La 5° edición del Festival Música Barroca de Dos Mundos se desplegará a partir de este sábado hasta el 19 de julio, consolidando un tributo federal a la figura de Domingo Zípoli al cumplirse 300 años de su fallecimiento. Este encuentro, que coincide con el receso invernal, propone un recorrido que conecta la historia colonial con la arquitectura de los templos y estancias más emblemáticos de la provincia, muchos de ellos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
El eje central de este 2026 es la figura de Domingo Zípoli, pilar fundamental de la música colonial americana. El festival se propone como un espacio para poner en diálogo las expresiones barrocas desarrolladas a ambos lados del Atlántico durante los siglos XVII y XVIII. La programación no solo incluye piezas consagradas del maestro jesuita, sino también la interpretación de obras recientemente recuperadas que tendrán su reestreno moderno, aportando un valor histórico y documental incalculable a la grilla.
La excelencia artística está garantizada por la participación de destacados conjuntos y solistas de todo el país. Entre las agrupaciones anfitrionas se encuentran Confluencia Barroca y Confluencia de Dos Mundos, a las que se suman Nun Ensamble (Río Cuarto), Música Dialéctica, el conjunto 12 de Cámara, Barroca Córdoba Coral, y Elocuencia Barroca (Buenos Aires). Destaca también la presencia del reconocido organista mendocino Mario Masera, cuya maestría en los instrumentos de época es fundamental para recrear el sonido original del barroco.
Un componente esencial de esta edición es su carácter educativo y formativo. El festival integra activamente al Coro de la Tecnicatura en Dirección Coral y al Coro de Egresados del ISEAM Domingo Zípoli, bajo la dirección de Esteban Conde. Esta inclusión refleja el crecimiento sostenido del movimiento de música antigua en la región y el compromiso con la formación de nuevas generaciones que custodien y difundan el patrimonio musical como una herencia dinámica.
La experiencia del festival se completa con la elección de sus sedes, todas ellas ligadas a la identidad jesuítica y colonial. Los conciertos se desarrollarán en sitios de valor arquitectónico único como la Iglesia de la Compañía de Jesús, la Basílica de Santo Domingo, la Iglesia de Santa Teresa, la Catedral y el Centro Cultural de la UNC. Asimismo, la música llegará a las afueras de la capital, habitando el Museo Nacional Estancia Jesuítica de Jesús María y el entorno artístico del Museo Evita Palacio Ferreyra, manteniendo siempre la premisa de entrada libre y gratuita para todo el público.
Programación
El cronograma de actividades comenzará con fuerza este sábado en la Plaza San Martín, con un concierto inaugural que incluirá coros, ministriles y actores en un despliegue performático a las 11:30. Esa misma noche, el foco se trasladará a la Iglesia de la Compañía para el programa “Zipoli: Vigilia y Transfiguración”, donde se podrán escuchar obras de Zípoli y Roque Ceruti interpretadas por la Orquesta del Festival.
El domingo, la Basílica de Santo Domingo será el marco para indagar en los orígenes del compositor de la mano de Mario Masera. La programación continuará el viernes 10 con “Música Oscura” en Santa Teresa y el domingo 12 con el “Magnificat” en la Estancia de Jesús María. Uno de los puntos más altos de la agenda será el viernes 17 de julio, cuando en el Centro Cultural de la UNC se presente la obra “San Ignacio de Loyola. La ópera del Otro”, una producción de Confluencia de Dos Mundos.
Finalmente, el domingo 19 de julio, la Catedral será el escenario de clausura con “Un Barroco Desconocido”, una colaboración entre Elocuencia Barroca y Confluencia Barroca que promete revelar tesoros musicales olvidados por el tiempo.
