¡Mamá Coraje! / Caso Paola Ortiz y el TSJ

La conmovedora historia de Rosa Sabena, la madre que convirtió el dolor por la desaparición de su hijo en una incansable lucha por justicia, y el reclamo urgente para que el TSJ revise la condena perpetua contra Paola Ortiz, en un caso atravesado por la pobreza, la violencia y los prejuicios de género.

¡Mamá Coraje! / Caso Paola Ortiz y el TSJ

¡MAMÁ CORAJE!

El dolor emocional nos puede sumir en una interminable congoja y en una parálisis casi total, pero también nos puede propulsar a hacer cosas inimaginables. En el año 2008, en Río Cuarto, desapareció Nicolás Sabena, por entonces de 21 años. En septiembre de ese año, este joven -que sufría un retraso madurativo- tuvo un conflicto familiar porque no quería ir a trabajar al taller de su padre. Entonces se fue de su casa y su amigo “Yaca” Vargas lo alojó en una casa que era un aguantadero de narcos y buchones de la Policía. Según la familia de Nicolás, lo usaron como delivery, hasta que por algún motivo lo mataron. Lo cierto es que desapareció y su cuerpo nunca fue encontrado. Seis años después, la Cámara Segunda del Crimen de Río Cuarto condenó a José “Pepe” Vargas a 17 años de prisión, a su hijo “Yaca” Vargas a 18 y a su hija Lucía “Cory” Vargas a 16, todos por secuestro coactivo agravado. Posteriormente, en el 2021, se realizó un segundo juicio a una policía, Nancy Salinas, quien resultó condenada por encubrimiento a 3 años y 10 meses de cárcel.

Y ahora, el venidero lunes 22 de junio, comenzará un tercer juicio por la desaparición de Nicolás, y será al ex comisario Fernando Pereyra, presunto cómplice de las fechorías de los Vargas. Ahora bien, lo significativo de estos juicios es que fueron posibles (y lo será el próximo también), gracias a Rosa Sabena, la mamá de Nicolás, protagonista de una historia de dolor y de extraordinario amor. Ocurre que en 2010, cuando los Vargas fueron excarcelados, Rosa se puso a estudiar Derecho para convertirse en abogada y así poder seguir y entender la causa judicial. En el año 2016 se recibió, pero mientras tanto -y con la ayuda del entonces asesor letrado René Bossio- consiguió pruebas fundamentales para las condenas de los Vargas. Pero además, siguió investigando y logró pruebas que derivaron en la condena a la mujer policía. Y finalmente obtuvo cruces telefónicos entre los Vargas y Pereyra, quien les avisaba sobre los allanamientos que les iban a hacer. Por lo tanto, no debería sorprender que también Pereyra sea condenado. Lo impresionante de esta “zaga” es que tal vez poco y nada hubiera ocurrido si Rosa Sabena no hubiera tomado “el toro por las astas”. Como bien lo dijo: “Soy abogada por la desaparición de mi hijo”. En 2017, fue distinguida por la Universidad Nacional de Río Cuarto con el Doctor Honoris Causa. Pero el reconocimiento más importante lo recibió de la vida misma y es haberse convertido en un extraordinario ejemplo de lucha. Sin dudas se merece el título de ¡Mamá Coraje!

CASO PAOLA ORTIZ Y EL TSJ… ¿PARA CUÁNDO?

Sin dudas la película Belén -dirigida y protagonizada por Dolores Fonzi- nos ayudó mucho a tomar conciencia sobre los casos de mujeres condenadas por parir en emergencia obstétrica, en situaciones de violencia, en contextos de precariedad y con bebitos nacidos sin vida, pero que después fueron condenadas a prisión perpetua por homicidio calificado por el vínculo.

Por estos días y en Córdoba, aumenta el clamor para que el Superior Tribunal de Justicia revise el caso de Paola Ortiz, actualmente alojada en Bouwer. Su historia se puede sintetizar en la marginalidad, abusos, violencia y pobreza extrema. Era el 31 de octubre del año 2012 cuando Paola, con 29 años y tres hijos, dio a luz a una bebita -que habría nacido muerta- en Villa Nueva. Y fue un parto que sucedió en una pieza precaria, en soledad y que se denomina “en avalancha”, con contracciones rápidas y muchas veces de alto riesgo. Sin ninguna atención médica y bajo una vulnerabilidad total. Ella puso el cuerpito dentro de una mesita de luz, y luego de algunos días en una bolsa de plástico y lo arrojó en el Parque Yrigoyen, un lugar muy concurrido por gente que va a practicar deportes y a pescar en el río. Fue allí, cuando un vecino encontró el cadáver a los pocos días. Lo cierto es que a partir de la investigación, Paola Ortiz fue detenida y en 2015, condenada por la Cámara del Crimen de Villa María (jueces Gandarillas, Saslavsky de Camandone y Samuel), con jurados populares. El fallo fue por unanimidad luego de algunos policías que comprometieron a Paola, porque supuestamente escucharon llorar a la beba. Sin embargo, según el informe de los forenses no se pudo determinar si la criatura nació viva o muerta. De todos modos, en 2017 el Tribunal Superior confirmó la condena a perpetua. Pero en 2024, desde la agrupación Católicas por el Derecho a Decidir presentó un recurso de revisión al TSJ, por entender que Paola fue condenada bajo los estereotipos de género vinculados a la “buena maternidad” y sin contemplar su verdadera situación de marginalidad, en un fallo que criminaliza la pobreza.

Es verdad que no todos somos iguales ante la Ley y que el Código Penal fue hecho para condenar delitos y no para prevenir miserias sociales. Por lo tanto, sobran las razones jurídicas y humanitarias para que rápidamente el Alto Cuerpo admita y revise minuciosamente este caso. Paola lleva más de 14 años presa y por eso, respetuosamente preguntamos… ¿Para cuándo?

Nunca antes / Ayudadores raros

Salir de la versión móvil