Hay capítulos sublimes, que se destacan por sobre la serie, que reúnen condiciones peculiares, que forjan cierta autonomía y son, no por representativos sino a fuerza de una singularidad estética, gemas únicas que brillan distinto, memorables en sí mismos, fragmentos de una narración más vasta que expanden su gloria, o que justifican una temporada tediosa.
Como The fly, de Breaking Bad o como The Constant, de Lost. Capítulos que pueden o no estar en series excelentes, que pueden ser la excepción o el delirio, la perfección o la transgresión de las reglas que la narrativa de la propia serie estableció.
- BoJack Horseman – Free Churro (S05E06)
Muchos críticos se refieren a este capítulo como el mejor capítulo de la historia de la animación, y lo comparan con el capítulo 8 de la temporada 3 de Twin Peaks. En lugar de extremar el malabarismo audiovisual, de hacer un capítulo singularmente pirotécnico y complicado, BoJack se achica con una elegancia imprevista: deja a todos los personajes fuera de la narración salvo a BoJack, que da una eulogia en el funeral de su madre. Un monólogo de 30 minutos que por momentos parece stand up, pero en realidad, es literatura. Si bien es disfrutable como episodio autónomo, es hechizante ver cómo toda la serie (sus 6 temporadas) están contenidas en la verborragia
- The Haunting of Hill House – Two Storms (S01E06)
Es cierto que la serie es irregular y que el final es nefasto (tedioso, sentimental, una traición al horror que nos prometía). Pero este capítulo fue el mejor capítulo del 2018. Compuesto por 5 planos secuencia deslumbrantes (que parecen ser uno solo). La cámara gira, literalmente da vueltas y vueltas en una casa funeraria y los actores a veces están en el presente, y a veces son niños, hace muchos, muchos años, mientras los espectros se superponen y los tiempos se entremezclan en una pieza de relojería cautivante. Este episodio es una proeza técnica que marea y embriaga, derrumbando nuestras defensas para que el horror trepe.
- Atlanta – Teddy Perkins (S02E06)
Darius, un personaje secundario, tiene su primer protagónico en este capítulo pesadillesco y extraño. Siguiendo un anuncio de diario en el que dicen que regalan un piano” Darius llega con un camión a una mansión en las afueras de las afueras, y encuentra allí viviendo a una especie de excéntrico Michael Jackson maltrecho y medio zombie. El tono del episodio es oscuro, incomodísimo, y si bien hay toques surreales (pinceladas frecuentes en Atlanta) lo que predomina es la sensación de asfixia y de repulsión. La mansión, por la que Darius en buena parte camina solo, abunda en sutiles referencias al cine de horror (Frankenstein, Misery, etc.) mientras que la presencia de Teddy Perkins es más y más repulsiva. Atlanta ofrece siempre piezas narrativas complejas y elocuentes, pero este capítulo va más lejos aún.
- Doctor who – Vincent and the Doctor (S05E10)
Intrigado por una figura monstruosa en una ventana del cuadro La Iglesia de Auvers” mi alienígena favorito viaja al pasado a buscar al autor, Van Gogh y se percata de que en el pueblo hay un monstruo invisible que solo Van Gogh puede ver (por eso lo tratan de loco). Pero esa es la trama sci-fi menester para la serie, que funciona como un fondo para la verdadera trama: evitar el suicidio de Van Gogh demostrándole lo groso que es (se lo llevan en una máquina del tiempo al museo Van Gogh para que el guía le explique a Van Gogh lo groso que es Van Gogh). Mientras la narrativa avanza vemos el pueblo con los ojos de Vincent y entramos en sus pinturas. Por supuesto, Van Gogh se suicida igual, y el final es precioso, poético, inefable y lacrimógeno en un episodio que logra la perfección televisiva. Lo mejor del 2010.
- Watchmen – This extraordinary being (S01E06)
La protagonista toma una pastilla con las memorias de su abuelo, y todo el episodio es una delicia onírica en blanco y negro, con elementos a color que hacen de cada plano una exquisitez. La narrativa es trepidante y compuesta por muchos planos secuencia, en las que vemos por un lado la historia del abuelo: un policía negro en la década del 50 que otros policías (blancos) ahorcan para avisarle que no le conviene ser tan honesto, y que en un momento de desesperación se calza una capucha con la propia soga y empieza a fajar villanos, volviendose una especie de superhéroe que, además, es gay y tiene un affaire con otro superhéroe; y por otro lado: cómo la memoria se confunde con el presente, como la identidad de la protagonista se mezcla con los recuerdos de su abuelo, forjando planos mixturados donde el caos logra una armonía estética deslumbrante. Un capítulo icónico en una serie irregular: el mejor episodio del 2019.
