Chau Dada Mini, el bar cultural que marcó a una generación en Córdoba

Tras 16 años, el espacio de Güemes baja la persiana y sus fundadores aseguran que el ciclo terminó, aunque su legado permanece en la escena artística local.

Chau Dada Mini, el bar cultural que marcó a una generación en Córdoba

Chau Dada Mini, el bar cultural que marcó a una generación en Córdoba.

Dada Mini, tienda bar, dejará de funcionar después de 16 años y pondrá fin a una etapa que trascendió la gastronomía para convertirse en un punto de encuentro de la cultura independiente en Córdoba. Para Sebastián Gullo, uno de sus fundadores y referente de la escena gastronómica de Güemes, el cierre responde al final de un proyecto que nació desde la amistad, el arte y las ganas de crear un espacio diferente.

Cuando abrió sus puertas en 2010, Dada Mini surgió como la extensión física de una revista de arte impulsada por tres amigos.

«Todo fue muy orgánico. No estábamos pensando si hacíamos algo grande o chico, sino que era necesario tener un lugar físico», recordó Gullo en diálogo con Hoy Día Córdoba.

«En el 2010, entre tres amigos, armamos un bar que fue la expresión espacial y social de una revista de arte que hacíamos desde algunos años antes», cuentan en una publicación del Instagram de Dadá Mini en colaboración con los fundadores del bar, Guillermo Caccia, Nicolás Cacciavillani y Sebastián Gullo.

Un espacio donde todos eran parte

A diferencia de otros bares, Dada Mini funcionó como un proyecto colectivo en el que se desdibujaban los roles tradicionales.

«No había distintos actores. Éramos todos un poco público, un poco artistas, un poco productores«, explica Gullo.

Por ese escenario pasaron los primeros recitales de bandas que hoy integran la escena nacional, como Rayos Láser, Hipnótica y Telescopios, además de ciclos de cine, exposiciones y propuestas vinculadas al diseño y la arquitectura.

Para Gullo, el aporte del espacio fue más amplio que ofrecer un escenario.

«Era un lugar donde todos nos visibilizábamos y aprendíamos. También ayudó a impulsar una forma distinta de pensar el diseño, la gastronomía y la identidad de los bares», afirmó.

El cambio de Güemes y el final de un ciclo

Durante estos años, Dada Mini también acompañó la transformación de Güemes. Gullo recuerda al barrio de 2010 como un lugar «bohemio, oscuro y lleno de contradicciones», muy distinto al polo gastronómico y turístico actual. Sin embargo, asegura que el proyecto supo adaptarse a cada etapa sin perder su esencia.

Con el paso del tiempo, esa energía inicial cambió.

«Pasó a ser un barcito copado más, como hay muchos. Preferimos darle un cierre antes que contaminarlo de marketing, de moda y de todo lo que hoy hay que hacer para que un lugar funcione«, explicó.

El cierre también está ligado a los cambios personales de sus creadores. Tras la pandemia, uno de los socios se radicó en Barcelona y el proyecto fue perdiendo la dinámica que lo había caracterizado desde sus comienzos.

«En nuestro bar vimos surgir a cientos de artistas, miles de amistades y miles de historias», Guillermo Caccia vía Instagram.

La despedida provocó una fuerte respuesta de la comunidad. Miles de mensajes recordaron primeras citas, amistades, proyectos y artistas que encontraron allí un lugar para crecer.

«Eso es lo que más me conmueve. Fue un motor de muchas cosas«, concluyó Gullo.

Para él, el legado de Dada Mini no está en mantener abierto un nombre, sino en las experiencias que dejó y en las personas que ayudó a reunir durante más de una década

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