La Biennale de Venecia: las campanadas de la polémica

10 datos curiosos sobre la muestra de arte más importante del mundo.

Biennale

Acaba de inaugurar, hace pocos días, la edición número 61 de la Biennale, el evento artístico más antiguo y comentado del planeta.

Nacida en 1895, cumple 130 años y reúne a 111 artistas de casi 100 países. Con mayoría femenina pero centrada en una representatividad ampliada, esta exposición estará abierta hasta el 23 de noviembre. La convocatoria aspira a superar el millón de espectadores dispuestos a pagar entre 25 y 30 euros por la entrada general, o 110 euros por un pase de temporada.

Pero esta Biennale no será recordada por sus números, sino por sus controversias. El modelo de representación por países —con esa lógica diplomática heredada del siglo XIX— ha entrado en un visible proceso de descomposición. Los boicots se multiplican, decenas de artistas retiran sus obras, y la palabra «artwashing» está en boca de todos. Acá van diez campanadas que están haciendo temblar los canales venecianos.

1 La tragedia que enlutó el arte

En mayo de 2025, la curadora principal de la Biennale, la camerunesa KoyoKouoh, murió inesperadamente. Su propuesta curatorial giraba alrededor de la idea de «sanación» en un mundo herido por guerras y desigualdades. Esa sanación, trágicamente, fracasó antes de empezar. Su muerte dejó un vacío que se llenó con perplejidad y obligó a reorganizar toda la curaduría a pocos meses de la inauguración.

2 La renuncia en masa que sacudió Venecia

Un consejo curatorial asumió el legado de Kouoh, pero la totalidad de sus integrantes presentó su renuncia en medio de una controversia geopolítica explosiva: la exclusión de artistas provenientes de países implicados en crímenes de guerra. Más concretamente, Rusia e Israel —ambos con procesos abiertos en la Corte Penal Internacional—. El escultor británico-indio Anish Kapoor propuso que esa lucha contra la «política del odio» empezara por Estados Unidos, los mayores ofensores de la paz mundial. El debate sigue abierto y nadie salió ileso.

3 La salida silenciosa de Irán

Mientras Israel cerró su pabellón en protesta, Irán decidió no participar directamente. Una ausencia silenciosa que habla más fuerte que cualquier instalación. Los países bajo la lupa de la Corte Penal Internacional se mueven entre el boicot, la censura y la autocensura, convirtiendo a la Biennale en un campo diplomático lleno de minas.

4 Artistas que retiran sus obras

Los artistas que han retirado sus obras en protesta por la falta de posicionamiento claro de la organización, denuncian artwashing para referirse al uso del arte con la intención de limpiar la imagen de regímenes cuestionables y la Biennale, que aspiraba a ser un espacio de sanación, se ha convertido en un ring político de proyección global.

5 Los trabajadores protestan, las empresas avanzan

Las protestas de trabajadores del arte cuestionan las condiciones laborales precarias de los envíos estatales: sueldos bajos, contratos inexistentes, y explotación disfrazada de oportunidad. Pero la paradoja es cruel porque cada vez que los Estados retroceden, las fundaciones y empresas privadas ocupan más espacios. Como epílogo, el arte anticapitalista termina beneficiando a los actores corporativos.

6 Austria convierte el arte en parque acuático (y baño químico)

El pabellón de Austria presenta «Seaworld Venice» de Florentina Holzinger: un parque acuático donde artistas desnudas realizan performances en el agua. Lo más impactante es cuando la propia Holzinger oscila violentamente dentro de una campana gigante como si fuera el badajo humano, también desnuda. Cuando no está haciendo de péndulo, conduce una moto acuática que ruge en la pileta alimentada —supuestamente con filtrado previo— por baños químicos. Una polémica acuática.

7 Japón te invita a cambiar pañales

El pabellón japonés presenta «Grass Babies / Moon Babies» de Ei Arakawa-Nash. La pieza presenta 208 muñecos bebés realistas con gafas de sol y trajes coloridos y la invitación al público para cambiarles los pañales. Se supone que invita a reflexionar sobre la tasa de natalidad, aunque tengo mis dudas de que por la vía de los pañales se consiga.

8 Björk convierte Venecia en una rave

La cantante islandesa se presentó con un traje imposible de describir de Bottega Veneta: un megasombrero blando rosa furioso combinado con un enterito tipo pijama brillante en el mismo tono. Todo se transformó en una pista de baile que hizo temblar los palacios del Gran Canal, mientras que Björk demostró una vez más que la vanguardia es ella. Y viceversa.

9 El Vaticano propone la paz (con Brian Eno de fondo)

En el extremo opuesto, el Vaticano presentó el oculto Giardino Mistico, un parque del siglo XVII cuidado por monjes carmelitas, donde los visitantes pasean con auriculares escuchando composiciones experimentales, Brian Eno incluido. Una experiencia que invita a respirar hondo y alejarse de las polémicas, aunque sea por un rato.

10 Argentina, rebeldía histórica

Argentina tiene su propio capítulo glorioso más allá de su envío actual: Antonio Berni obtuvo el Premio en 1962 con sus grabados de Juanito Laguna. Poco después, en 1966, Julio Le Parc consolidó el arte cinético argentino a nivel mundial con otro premio. Pero la historia más atrevida le corresponde a Nicolás García Uriburu en 1968, quien consiguió reconocimiento internacional por teñir de verde el Gran Canal en una acción de arte conceptual y ecológico. Dato llamativo: no había sido invitado y fue detenido por la policía italiana. Esa acción «ilegal» le valió la fama global.

Ya en 2007, León Ferrari ganó el Gran León de Oro con «La Civilización Occidental y Cristiana», una obra que exhibe un Cristo crucificado sobre un avión de combate, realizada en la década de los 60s y oculta por miedo a la censura.

La Biennale de Venecia 2026 será recordada como una de las más convulsionadas de su historia. Entre renuncias, muerte, boicots y protestas contraproducentes, el arte demuestra su potencia como caja de resonancia de los grandes debates. De todos ellos, uno queda claramente abierto ¿puede el arte sanar un mundo que no quiere curarse?

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