Desconcierto y pánico
Como sociedad estamos tratando de entender lo ocurrido la semana pasada, con la seguidilla de amenazas de tiroteos en escuelas cordobesas y de otros lugares del país. Y lo más probable también, es que todos o casi todos los adolescentes que escribieron o cometieron estas amenazas, tampoco tengan cabal noción de sus conductas. Ocurre además que el Sistema Educativo pareciera no estar preparado para enfrentar estas “situaciones novedosas” posiblemente surgidas de las peores prácticas de las redes sociales, de familias cada día más frágiles e indiferentes, y de menores deseosos de protagonismo y de mostrarse y mostrar que son capaces de hacer “travesuras pesadas”. ¿Hace falta decir que la mayoría de nuestros hijos pasan mucho más tiempo con los celulares y las aplicaciones, que entre ellos mismos y con los padres? Faltan límites porque escasean el diálogo, la contención, el amor, la conversación, los buenos ejemplos y la fraternidad. ¿De dónde saca un adolescente que amenazar con un tiroteo es un comportamiento importante? ¿Qué lo motiva? ¿Un desafío en Tik Tok para medir la osadía de “chicos pavos” que tratan de sentirse capaces?
Pero además nos encontramos con comunidades educativas desinformadas e ignorantes de las consecuencias judiciales de estas situaciones, y más allá del terror que genera el simple hecho de pensar que lo sucedido en una escuela de San Cristóbal, se podría repetir en cualquier momento y lugar. Los delitos de amenazas simples y calificadas están previstos en el Código Penal, y quienes las profieran pueden eventualmente ser imputados y condenados, con todo lo que eso significa. Ya lo vimos en los últimos años con “alumnos traviesos” que escracharon a compañeras con fotos e imágenes íntimas. Demasiada desinformación pero también docentes desbordados y escuelas no preparadas, y con escasas o nulas políticas preventivas. Por lo tanto, y sobre la emergencia, lo único que queda es “apagar el incendio como se pueda y con lo que se pueda”. No deberíamos descartar que estas amenazas sean señales de problemáticas más profundas. Nos tenemos que hacer cargo, porque son alertas que no deberíamos desoír. De lo contrario, seguiremos sumidos en el desconcierto y en el pánico.
Seisdedos y TN estafas
Podría terminar esta semana en la Cámara Décima del Crimen el juicio por las estafas cometidas por quien fuera uno de los principales operadores mayoristas de viajes turísticos de nuestra ciudad. Se trata de Alejandro Seisdedos, quien de acuerdo a la acusación que lleva adelante del fiscal Gustavo Arocena, perjudicó severamente a varias agencias minoristas y también a viajeros que quedaron varados en el exterior tras el crash y la quiebra fraudulenta de la agencia TN. En la audiencia de mañana se harán los alegatos y muy posiblemente se lea el veredicto. Entre los otros acusados, el abogado Juan del Pópolo, y Ramiro Ávila se habrían comprometido a pagar una suculenta cantidad de dólares para reparar el daño y así evitar ser condenados. Otros dos involucrados, los contadores Adolfo Rodríguez y Raúl Margaría también reconocieron los cargos y recibirían una condena de 3 años de cumplimiento condicional. Finalmente Gustavo Escribano Bessega fue condenado mediante un acuerdo abreviado a 4 años y 1 mes de prisión.
Según la investigación, Seisdedos llevó adelante una “maniobra pensada” inicialmente para perjudicar a su ex socio Damián Ynfante. Transcurría el año 2017 cuando con sus cómplices pusieron en marcha el plan, que incluía una agresiva campaña de venta de paquetes turísticos y la cobranza de importantísimas sumas de dinero que serían desviadas. La situación concluyó en septiembre del 2018 con una convocatoria de acreedores y finalmente una quiebra fraudulenta. Por lo tanto, lo más probable es que el tribunal condene mañana a Seisdedos a no menos de 5 años y 8 meses de prisión, pero como ya pasó 3 años en Bower, más algunos cursos que hizo como presidiario, entonces se confirmaría y mantendría su libertad…¡y sin haber puesto un centavo para reparar a los muchos damnificados!. En fin, como dijo jocosamente uno de los asistentes a las audiencias: “Está repleto de estafadores con cinco dedos… ¡imaginate con seisdedos!”.
