Estrangulada y torturada

El ojo de Horus

Estrangulada y torturada

El último juicio del año con jurados populares comenzará el próximo martes en la Cámara Doce del Crimen, y será por el alevoso femicidio de Yolanda Romero, de 58 años, hecho que ocurrió en su casa de Villa Independencia, en Villa Carlos Paz, el 20 de septiembre de 2021. El cuerpo fue encontrado por el hermano y estaba maniatado en las manos y en las piernas y con un alambre enroscado en el cuello.

Se puede pensar que este macabro desenlace se inició cuando Yolanda decidió ponerle fin a su tóxica relación con Roque Tomas Aguirres, quien claramente no soportó la situación y planificó el crimen, del que participó junto con su primo Mauricio Pereda, y su ya fallecido yerno Luis Fernando Duarte. En el caso de Pereda, se trata de alguien muy conocido ya que fue mozo en un bar céntrico durante muchos años. En realidad, según la investigación, la relación de la víctima con Aguirres era muy tortuosa ya que él la controlaba de manera inquisidora y la había aislado de sus seres queridos.

Dicen los familiares que ella vivió un calvario de dos años. Tal vez esperanzada en tener una pareja normal, algo que suele sucederle a tantas mujeres maltratadas y que aguantan hasta lo imposible, siempre apostando a la «parte buena» de un ser violento que, poco a poco, logra imponerse hasta adueñarse completamente de ellas y, en casos extremos, asesinarlas, como ocurrió con Yolanda Romero.

Aguirres está acusado por homicidio califico por el vínculo y violencia de género, por lo tanto sería condenado a prisión perpetua, al igual que Pereda que está imputado por homicidio calificado por alevosía. Como dijo un experimentado abogado penalista, «este es uno de esos juicios terminados antes de empezar». Porque además de matarla, Aguirres le hizo sentir el «horror de la muerte», atormentándola antes y haciéndole saber que lo que le ocurría era el castigo por haber tenido la osadía de dejarlo. Primero la torturaron, y después, la estrangularon.

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