Patricio Guzmán, una vida de cine contra el olvido

El realizador murió a los 85 años en París por un paro cardiorrespiratorio. Su filmografía, construida durante cinco décadas, convirtió la memoria histórica de Chile en materia central de su obra.

Patricio Guzmán, una vida de cine contra el olvido

Nacido en Santiago de Chile en 1941, estudió Teatro, Historia y Geografía antes de formarse en cine en Madrid, camino que lo llevaría a una extensa trayectoria documental. (Foto: EFE/Rodrigo Jiménez).

La memoria histórica de Chile perdió este martes a una de sus voces más influyentes. Patricio Guzmán, el documentalista que convirtió el golpe de Estado de 1973, el exilio y los paisajes de su país en una obra cinematográfica de alcance mundial, murió a los 85 años en París por un paro cardiorrespiratorio, ciudad donde residía desde hacía décadas tras haber sido forzado al exilio durante la dictadura de Augusto Pinochet.

Con una filmografía que atravesó más de medio siglo, Guzmán quedó asociado para siempre a La batalla de Chile, considerada una de las obras fundamentales del documental latinoamericano. Sin embargo, su recorrido fue mucho más amplio: también dirigió Nostalgia de la luz, El botón de nácar, La cordillera de los sueños y Mi país imaginario, películas que ampliaron su mirada sobre la memoria, el territorio y la historia chilena.

Tras el golpe de 1973 y su detención, Guzmán partió al exilio con el material de La batalla de Chile, que llevó a Cuba para poder terminar la trilogía.

Su trabajo recibió algunos de los reconocimientos más importantes del cine internacional. Ganó el Oso de Plata en la Berlinale por El botón de nácar, obtuvo el Ojo de Oro al mejor documental en el Festival de Cannes por La cordillera de los sueños, recibió un Premio del Cine Europeo y fue distinguido con el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales de Chile en 2023.

La noticia fue confirmada por CinemaChile, la agencia de promoción del audiovisual chileno, que lo recordó como “uno de los documentalistas más importantes de la historia del cine chileno y una figura fundamental del cine documental a nivel mundial”.

Una cámara para contar la historia de Chile

Nacido en Santiago en 1941, Guzmán estudió Teatro, Historia y Geografía, y Filosofía antes de elegir definitivamente el cine. En 1967 viajó a Madrid para formarse en la Escuela Oficial de Cinematografía y, al regresar a Chile, comenzó a registrar el proceso político que marcaría su obra.

Su primer largometraje, El primer año (1972), retrató los comienzos del gobierno de Salvador Allende. El trabajo llamó la atención del cineasta francés Chris Marker, quien adquirió sus derechos de exhibición para Francia y luego le facilitó material fílmico que resultaría decisivo para el proyecto que terminaría definiendo su carrera.

Ese proyecto quedó atravesado por el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. Mientras filmaba en las calles de Santiago, Guzmán fue detenido en el Estadio Nacional y, según contó años después, enfrentó amenazas de fusilamiento. Tras recuperar la libertad, salió de Chile rumbo al exilio en Cuba, llevando consigo parte del material registrado.

En el Instituto Cubano de Artes e Industria Cinematográficos (ICAIC) terminó de montar La batalla de Chile, la lucha de un pueblo sin armas, integrada por La insurrección de la burguesía (1975), El golpe de Estado (1976) y El poder popular (1979).

La trilogía fue posible gracias al trabajo de un equipo reducido encabezado por el camarógrafo Jorge Müller, quien más tarde fue secuestrado por la DINA y permanece entre los detenidos desaparecidos de la dictadura. El material pudo salir clandestinamente de Chile con ayuda del embajador sueco Harald Edelstam, pasó por Estocolmo y llegó finalmente a Cuba para completar el montaje.

Con el tiempo, la película se convirtió en el documental latinoamericano más difundido de la historia, con exhibiciones en más de 35 países y reconocimientos en festivales de Europa, América y Asia.

Del archivo al paisaje

Después del exilio, Guzmán pasó por España y terminó instalándose en París, donde continuó filmando durante décadas. Allí realizó En nombre de Dios (1987), Chile, la memoria obstinada (1997), El caso Pinochet (2001) y Salvador Allende (2004), además de fundar en 1997 el Festival Internacional de Documentales de Santiago (Fidocs).

En la última etapa de su carrera llevó esa búsqueda hacia una dimensión más poética. Nostalgia de la luz vinculó el trabajo de los astrónomos en el desierto de Atacama con la búsqueda de los restos de detenidos desaparecidos; luego llegaron El botón de nácar y La cordillera de los sueños, donde el agua y la cordillera se transformaron en nuevas formas de narrar la memoria chilena.

El regreso que no pudo concretar

En abril de 2024, durante una entrevista con el suplemento Culto de La Tercera, habló públicamente del deterioro de su salud.

“Tuve un ataque al corazón y otro en la columna vertebral. Y me hicieron dos operaciones, riesgosas, complicadas, pero que salieron bien”, contó.

Aun así, seguía pensando en volver a filmar en Chile. “El tema, que no te lo puedo decir todavía, es muy bueno”, adelantó entonces sobre un proyecto que quedó inconcluso.

Su muerte coincide con un nuevo momento de circulación de su obra: La batalla de Chile acaba de incorporarse al catálogo de MUBI para toda América Latina, acercando otra vez esas imágenes a nuevas generaciones y reforzando el lugar que Guzmán ocupa entre los grandes documentalistas del siglo XX.

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