Gabriela Pérez / “Yo le pegué… llamen a la policía”

Se reanuda el juicio por el homicidio de la joven asesinada en un evento del gremio de la Limpieza y comienza el debate contra Juan Niffeler por el asesinato de su hermano en barrio Ferreyra.

Gabriela Pérez

Gabriela Pérez

El próximo martes se reanudará, con jurados populares y en la Cámara Tercera del Crimen, el juicio por el asesinato de Gabriela Mónica Pérez, de 22 años, ocurrido durante un almuerzo sindical del gremio de la Limpieza (Soelsac) en el Club Yapeyú. Sucedió a las 14.40 del 9 de septiembre del 2023 y su hermano Gustavo Herrera es el principal acusado por el homicidio agravado por el uso de arma de fuego. La hipótesis de la investigación que llevó adelante la fiscal Silvana Fernández es que fue un ataque por encargo y pagado (entre 200 y 250 dólares), en el marco de una disputa por las elecciones que se tenían que hacer en el gremio conducido por Sergio Fittipaldi (y cuya lista opositora era apoyada por Franco Saillen, del Surrbac). 

Recordemos que la balacera quedó registrada en una filmación y que los disparos fueron dirigidos hacia el sector donde estaban los comensales. Si bien uno de los proyectiles casi impacta en Gonzalo Fuentes, quien estaba en la entrada y salvó providencialmente su vida, otro desvió su trayectoria original, impactó en el hombro izquierdo de Gabriela y le provocó la muerte. Herrera y la propia familia de la víctima siempre negaron los cargos, pero ahora y tras los pedidos de los fiscales Batistelli, Sicardi y Fernández, el tribunal agravó la imputación a homicidio calificado por promesa remuneratoria y por eso se integrarán los jurados. Ahora, Herrera podría ser condenado a prisión perpetua. Su defensor, el abogado Sebastián Lazcano quien siempre desestimó los indicios acusatorios, admite temer que haya un veredicto “ejemplificador” y de cara a la opinión pública. El querellante Carlos Nayi, por su parte, avala la nueva acusación, con Herrera como el autor y con la complicidad del también imputado Adrián Vallejos. 

Así las cosas, con la violencia armada, una familia sumida en la desgracia y la fatalidad como telón de fondo, se retomarán las audiencias por el crimen de Gabriela Pérez. 

“Yo le pegué… llamen a la policía”

Del refranero popular recordamos el dicho “la procesión va por dentro”, para intentar explicar una historia entre hermanos, que terminó con un desenlace terrible e inesperado. Lamentablemente la violencia y las disputas familiares existen, ya sea por dinero, herencias, incluso por celos y preferencias, pero no pasa todos los días que las broncas se diriman a balazos. Ayer, en la Cámara Segunda del Crimen y con dos jurados escabinos, comenzó el juicio a Juan Niffeler, acusado por el homicidio de su hermano Pablo, en una casa familiar de barrio Ferreyra, donde vivían además con una hermana discapacitada. Cabe acotar que la participación de escabinos no es usual y se debe a un pedido de la defensa. Este trágico hecho ocurrió durante la tarde del domingo 29 de septiembre del 2024, luego de una discusión que tuvieron Juan y Pablo. Quienes sabían de la discordia entre ambos, aparentemente sobre el manejo de la casa familiar, jamás se imaginaron que Juan era capaz de agarrar una escopeta y dispararle a su propio hermano. Lo cierto es que de confirmarse los cargos, el imputado de 66 años, la misma edad que tenía la víctima, podría recibir una dura condena no inferior a los 14 años de prisión. Habrá que ver la valoración que haga el fiscal Gustavo Dalma y la decisión final del tribunal. Por lo pronto, la defensora oficial Alfonsina Muñiz intentará desmenuzar los pormenores y las circunstancias emocionales y físicas que desembocaron en un hecho tan desgraciado. No deja de llamar la atención que, según dijeron testigos del entorno, nunca los vieron pelearse más allá de tener una relación fría y distante, sobre todo en los últimos tiempos. 

Lo cierto es que el crimen sucedió, y cuando llegaron la policía y la ambulancia, Pablo Niffeler ya estaba muerto. El pavor y la sorpresa de los vecinos de esta familia tan conocida en el barrio, todavía se mantiene, ya que del derecho y del revés, se trató hecho muy penoso. Ahora sólo resta saber cuál será la sentencia, muy posiblemente condenatoria para Juan, quien desde el primer momento entregó el arma homicida y se hizo cargo diciendo: “Yo le pegué… llamen a la policía”.

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