitarias nos permiten cuestionar representaciones edadistas, generar encuentros entre generaciones y construir otros modos de mirar y narrar las vejeces.
Crear música, bailar, actuar, cantar, pintar o participar de una producción colectiva puede convertirse en una forma concreta de participación cultural y de transformación de los lugares que la sociedad asigna a las personas mayores. Al poner en diálogo nuestras experiencias, encontramos que el movimiento, la recreación y el arte dejan de ser actividades aisladas y se convierten en caminos para fortalecer la autonomía, la autoestima, los vínculos y el sentido de pertenencia.
El juego puede estimular capacidades cognitivas y corporales, pero también recuperar memorias, generar humor, acercar generaciones y construir nuevas experiencias compartidas. El arte puede recuperar historias y producir nuevas narrativas, además de habilitar la expresión, la participación y el
reconocimiento. Nuestras perspectivas coinciden en algo fundamental: una propuesta para personas mayores adquiere verdadero sentido cuando habilita el protagonismo. No nos alcanza con adaptar una actividad. Necesitamos escuchar, ofrecer posibilidades de elección, reconocer diferentes ritmos y respetar las historias y los deseos de cada persona.
Así podemos pensar la vejez como una etapa de nuevas posibilidades y no como un cierre. Una caminata, un juego, una danza, una conversación, una experiencia artística o un encuentro intergeneracional pueden convertirse en oportunidades para seguir construyendo bienestar, comunidad y sentido.
Tal vez nuestro verdadero desafío no sea solamente agregar años a la vida, sino agregar vida a esos años: movimiento, creatividad, vínculos, participación y sentido. Porque cuando una persona mayor se mueve, juega, crea y comparte, está afirmando que continúa siendo protagonista de su historia, de su comunidad y de su capacidad de transformar.
Porque envejecer no significa dejar de crear. Significa seguir encontrando nuevas formas de hacerlo.
Mejorar la calidad de la vida de las personas mayores
Por Carola Massei
Desde la Dirección de Personas Mayores, que depende de la Subsecretaría de Familia y Desarrollo Comunitario y de la Secretaría de Políticas Sociales de la Municipalidad de
Córdoba, estamos trabajando para llegar a cada persona mayor de la ciudad de Córdoba y descubrir cuáles son sus necesidades y demandas reales, con el propósito de ofrecer servicios que mejoren efectivamente su calidad de vida.
La Dirección tiene presencia en 15 Centros de Día distribuidos en diferentes barrios de la ciudad. Son espacios de participación diurna que promueven un envejecimiento saludable y una vejez digna, activa y con derechos. Allí brindamos servicios de alimentación, talleres, atención psicosocial, recreación, paseos, etcétera. Entre ellos se destaca la
Pequeña Residencia, un proyecto original de servicio por cogestión donde las personas mayores viven en una casa compartida.
El trabajo iniciado durante la gestión de Martín Llaryora, actual gobernador, y sostenido bajo la intendencia de Daniel Passerini nos ha permitido ampliar los servicios y llegar a
más comunidades. Estamos llevando intervenciones y abordajes a diferentes sectores de la ciudad, trabajando directamente con actores y referentes barriales, como en Villa La Tela, Argüello, José Ignacio Díaz y barrio Cabildo, entre otros. También lo hacemos a través de docentes que acompañan con actividades y clases abiertas en las plazas y en espacios públicos de la ciudad, llevando nuestras propuestas a donde están las personas mayores.
Se han creado nuevas acciones y propuestas recreativas destinadas a las personas mayores, promoviendo espacios de participación, encuentro y expresión artística. Entre ellas se encuentran Mayores en Acción y Circuito Mayor, junto con la conformación de grupos y ensambles musicales como “Tamboreando” y el Ensamble Municipal Popular. A esto se suma la articulación que venimos fortaleciendo con los 150 Centros de Jubilados de la ciudad de Córdoba, por medio del dictado de talleres de nuevas tecnologías.
Hoy, la Dirección tiene tres grandes líneas de acción: los Centros de Día, incluida la Pequeña Residencia; el acompañamiento a los Centros de Jubilados; y las
intervenciones directas en diferentes partes de la comunidad y en espacios públicos.
Seguimos trabajando para construir una Córdoba más inclusiva, donde cada persona mayor pueda vivir con dignidad, autonomía y participación. Para más información, nuestra sede funciona en 27 de Abril 784, entrepiso, de lunes a viernes de 9 a 14 h. Correo:
asistenciapersonasmayores@gmail.com.
Lic. Carola Massei
Directora de Personas Mayores de la Municipalidad de Córdoba
¡Mirá todo lo que se viene en El Club de la Porota!
Octubre es el Mes de las Personas Mayores y tenemos mucho para compartir en Córdoba y en otros lugares de la provincia y del país. En Río Cuarto vamos a encontrarnos con integrantes de nuestra membresía y a compartir actividades con organizaciones e instituciones locales como Cognitivamente, la Defensoría del Pueblo de Río Cuarto, la Municipalidad de Santa Catalina de Holmberg y la residencia de larga estadía Recordis. También viajaremos a Porteña, en el departamento San Justo, para seguir abriendo espacios de encuentro y compartir propuestas intergeneracionales.
El 23 de octubre estaremos en Paraná, Entre Ríos, participando del II Congreso Entrerriano de Cuidados Integrales de Personas Mayores, que se realizará en el Centro Provincial de Convenciones. Y en noviembre volveremos a esa ciudad para compartir, junto a Julián Osoro, una nueva propuesta de GERAS, nuestra consultora en economía plateada, nueva longevidad y comunicación con perspectiva de edad.
En Córdoba también estamos preparando una fiesta intergeneracional, porque encontrarnos, celebrar y disfrutar con personas de distintas edades es parte de lo que nos mueve. Además, seguimos impulsando Mayores Conectados Tu Banco en Clic, un programa de habilidades financieras para personas mayores, junto al área de sustentabilidad del Grupo Petersen y los bancos Santa Fe, Entre Ríos, San Juan y Santa Cruz.
¡Y esto sigue!
Del suicidio sí se conversa: romper el silencio para salvar vidas
