El periodismo y el ámbito cultural nacional despidieron este domingo a Ernestina Pais, quien falleció el pasado viernes a los 54 años. El hecho se produjo minutos antes de las 20 en la intersección de las calles Sáenz Peña y El Cano, en la localidad de San Isidro, cuando el vehículo que conducía fue embestido por una formación del Tren de la Costa. Según los informes periciales, el impacto ocurrió en el lateral del conductor mientras el automóvil atravesaba las vías. La autopsia preliminar confirmó que el deceso se produjo a causa de un “traumatismo encefalocraneano grave”.
Este domingo, sus restos fueron velados en Villa Crespo y posteriormente trasladados al Cementerio de la Chacarita. En una ceremonia marcada por el silencio y el respeto, su hijo Benicio Guyot fue el encargado de portar el féretro hacia el Panteón de Actores, acompañado por su abuela, Milka Truol, y su tía, Federica Pais. Figuras como Gastón Pauls, Romina Gaetani y José María Muscari se hicieron presentes para brindar su apoyo a la familia en este difícil momento.
Tres décadas de versatilidad y compromiso
La carrera de Ernestina Pais se extendió por más de 30 años, consolidándose como una de las figuras más polifacéticas de la comunicación argentina. Sus inicios como movilera de Jorge Guinzburg en La Biblia y el Calefón marcaron el comienzo de un vínculo profesional y afectivo que la acompañaría siempre. Además, fue cofundadora de la revista “Los Inrockuptibles», un pilar de la cultura joven, y condujo ciclos emblemáticos como «Mañanas Informales», asumiendo el liderazgo tras la muerte de Guinzburg.
En 2009, hizo historia al convertirse en la primera mujer en conducir “Caiga Quien Caiga» (CQC), labor que le valió dos nominaciones consecutivas al Martín Fierro. Por otra parte, su paso por la radio incluyó programas como “Un Día Perfecto” en Rock & Pop y “Salgan al Sol”, demostrando una capacidad innata para conectar con el oyente a través de su inteligencia única y su característica sonrisa de cachete a cachete. Su historia personal también estuvo atravesada por la memoria, siendo hija de José Miguel Pais, arquitecto y militante desaparecido en 1976.
El costado más humano de Ernestina quedó reflejado en las despedidas de quienes compartieron su intimidad. Su hijo Benicio escribió una carta desgarradora donde rescató la ternura cotidiana: “Tus ‘te amo’ pegajosos y constantes los voy a tener siempre muy cerquita. Creo que no hubo un solo día donde no haya escuchado, con esa voz tan peculiar que tenías, un ‘te amo hijo’”. El joven destacó la autenticidad de su madre, afirmando que “nunca pretendiste ser algo que no eras” y reconociendo el lazo inquebrantable que los unía: “Yo era tu todo y, aunque me costaba admitirlo y quizás nunca lo hice, vos el mío también”.
Por su parte, el actor Gastón Pauls, quien fue su pareja y amigo entrañable, trazó una crónica de décadas compartidas, desde el estreno de Star Wars hasta los momentos de mayor vulnerabilidad durante su proceso de recuperación. “Fuimos amigos, novios, amigos de nuevo, compañeros. Todo eso fuimos. Y más”. El actor reveló que el último mensaje de ella fue, precisamente, un “te amo”, al que él respondió de la misma forma, agradeciendo por “tanto amor” y llamándola por el apodo familiar de “ERDNE”.
Esa calidez también fue evocada por Rocío Igarzábal, su compañera de elenco en la obra que las trajo a nuestra ciudad hace apenas siete días: “El Divorcio del Año”. Igarzábal recordó la complicidad de las giras: “Estos últimos meses hicimos colecho. Dormíamos juntas. Yo te tapaba cuando te veía con frío en los viajes nocturnos”. La actriz subrayó la fortaleza de Pais, quien a pesar de los dolores del corazón, “se aferraba a su risa explosiva” y estaba llena de proyectos de arte y alegría.
Por su parte, Romina Gaetani recordó el fuerte vínculo que había construido con la conductora durante los últimos meses y reveló que Ernestina atravesaba un presente lleno de proyectos: “Estaba muy feliz, con mucho entusiasmo. Estaba escribiendo un libro sobre su vida, un guión sobre su padre, planeando un viaje con el. Feliz con la gira y de estar trabajando”.
Esta última etapa de Ernestina también estuvo marcada por una honestidad brutal respecto a su proceso de recuperación del alcoholismo, lucha que hizo pública en entrevistas recientes. Se definía como una “mujer guerrera” que llevaba más de un año sin consumir, entendiendo las adicciones como una problemática de salud mental que requería aceptación y ayuda profesional. “El consumo problemático empieza cuando vos empezás a no decir lo que te está pasando”, reflexionó en una de sus últimas apariciones televisivas.
La trayectoria de Ernestina Pais deja una huella sostenida en la televisión, la radio y la cultura argentina contemporánea. Su voz, su estilo y su forma de habitar cada proyecto consolidaron un recorrido singular que atravesó generaciones de audiencias y múltiples lenguajes de la comunicación.
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