Durante la jornada del miércoles, dos producciones cordobesas que lograron una importante circulación dentro y fuera del país recibieron un reconocimiento por el camino recorrido desde su estreno. Se trata de «La noche está marchándose ya», dirigida por Ezequiel Salinas y Ramiro Sonzini, y «Para hacer una película solo hace falta un arma», de Santiago Sein, dos largometrajes que fueron valorados por la crítica especializada y encontraron espacios de exhibición en festivales nacionales e internacionales.
La distinción se realizó en el Cineclub Municipal Hugo del Carril, donde los equipos de ambas películas recibieron una placa y compartieron con el público parte de los procesos de realización, además de reflexionar sobre los desafíos de producir cine desde Córdoba.
La actividad fue organizada por la Secretaría de Fortalecimiento Vecinal, Cultura y Deportes, en el marco de las políticas de acompañamiento al sector audiovisual local. Durante el encuentro, el secretario del área, Héctor “Pichi” Campana, destacó el lugar del Cineclub como espacio de encuentro entre las películas y sus espectadores.
“Hoy reconocimos tres talentosos directores cordobeses y a sus trabajos. Hacen un enorme aporte al cine y la cultura cordobesa, a la que valoramos y destacamos siempre. Tenemos la firme convicción de apoyar al cine cordobés. Por eso, las puertas del Hugo del Carril, siempre están y estarán abiertas. Es muy valioso ratificar lo que significa el Cineclub para mucha gente y para quienes hacen cine: es un lugar desde donde las películas pueden encontrarse con el público, que se termina apropiando de ellas”, expresó.
Por un lado, La noche está marchándose ya construye el relato de Pelu, un proyectorista que, después de perder su trabajo, encuentra en el cine un refugio para una comunidad atravesada por la precariedad. La película aborda así el valor de la cultura pública, la solidaridad y la cinefilia como formas de encuentro.
En tanto, Para hacer una película solo hace falta un arma recupera un capítulo poco conocido de la historia del cine cordobés al reconstruir la experiencia de los primeros estudiantes de cine de la Universidad Nacional de Córdoba perseguidos durante la última dictadura. La producción enlaza memoria, política y democracia a través de una historia vinculada a la formación audiovisual en la provincia.
Además, ambas obras tuvieron una destacada permanencia en cartelera del Cineclub Municipal. Su directora, Gloria Kreiman, remarcó la respuesta del público y la importancia de sostener espacios donde las producciones locales puedan encontrarse con los espectadores.
“Estamos muy contentos y orgullosos de haber tenido estas películas durante tanto tiempo en cartelera. Por lo valiosas que son y por la respuesta del público, están entre las que más tiempo permanecieron en exhibición en el Cineclub. Eso confirma que en Córdoba no solo hay buen cine, sino también un público que lo acompaña. Una cosa no vive sin la otra. Por eso este reconocimiento institucional es tan pertinente e importante y por eso vamos a seguir consolidándonos como la casa del cine cordobés”, afirmó.
Para Santiago Sein, el reconocimiento significó también el cierre de una etapa importante para su película. “Estamos muy contentos. Fueron dos semanas de proyecciones con una respuesta muy buena del público. Terminar este recorrido en un espacio tan importante para nuestra cultura, donde históricamente se reúne la comunidad del cine y que sigue tan vivo, es como estar en casa”, señaló.
Por su parte, Ramiro Sonzini destacó la recepción que tuvieron ambas producciones y el impulso que representa para quienes realizan cine desde Córdoba. “Me pone muy contento lo que está pasando con las dos películas y que tengan una respuesta del público tan vital. Eso nos ayuda a seguir teniendo la convicción de que vale la pena hacer películas en Córdoba, con gente de Córdoba”, expresó.
El reconocimiento se suma a otras acciones de acompañamiento al audiovisual local, entre ellas el apoyo a rodajes y la generación de espacios de exhibición para realizadores cordobeses.
