El Premio Nacional a la Trayectoria Artística distingue a creadores mayores de 60 años que, a lo largo de sus carreras, realizaron aportes decisivos al arte argentino. En la edición de este año, uno de los reconocidos es Lorenzo “Lolo” Amengual, artista nacido en Marcos Juárez, cuya producción atravesó el grabado, el dibujo, la ilustración, el humor gráfico y el diseño.
La distinción forma parte de la 113ª edición del Salón Nacional de Artes Visuales, organizado por el Palais de Glace – Palacio Nacional de las Artes. Además del reconocimiento a su trayectoria, el premio contempla una pensión vitalicia equivalente a cinco jubilaciones mínimas y la donación de una obra significativa de cada artista al Estado nacional.
Esas piezas pasan a integrar la colección del Museo Nacional de Bellas Artes, por lo que el reconocimiento también supone la incorporación de nuevas obras al patrimonio público.
En el caso de Amengual, la pieza seleccionada es Tríptico de la desgracia, una xilografía realizada en 2012 y compuesta por tres estampas sobre papel. La obra forma parte de una producción en la que el artista desarrolló durante décadas una particular relación entre la imagen, la reproducción y el relato.
Amengual integra el grupo de 16 artistas vivos distinguidos en esta edición. La cifra responde a una situación excepcional: este año se otorgaron conjuntamente los premios correspondientes a las ediciones 2024 y 2026 del Salón Nacional. La selección se realizó entre más de un centenar de postulantes y estuvo a cargo de un jurado integrado por Andrés Duprat, Mariana Marchesi, María Teresa Constantin, Emanuel Díaz Ruiz, Fernando Farina, Claudia Lamas y Cristina Tomsig.
Junto al artista cordobés fueron reconocidos Diana Aisenberg, Nora Aslan, Jacques Bedel, Catalina Chervin, Edgardo Giménez, Nora Iniesta, Oscar Pintor, Silvia Rivas, Guillermo Rodríguez, Ricardo Roux, Daniel Santoro, Renata Schussheim, María Suardi, José Luis Tuñón y Gabriel Valansi.
Tríptico de la desgracia, 2012
Xilografía. Estampa sobre papel. Copias 5/10, c/uno 106 x 131 cm.
Seis décadas de trabajo con la imagen
La trayectoria de Amengual comenzó en Córdoba y se extendió luego a distintos ámbitos de la producción gráfica argentina. Se formó en dibujo en la Escuela Provincial de Bellas Artes de Villa María y en 1964 se graduó como arquitecto en la Universidad Nacional de Córdoba. Su aprendizaje del diseño gráfico fue, en buena medida, autodidacta y estuvo ligado desde temprano al trabajo con imprentas, la televisión y los sistemas de reproducción de imágenes.
En Córdoba integró el Departamento de Arte de Canal 10 de la UNC y participó en la gráfica de las Bienales Americanas de Arte. Más tarde, en Buenos Aires, fue director de arte de la revista Confirmado entre 1966 y 1969 y trabajó también en Cícero Publicidad. A su vez, colaboró con publicaciones como Siete Días, Mengano, Linus y Pardon.
Su obra comenzó a reunir distintas disciplinas desde sus primeros trabajos, entre ellos Así en la tierra como en el cielo (1967) y Humorbo, los humores de Amengual (1976). En ese recorrido, la línea adquirió un papel central como recurso para construir imágenes, escenas y relatos, en diálogo con el grabado rioplatense, la caricatura, el grotesco, el expresionismo gráfico y el humor argentino.
También tuvo una extensa participación en proyectos editoriales. Como autor, ilustrador, diseñador, director de arte o editor intervino en más de treinta libros y volúmenes, entre ellos la Enciclopedia de la tecnología, de doce tomos; La conquista de México según el Códice florentino; Alejandro Sirio. El ilustrador olvidado y Temas nobles.
Entre 1990 y 2011 integró además el equipo editor de la Fundación Antorchas, donde trabajó en libros vinculados con el patrimonio fotográfico argentino, publicaciones para museos, exposiciones y catálogos. Esa etapa reunió algunas de las áreas que atravesaron toda su carrera: diseño, edición, investigación y puesta en valor del patrimonio.
A ese recorrido se suma su trabajo escultórico con ensamblajes y materiales encontrados y descartados, mediante el cual llevó al espacio tridimensional procedimientos y preocupaciones presentes en su producción gráfica. Así, la distinción del Salón Nacional reconoce una trayectoria desarrollada en diferentes soportes y ámbitos, pero sostenida por una misma investigación sobre la imagen y sus formas de circulación.
Durante el anuncio de los premios, el secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli, destacó:
“El Salón Nacional de Artes Visuales fortalece un sistema de reconocimiento basado en el mérito, la transparencia y una mirada federal. Es una institución fundamental para el desarrollo de nuestras artes. Seguimos trabajando para que el Estado sea un impulsor de oportunidades para los artistas de todo el país”.
