La UNC le otorgará el Doctor Honoris Causa a Lucrecia Martel

La ceremonia se realizará el 14 de agosto. La decana de la Facultad de Artes, Alicia Cáceres, explica los pormenores de la iniciativa.

La UNC le otorgará el Doctor Honoris Causa a Lucrecia Martel

Martel se ha convertido en una de las voces más importante de la cultura nacional.

La Universidad Nacional de Córdoba (UNC) distinguirá a la realizadora salteña Lucrecia Martel con el máximo reconocimiento académico de la institución: el Doctor Honoris Causa. Se trata de una distinción impulsada por las facultades de Artes, Ciencias Sociales y Filosofía y Humanidades (FFyH) que resulta especialmente significativa porque reconoce la trayectoria y relevancia de una cineasta incómoda para el ámbito académico, que en sus intervenciones públicas suele cuestionar ciertos vicios de la educación formal pese a su defensa militante de la universidad pública y del ejercicio cada vez más frecuente de la enseñanza en sus aulas, ya sea en clases magistrales o en charlas que colman los auditorios más exigentes de cualquier parte del mundo.

La relevancia de Martel

Ocurre que Martel se ha convertido en un faro para miles de artistas, investigadores, estudiantes e intelectuales que intentan pensar sus prácticas pedagógicas, militantes o creativas con dosis proporcionales de rigor académico, lucidez estética y compromiso social. Cada vez más, su pensamiento se transmite no sólo a través de sus películas sino también en sus intervenciones públicas e incluso en textos, pues en 2025 publicó el libro “Un destino común”, que reúne una serie de ensayos y conferencias “fundamentales para pensar no sólo el cine sino también la forma en que nos relacionamos con los otros y los modos en que lo hacemos”, por citar las palabras de quienes impulsaron la distinción.

La propuesta fue elevada por las tres facultades y el Consejo Superior de la UNC la aprobó por unanimidad en su sesión del martes 28 de julio. Entre los fundamentos, el proyecto destaca que Martel “es una de las realizadoras más singulares e influyentes del cine argentino”, cuya obra “constituye una profunda reflexión sobre las desigualdades sociales, las relaciones entre clase, colonialismo y memoria”, así como las “problemáticas de género, ambientales y étnicas, articulando una mirada profundamente local con proyección universal”.

El estreno de “Nuestra tierra” (2026), primer documental de Martel sobre el asesinato de Javier Chocobar, un líder de la Comunidad Indígena Chuschagasta en el pueblo diaguita de Tucumán, acaso multiplicó la presencia mediática de la directora, que acompañó de forma militante el estreno de su película en cada rincón del país. Con ella vino a Córdoba, donde protagonizó jornadas extenuantes porque ofreció su palabra en cada lugar que la requirió y donde ahora volverá para recibir el reconocimiento el 14 de agosto. Su temperamento templado y su voz lúcida, que hace de la razón y la necesidad de fundamentar las ideas un compromiso irrestricto, contrasta con el presente político del país, donde la lógica del escándalo y la prepotencia del poder dominan obscenamente los debates públicos.

Los detalles de la distinción

Pocas veces la distinción ha sido por eso tan pertinente como en el caso de Martel. “La decisión de postular a Martel para otorgarle la máxima distinción académica de la UNC es resultado de una confluencia de intereses de equipos de las tres facultades que llevan adelante la iniciativa; que además se concreta gracias a la articulación que establece APAC, la Asociación de Productores Audiovisuales de Córdoba, con su equipo de producción”, destacó en diálogo con Hoy Día Córdoba la decana de la Facultad de Artes, Alicia Cáceres.

Vale la pena explicar el significado del reconocimiento. En tanto espacios privilegiados de producción, difusión y legitimación del conocimiento, las universidades otorgan la distinción «Honoris Causa» a quienes consideran «eminentes» y, por tanto, dignos de pertenecer a su comunidad con el título más alto.

Al respecto, Cáceres contó a este diario  que “su indisciplina respecto de la nitidez de los bordes de nuestros campos de conocimiento, es lo segundo que nos anima a llevar adelante esta iniciativa. La trayectoria de Lucrecia Martel, con su obra artística, su producción intelectual y su voz pública interpela a la comunidad universitaria en su conjunto, invita a las generaciones jóvenes a imaginar nuevos mundos posibles, entusiasma a la organización y desafía a la desesperanza de este tiempo”, agregó.

La potencia de la pluralidad

“Nos resulta primordial confluir para pensarnos desde la potencia de las miradas plurales y las acciones creativas que contribuyan a sostener la conversación pública sobre las problemáticas más acuciantes de nuestro tiempo; y en esa conversación reconocer también la centralidad de la universidad pública en el aporte a la visibilización de los temas más urgentes y a la construcción de soluciones y alternativas al difícil contexto en que hoy vivimos, que sean capaces de interpelar a la comunidad”, completó la decana de Artes, en lo que acaso sea una definición indirecta de la obra de Martel, donde pueden convivir las prácticas sociales e identitarias de clases sociales muy diferentes o incluso de culturas totalmente ajenas a la directora salteña.

Así lo entendió también la decana de la Facultad de FFyH, Alejandra Castro, quien en la sesión del Consejo Superior donde se aprobó la iniciativa argumentó que “su cine y su escritura implican una permanente interpelación, un constante diálogo y una reflexión profunda sobre derechos humanos, culturas indígenas, extractivismo, feminismos y racismos”.

La cita será entonces el viernes 14 de agosto, donde la UNC le otorgará el título de Doctora Honoris Causa a la cineasta en reconocimiento a una trayectoria artística e intelectual única a nivel mundial. Martel participará antes de una actividad destinada a estudiantes de las facultades que promovieron la distinción, el jueves 13 de agosto a las 17 horas en el salón de actos del Pabellón Argentina, Ciudad Universitaria. Para quienes estén presentes, será un encuentro inolvidable. Para la comunidad universitaria local, debería ser razón para sentir orgullo.

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