El 79.º Festival de Cannes ha sido el escenario de un hito cinematográfico sin precedentes para la industria asiática. «Hope», la nueva obra del realizador surcoreano Na Hong-jin, no solo sacudió la competencia oficial con su hibridación de géneros y humor irreverente, sino que se consagró oficialmente como la película más cara de la historia del cine coreano, con una inversión de 30 millones de dólares. Tras su proyección, que se extendió por 160 minutos, el Palais des Festivals estalló en una ovación de seis minutos, consolidando el filme como uno de los grandes protagonistas de la temporada. El impacto ha sido tal que el director ya confirmó que el universo de esta invasión continuará: “Creo que pueden imaginarse fácilmente esta secuela. Y hay un guion que ya está escrito y que me gustaría rodar”.
La narrativa de «Hope» traslada al espectador a una pequeña localidad montañosa cercana a la zona desmilitarizada entre las dos Coreas. Lo que inicia como una investigación policial liderada por el jefe local ante el reporte de un tigre, deriva en una caótica lucha por la supervivencia contra una misteriosa criatura extraterrestre descrita como una mezcla entre una gorgona y los seres de «Avatar». A pesar de la escala del espectáculo y sus frenéticas persecuciones, el cineasta aclaró que el trasfondo de la obra es contemporáneo: al escribir el guion, tenía en mente “las guerras que conocemos actualmente”, reflejando problemas sociales y dudas existenciales del mundo moderno.
El desafío actoral y un idioma milenario
El reparto internacional es uno de los pilares de esta superproducción. La pareja conformada por Michael Fassbender y Alicia Vikander, junto a Taylor Russell, interpretan a los alienígenas mediante tecnología CGI. Para estos roles, los actores debieron enfrentarse al desafío de aprender un idioma inventado, desarrollado por lingüistas sobre la base del mongol antiguo. Vikander, quien se declaró admiradora del cine de Na desde que vio The Wailing, relató el momento en que aceptó el reto: “Dos o tres años después, él se puso en contacto conmigo y me dijo: ‘Tengo algunos extraterrestres’. Y me intrigó”.
Por su parte, Fassbender destacó la singularidad de la propuesta y la visión del director: “Lo que es interesante en el trabajo de Na es que nunca sabes lo que va a seguir, mezcla los géneros y pasa de ser una comedia de ciencia ficción a convertirse de repente en algo muy real. Fue una experiencia cinematográfica bastante excepcional”. El actor bromeó además sobre su motivación para unirse al proyecto, señalando entre risas que “Alicia me dijo que lo hiciera”, a lo que ella respondió con complicidad: “¡Me escucha!”.
Del «Juego del Calamar» a la pantalla grande
La película también marca el debut cinematográfico de Hoyeon, la estrella global de El juego del calamar. La actriz describió un proceso de preparación intensivo para estar a la altura de la exigencia de Na: “Tenía un poco de miedo al comienzo, pero el director preparó muy bien el rodaje y tuve cinco o seis meses para aprender a usar armas, conducir como había que hacerlo”. Su participación, junto a figuras consagradas como Hwang Jung-min y Zo In-sung, refuerza el puente que la industria coreana ha tendido con el mercado global en los últimos años.
La recepción crítica ha subrayado la capacidad de Na para alternar entre el thriller y la comedia desenfadada. Una de las secuencias más comentadas en la Croisette incluye un relato con lenguaje escatológico de un anciano sobre su encuentro con los alienígenas, lo que generó carcajadas en la sala. Aunque el diseño de las criaturas busca deliberadamente una estética «falsa» y retro, el consenso general es que se trata de un entretenimiento de primer nivel que domina la hibridación de géneros.
El éxito de «Hope» en Cannes se produce bajo la presidencia del jurado de Park Chan-wook, quien celebró el estatus actual de su cinematografía: “Corea del Sur se ha convertido en un polo central del cine mundial”. Este posicionamiento se refleja en la rápida distribución internacional del filme. Mientras Neon manejará los territorios angloparlantes, la empresa Mubi ha asegurado los derechos para Latinoamérica y España, con un estreno en salas previsto para el otoño de 2026. Con la secuela ya en el horizonte y un guion listo, el fenómeno de Na Hong-jin parece estar solo en su primera etapa de expansión global.
