Quién fue Ernesto Sabato, el escritor que exploró los abismos de la racionalidad humana

El autor de "El túnel" y "Sobre héroes y tumbas" nació el 24 de junio de 1911 en el pueblo bonaerense de Rojas. Físico de formación, abandonó la ciencia para convertirse en una de las voces más importantes de la literatura argentina del siglo XX, explorando en su narrativa los límites entre la razón y lo irracional.

Quién fue Ernesto Sabato, el escritor que exploró los abismos de la racionalidad humana

A 115 años de su nacimiento, la obra de Ernesto Sábato sigue interpelando: la de un físico que abandonó las certezas de la ciencia para internarse, novela tras novela, en los territorios oscuros de la razón humana.

Este 24 de junio se cumple un nuevo aniversario del nacimiento de Ernesto Sabato, una de las voces más influyentes de la literatura argentina del siglo XX. Nacido en 1911 en la localidad bonaerense de Rojas, fundado originalmente como fortín de frontera, Sábato transitó un camino inusual: el de un científico que terminó convirtiéndose en uno de los novelistas más leídos y traducidos del continente.

Hijo de inmigrantes italianos, Sábato fue el penúltimo de once hermanos varones. Sus estudios lo llevaron a la Universidad Nacional de La Plata, donde se doctoró en Física en 1937 y llegó incluso a formular una teoría propia sobre los fundamentos de la termodinámica.

Su formación científica lo llevó a trabajar en el Laboratorio Joliot-Curie de París y, más tarde, en el Massachusetts Institute of Technology, investigando radiación cósmica. Sin embargo, ese mismo rigor racionalista que había abrazado en su juventud terminó generándole una profunda crisis existencial. En los años de París conoció también el movimiento surrealista, una experiencia que describió como una verdadera explosión de liberación frente a las estructuras científicas y filosóficas que lo habían formado.

Ese conflicto entre la razón y lo irracional, entre la ciencia y el arte, lo llevó en 1943 a abandonar definitivamente la cátedra universitaria. Se instaló junto a su esposa Matilde Kusminsky-Richter y su hijo en un rancho de las sierras de Córdoba, donde comenzó a escribir Uno y el universo, su primer libro de ensayos, publicado en 1945.

Una trilogía que desafió el realismo y lo racional

Sábato debutó en la narrativa en 1948 con El túnel, la confesión obsesiva de un pintor que asesina a la única persona capaz de comprender su obra. La novela, rechazada inicialmente por varias editoriales, tuvo una rápida repercusión internacional gracias al aval de autores como Albert Camus, y fue traducida a numerosos idiomas.

Trece años después llegó Sobre héroes y tumbas (1961), una obra de mayor ambición que incorpora el célebre «Informe sobre ciegos», uno de los pasajes más estudiados de la literatura argentina. Allí, el personaje Fernando Vidal Olmos protagoniza un descenso alucinado hacia un mundo subterráneo poblado de elementos oníricos y sobrenaturales, en una narración que distintos análisis críticos vinculan con el surrealismo que Sábato conoció en su juventud parisina.

La trilogía se completó en 1974 con Abaddón el exterminador, la novela con la que el autor decidió poner fin a su carrera narrativa. En ella, Sábato profundizó su exploración de lo sobrenatural y llevó al extremo los recursos metaliterarios, incluyendo a un personaje llamado Ernesto Sabato (sin tilde, como el propio autor firmaba desde entonces) que repite buena parte de las experiencias de Fernando Vidal.

Especialistas en su obra señalan que esta progresión narrativa refleja una creciente desconfianza hacia el racionalismo, alimentada por su interés en el ocultismo y la parapsicología durante los años sesenta.

Más allá de la novela: ensayo, pintura y compromiso público

Además de su narrativa, Sábato desarrolló una extensa obra ensayística, Hombres y engranajes, Heterodoxia y El escritor y sus fantasmas son algunos de sus títulos más relevantes, en la que cuestionó el racionalismo científico y la deshumanización de la sociedad moderna, reclamando un retorno a la espiritualidad.

Su compromiso no se limitó al plano literario. En su juventud militó en las filas del comunismo, llegando a ser Secretario General de la Juventud Comunista argentina, aunque rompió con el partido al rechazar el absolutismo que percibía en el movimiento. Décadas más tarde, en 1984, presidió la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), cuyo informe final se conoció bajo el título de Nunca más, un documento clave en la historia reciente del país.

Sábato fue distinguido con el Premio Cervantes, el galardón más importante de las letras en español, además de numerosos reconocimientos internacionales en Francia, Italia y Alemania. Su obra sigue siendo objeto de estudio en universidades de todo el mundo, y su figura permanece como una de las más singulares de la literatura argentina: la de un hombre que, tras desertar de la ciencia, dedicó el resto de su vida a indagar en los rincones más oscuros e irracionales de la condición humana.

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