La Unesco confirmó que el 76% de la cultura en Gaza está en ruinas

El patrimonio cultural palestino enfrenta pérdidas millonarias tras los daños registrados en 164 sitios históricos de Gaza, según advirtió la Unesco durante una conferencia internacional en Madrid.

La Unesco confirmó que el 76% de la cultura en Gaza está en ruinas

Qasr al-Basha. Este palacio histórico del siglo XIII, emblema de la arquitectura islámica, fue la sede del poder en la región durante los periodos mameluco y otomano. Actualmente albergaba uno de los múltiples museos de Gaza.

La situación del patrimonio histórico en la Franja de Gaza ha alcanzado un punto crítico que pone en riesgo la memoria colectiva de la región. Según los datos más recientes difundidos por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), el 76% de los activos culturales de la zona ha sufrido daños considerables como consecuencia directa de los ataques. Este diagnóstico, que arroja una pérdida económica estimada en más de 183 millones de dólares, fue presentado en el marco de la primera Conferencia Ministerial por la Cultura de Palestina, un encuentro desarrollado en Madrid que ha congregado a representantes de una treintena de delegaciones internacionales.

El informe detallado por Nayef Al-Fayez, subdirector de Cultura de la Unesco, revela que la organización logró verificar afectaciones en 164 sitios específicos. Este relevamiento no fue una tarea sencilla; se basó en un exhaustivo análisis de imágenes satelitales y en inspecciones físicas realizadas sobre el terreno durante el breve alto el fuego de octubre de 2025, cuando las condiciones de seguridad permitieron a los técnicos acceder a zonas previamente restringidas. 

Entre los bienes golpeados por el conflicto se encuentran edificios de un valor incalculable: monumentos, museos, yacimientos arqueológicos, inmuebles religiosos y depósitos donde se resguardaban piezas milenarias.

La Conferencia Ministerial por la Cultura Palestina reunió a más de treinta delegaciones internacionales en el Museo Reina Sofía. Foto EFE – Chema Moya.

Uno de los casos más emblemáticos de esta devastación es el de Qasr al-Basha. Este palacio, que data del siglo XIII y es un símbolo de la arquitectura islámica, funcionó como sede del poder durante los periodos mameluco y otomano. Hasta hace poco, el edificio albergaba uno de los museos más importantes de Gaza, pero hoy su estructura es parte de la estadística de ruinas que la comunidad internacional intenta evaluar. De hecho, los trabajos de restauración y análisis en este sitio se realizan bajo condiciones extremas, con arqueólogos que deben cumplir sus tareas bajo el constante zumbido de drones que sobrevuelan el área.

Durante la apertura de la conferencia en España, el ministro de Cultura de Palestina, Emad Hamdan, fue contundente al describir la magnitud de lo que ocurre en el territorio. Según sus palabras, “no se trata de violencia, es un genocidio, también de la cultura”. Hamdan vinculó la destrucción del patrimonio con el sufrimiento humano, señalando que los ataques contra mezquitas, iglesias, teatros y bibliotecas forman parte de una estrategia para menoscabar la identidad nacional palestina. El funcionario también aportó cifras sobre el impacto social:

“En Gaza 73 mil personas han muerto, hay millones de desplazados y el 77 % de las viviendas han sido destruidas; la mayoría de los habitantes de la Franja viven en campamentos y padecen traumas que perdurarán durante muchos años”.

En sintonía con este reclamo, el ministro de Cultura de España, Ernest Urtasun, hizo un llamado a la acción global para articular una respuesta que sea a la vez coordinada y eficaz. Urtasun advirtió que el mundo se encuentra ante una emergencia cultural y humanitaria sin precedentes y enfatizó la responsabilidad de los Estados: “No hay olvido posible ni tenemos derecho a permanecer impasibles ante la violación sistemática de los derechos humanos”. Para el ministro español, existe una “tentativa consciente de borrar el esplendor milenario de la cultura palestina” que debe ser frenada mediante la cooperación internacional.

La mirada de quienes están en el frente de la documentación también tuvo su lugar en este foro. El cineasta Basel Adra, recientemente galardonado con un Óscar por su documental No Other Land, explicó que el arte y el activismo se han vuelto herramientas indispensables para que el mundo comprenda la realidad palestina. Adra subrayó que, aunque la dimensión actual del conflicto es devastadora, el proceso de destrucción no es nuevo. “Gaza ha sido destruida, sus viviendas y su cultura, pero la devastación no empezó el 7 de octubre, sino que la destrucción de archivos, escuelas y universidades comenzó antes de que el genocidio alcanzara la dimensión actual”, sentenció el director.

La conferencia, que tuvo sedes de prestigio como el Museo del Prado y el Reina Sofía, no solo se centró en el balance de daños, sino que también buscó establecer hojas de ruta para el futuro. Entre los temas debatidos por las delegaciones figuran la transformación digital para salvaguardar archivos, el papel de la literatura y el cine en la resistencia cultural, y las estrategias necesarias para una reconstrucción que parece lejana pero urgente.

El desafío que enfrenta la Unesco y el Ministerio de Cultura palestino es ahora coordinar una ayuda internacional que permita, en primera instancia, proteger lo que queda en pie y, posteriormente, iniciar un plan de recuperación que devuelva a la población sus espacios de referencia histórica. La preservación de estos sitios no es solo una cuestión de ladrillos y mortero; es, fundamentalmente, la defensa de una identidad que se pretende borrar de la faz del mapa.

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