Murió a los 92 años Chunchuna Villafañe, una de las figuras más destacadas del modelaje argentino que luego desarrolló una reconocida trayectoria como actriz en cine, teatro y televisión. La noticia fue confirmada por su hija, la cantante y artista Juana Molina, a través de un mensaje publicado en su cuenta de Instagram durante la jornada de este jueves.
“Queridos amigos, murió mi querida mamita. era algo que esperaba y temía. Sucedió esta madrugada”, escribió Molina al comunicar el fallecimiento de su madre, en un posteo que rápidamente generó repercusión y mensajes de afecto en redes sociales.
En ese mismo mensaje, la artista compartió el impacto emocional del momento y el vacío que deja la pérdida: “Es un cocktail de sensaciones. Cuando volví a su casa y vi su cama vacía me di cuenta de que la voy a extrañar mucho. Esa ausencia inmensa”.
También evocó la cotidianeidad de los encuentros con su madre, marcados por largas conversaciones: “Ir a su casa a conversar era algo que hacía muy a menudo y sería incapaz de recordar alguna de esas conversaciones que duraban horas. no sé de qué hablábamos, pero hablábamos mucho”.
En otro tramo del texto, Molina informó además la suspensión de un compromiso artístico previsto, priorizando el acompañamiento familiar: “Creo que ahora quiero estar con mi hijita bien juntitas las dos. Así que, con mucha tristeza, quiero avisarles que mañana no voy a poder hacer el show en @xlrcluboficial, San Miguel. Hasta hace unos minutos pensé en hacerlo igual, pero luego me pareció que iba a ser una epopeya que no puedo protagonizar”.
La publicación concluyó con un mensaje de agradecimiento y despedida: “Estoy siempre agradecida por su apoyo y amor. Pasará, sanará”, junto a un emoji de corazón roto.
Una vida atravesada por el arte y la política
Chunchuna fue una figura clave del arte y la cultura argentina del siglo XX y comienzos del XXI. Su trayectoria atravesó el modelaje, la arquitectura, el cine, el teatro y una marcada participación social.
Proveniente de una familia de fuerte presencia pública, Villafañe creció vinculada a figuras relevantes del ámbito político y artístico. Su bisabuelo, Benjamín Villafañe, fue gobernador de la provincia de Jujuy, mientras que su padre, César Villafañe, fue militar y jinete de prestigio internacional. Su madre también fue amazona, en un entorno familiar ligado a la disciplina y la vida pública.
Además, su tía, Elba Villafañe, fue artista plástica, profesora emérita de la Facultad de Bellas Artes y autora de obras centradas en paisajes del norte argentino.
En ese contexto, se formó en distintas provincias hasta radicarse en Buenos Aires, donde completó sus estudios secundarios e ingresó a la carrera de Arquitectura en la Universidad de Buenos Aires (UBA).
Del modelaje a la exposición pública
Mientras cursaba la universidad, Villafañe comenzó a trabajar como modelo para sostenerse económicamente. Su imagen rápidamente la convirtió en una de las figuras más solicitadas de la publicidad argentina.
Participó en campañas de alto impacto y producciones junto al actor italiano Ugo Tognazzi, consolidándose como referente del modelaje de su generación.
En paralelo, su sensibilidad social la acercó a debates políticos y comunitarios. Ya casada con el músico Horacio Molina y madre de Inés y Juana Molina, se vinculó al trabajo social junto al sacerdote Carlos Mugica, colaborando en la Villa 31 en tareas de asistencia y mejoras habitacionales.
Su militancia política tuvo impacto en su carrera profesional, ya que derivó en la pérdida de algunos contratos, aunque reforzó su compromiso personal.
Una trayectoria artística consolidada
Con el retorno de la democracia, Villafañe inició su etapa más reconocida como actriz. Su ingreso al cine incluyó su participación en “La historia oficial” (1986), dirigida por Luis Puenzo y ganadora del Oscar a Mejor Película Extranjera.
Se formó con el maestro Agustín Alezzo y participó en películas como Un guapo del 900 y No toquen a la nena.
En televisión integró ficciones como Atreverse, Mujeres asesinas y Tratame bien, y en teatro trabajó en obras de autores como Discépolo, Beckett, Pavlovsky y Somigliana, bajo dirección de figuras como Oscar Barney Finn. También participó en proyectos cinematográficos contemporáneos como Vidas privadas, de Fito Páez, consolidando su versatilidad artística.
