Cartas desde un pasado en construcción

Comentario al libro Cartas Políticas 1948-1974. Alfredo Terzaga – Jorge Abelardo Ramos. Alfredo Terzaga hijo (compilador) y Roberto A. Ferrero (notas). Ediciones del Corredor Austral (2026). 167 páginas.

Cartas

En el atardecer del último jueves de mayo, se presentó este interesante volumen, en la planta alta de la icónica librería de Rubén Goldberg -en el céntrico Pasaje Santa Catalina-. El nutrido auditorio reunía periodistas, escritores y lectores interesados en la historia política cordobesa y argentina. La exposición de Terzaga y Ferrero, acompañada por el editor Carlos del Campo y por una evocadora introducción de Goldberg, permitió recuperar la dimensión humana e intelectual de los protagonistas del intercambio epistolar.

Del mismo modo, recorrer las páginas de esta obra permite mucho más que auscultar el intercambio entre dos destacados intelectuales de la segunda mitad del siglo pasado. 

Las cartas recorren más de veinticinco años de vida política nacional. Por sus páginas transcurren el gobierno y la proscripción de Juan Domingo Perón, la Revolución Libertadora, la experiencia frondizista con sus recurrentes planteos militares. El interregno de facto de José María Guido y la confrontación entre azules y colorados, la llegada de Arturo Illia, el frustrado retorno de Perón en 1964 y las complejas relaciones entre el movimiento peronista, las Fuerzas Armadas y las distintas corrientes de la izquierda argentina. En ese contexto, Ramos y Terzaga proyectan múltiples esfuerzos: profundizar sus estudios, afianzar su amistad, presentar y difundir sus miradas, pero también armar un partido o mantener a sus familias.

Y junto con todo ello aparece el mundo. Las epístolas registran la Guerra Fría, refieren la Revolución Cubana, analizan las primeras expresiones de insurgencia. Aportan sus voces, con matices: palpitan la historia mientras está ocurriendo. Las intuiciones y ciertas interacciones de ambos protagonistas (no siempre pacíficas) con figuras políticas o intelectuales como Alberto Methol Ferré en el plano rioplatense, Ernesto Laclau, Milcíades Peña, Juan José Hernández Arregui, Norberto Galasso o Rodolfo Ghioldi en Buenos Aires; Gustavo Roca, Lucio Garzón Maceda, Julio Antún, Justo Páez Molina, Enrique Lacolla o Francisco Aricó en Córdoba, muestran diversos planos superpuestos: el político, el ideológico, el afectivo.

En el centro de ese intercambio se encuentra Jorge Abelardo Ramos (1921-1994), influyente figura del pensamiento político latinoamericano. Por aquellos años fundó el Partido Socialista de la Revolución Nacional entre 1953 y 1955, el Partido Socialista de la Izquierda Nacional desde 1962 y el Frente de Izquierda Popular entre 1971 y 1994. Sufrió atentados de diverso calibre, transitó el exilio y publicó obras fundamentales como América Latina: un país (1948), Revolución y contrarrevolución en la Argentina (1957, varias ediciones) y Crisis y resurrección de la literatura argentina (1954). Ramos aparece en las cartas siempre preocupado por la construcción política, incansable productor de publicaciones y animador de espacios que permitieran convertir sus ideas en acción.

Frente a él encontramos a Alfredo Terzaga (1920-1974). Profesor de historia del arte, director de Publicaciones del Banco de la Provincia de Córdoba, ensayista, periodista, geógrafo e historiador. Había publicado la Geografía de Córdoba (1963) y Córdoba en la solución del pleito argentino (1852-1880). Poseía una formación extraordinariamente amplia. Las cartas revelan a un interlocutor que acompaña, debate y aconseja, desde una autonomía que convierte a la correspondencia en un auténtico diálogo.

Y acaso sea precisamente esa independencia intelectual la que otorga a estas páginas buena parte de su riqueza.

Recuperando a una ciudad

Cada generación deja sedimentos sobre los cuales se apoya la siguiente. Eso se advierte particularmente en la lenta construcción de las ciudades: puede extenderse la superficie urbana, pero los cascos nucleares se superponen unos sobre otros.

Desde la superficie actual, la correspondencia entre Ramos y Terzaga permite descender a uno de esos estratos. Nos introduce en una Docta anterior al Cordobazo y a las fracturas provocadas por la radicalización política. Una comunidad que todavía estaba construyendo las condiciones culturales, sociales e intelectuales que determinarían el desenlace posterior.

Leídas desde el presente, las cartas (que conmueven por su claridad, erudición y convicción) nos confirman que los grandes acontecimientos históricos son, inequívocamente, el resultado de largos procesos de acumulación cultural, social y política.

En el intercambio entre Ramos y Terzaga, aparece de modo protagónico nuestra ciudad, transformada por la migración interna, la industrialización y la movilidad social. Con librerías que funcionaban como centros de reunión y debate. Con editoriales que publicaban importantes colecciones. Con revistas que actuaban como verdaderos laboratorios de ideas. Con una Universidad dinámica que generaba encuentros entre historiadores, filósofos, escritores, sindicalistas y dirigentes políticos.

Palpitaba una ciudadanía nacida de la incorporación de amplios sectores populares a la vida política y cultural del país.

Los corresponsales registran tensiones sociales y observan el agotamiento de ciertas fórmulas políticas. Sin embargo, desconocen cuál será el desenlace.

El mayor mérito de Cartas Políticas 1948-1974 no consiste únicamente en recuperar el intercambio entre dos figuras relevantes del pensamiento argentino. Las cartas muestran una generación que confiaba en que la cultura y la política podrían modificar la realidad. Y exhiben a una Córdoba que discutía el destino nacional y latinoamericano, a través de diversas herramientas y vectores.

La correspondencia concluye poco antes de que sus protagonistas siguieran caminos distintos: un infarto masivo se llevó a Terzaga en su plenitud intelectual, a los 54 años. Ramos se instaló en Alta Gracia entre 1975 y 1979, continuando su carrera, no sin vaivenes (todo lo que cabe entre una bancarrota como productor rural hasta alcanzar la Embajada de México, a fines de los 80). Falleció en CABA a los 74 años de edad.

Al leer esta cuidada edición, con una excelente compilación y un sobrio sistema de notas que ilustra contextos sin restar protagonismo a las cartas, no solamente recuperamos las voces de Ramos y Terzaga. Probablemente, la mayor enseñanza del libro sea recordarnos que muchas veces, bajo los cimientos, suelen quedar encapsuladas las ideas y las búsquedas que terminan haciendo la historia profunda.

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